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Avelina, oficialmente perita a los 96 años

La gijonesa solicitó en 2018 el título de su carrera, que acabó en 1946, y tras una larga espera lo recibió: “Es un regalo excepcional”

Avelina, oficialmente perito a los 96 años Miki López

Avelina Suárez Ortiz tiene 96 años y hace tres (en 2018) se empeñó en solicitar su título universitario de perita mercantil. Nunca llegó a tenerlo entre sus manos, pese a que acabó la carrera hace más de siete décadas, en junio de 1946. Hacer realidad su sueño fue una tarea ardua: el título ya no estaba en Oviedo, sino que hubo que buscarlo dentro de algún viejo y olvidado archivador de Madrid. Hace diez días llegó. Con mucho retraso, pero por fin llegó.

Ayer Avelina mostraba orgullosa el enorme documento, firmado por el rey Felipe VI, al rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, quien la recibió en su despacho como una “universitaria ejemplar”. “Yo no soy amiga de presumir. Pero esto es un regalo excepcional”, decía la gijonesa, que a sus casi 97 años –los cumplirá el 6 de noviembre– goza de una salud envidiable. El Rector, que se enteró de la “bonita” historia de Avelina por una de sus hijas, Isabel Carrera, catedrática de Filología Inglesa de la Universidad de Oviedo, le entregó una emotiva carta en la que la puso como símbolo de las primeras mujeres universitarias. “Vencisteis todas las dificultades, no os arredró la incomprensión de un entorno y una sociedad miope y gris, y demostrasteis que el saber y la formación también os pertenecían por derecho propio. Sois pioneras y valientes y no se me ocurre mejor forma de expresar el espíritu universitario que vuestro ejemplo”, le escribió Villaverde.

Avelina Suárez, flanqueada por su yerno Robi Walker y su hija Isabel Carrera, en el despacho del Rector, con su otra hija, Consuelo Carrera, e Ignacio Villaverde sentados en los sillones de la derecha. | Miki López

Avelina Suárez estudiaba el Bachillerato cuando decidió matricularse en la Escuela Profesional de Comercio “Jovellanos” de Gijón. “Aquello (el Bachillerato) no me servía para nada y con el título de perita podía colocarme en algún sitio”, cuenta. Sin embargo, nunca ejerció. “Tenía unos tíos sin hijos que llevaban la línea de autobuses de Tazones a Gijón y necesitaban a alguien que manejase las cuentas. Ahí acabó todo: me enamoré y tuve fíos”, continúa relatando. En concreto, cuatro hijos –descontando a otros dos que tuvo primero y que le murieron–: Consuelo, Avelina, Isabel y Eladio Carrera.

La nonagenaria gijonesa quedó huérfana con 16 años y se crió con esos tíos –sus segundos padres– de la línea de autobuses: Epifenio Palacio y Belarmina Ortiz. Así que se vio en la obligación de ayudarles. “Había que llevar las hojas de las rutas, la contabilidad... Y de eso me encargaba yo”, explica. Y entre cuenta y cuenta conoció al amor de su vida: Eladio Carrera. Él trabajaba en la empresa de sus tíos y luego montó la suya propia. Se encargaba de transportar madera en camión a la mina de La Camocha. Y fue Avelina Suárez la que le llevaba la contabilidad desde casa, mientras criaba a sus pequeños.

El carné de la Escuela de Comercio de Avelina Suárez. | Miki López

El carné de la Escuela de Comercio de Avelina Suárez. | Miki López M. G. SALAS

Consuelo e Isabel Carrera acompañaron ayer a su madre en su visita al Rectorado de la Universidad de Oviedo. Avelina, feliz, aprovechó para enseñarle a Ignacio Villaverde su libro de calificación escolar del instituto Jovellanos de Gijón.

–Avelina, ¡qué guapa!– dijo el Rector, viéndola en la foto de carné (en los años 40 aproximadamente).

–Los años jóvenes...– contestó ella.

–Yo también fui joven y nunca fui guapo– replicó Villaverde, provocando la carcajada en la sala.

Avelina escarbó en ese libro, en cuyo interior conservaba el carné escolar número 3.278 de la Escuela de Comercio de Jovellanos de Gijón, y algunas calificaciones por asignaturas. La gijonesa fue astuta y solo mostró en público las que ponía “Sobresaliente”. Aunque, como aseguran sus hijas, “fue una buena estudiante”.

–Mira– dijo mostrando un sobresaliente.

–Y mira...– volvió a decir enseñando otro más.

Después de tanto tiempo esperando por su título de perita, Avelina Suárez tiene claro qué hará con él. “Lo enmarcaré”, afirma. Y lo colgará en su casa. Porque no todo el mundo se convierte oficialmente en perita a los 96 años.

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