DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Salud sopesa autorizar eventos de 10.000 personas bajo control pero no fiestas de prao

El Principado apuesta por mantener cerrado el ocio nocturno, otorgando nuevas ayudas, y espera decisiones del Ministerio sobre las mascarillas

Público con mascarilla en un concierto en Vigo.

Público con mascarilla en un concierto en Vigo.

Los epidemiólogos esgrimen criterios más restrictivos y piden esperar; mientras tanto, los políticos se ven presionados desde múltiples instancias, piensan en la actividad económica y apuestan por avanzar en la relajación de medidas. Así puede resumirse el estado de las discusiones que estos días tienen lugar en los despachos del Principado referidas a la gestión de la pandemia de coronavirus. Lo que ahora mismo se percibe como más probable es que este próximo verano haya en Asturias eventos masivos, con un máximo de 10.000 asistentes, en recintos controlados y con medidas especiales; y que tanto el ocio nocturno como las fiestas de prao deban esperar.

¿Y las mascarillas en los espacios exteriores? En la plantilla de la Consejería de Salud hay especialistas en epidemiología y en salud pública. A ellos se suman los integrantes del comité asesor sobre el covid-19. En términos generales, estos expertos apuestan por no relajar el uso de la mascarilla hasta que se cumplan dos requisitos. Por una parte, que la incidencia del coronavirus acumulada en catorce días por cada 100.000 habitantes sea de 25 casos (dicen unos) o de 50 (propugnan otros). Asturias está actualmente en 70,8 por 100.000. Por otra, que se alcance el 70 por ciento de población vacunada frente al covid, un dato que muy probablemente no sea realidad hasta el próximo mes de agosto (anteayer domingo tenían la pauta completa el 25 por ciento de los asturianos).

¿Qué puede suceder con la mascarilla en las próximas semanas? Con casi total seguridad, que Asturias acate sin rechistar las consignas del Ministerio de Sanidad, que apuntan a una pronta supresión de la obligatoriedad de estas prendas en los espacios exteriores. “La mascarilla es obligatoria y seguirá siéndolo por un tiempo”, se limitó a responder ayer el vicepresidente del Principado, Juan Cofiño, a preguntas de los periodistas.

Los epidemiólogos piden para las fiestas masivas un test negativo de antígenos realizado en el día

decoration

Cofiño se pronunció en Cabañaquinta (Aller) sobre los cambios en las medidas antipandemia ante la proximidad del verano. Según el vicepresidente, el establecimiento de medidas de flexibilidad en el ocio nocturno no llegará hasta “los próximos meses”, un dato que frustra las pretensiones del sector, “uno de los más damnificados por la pandemia”, como admitió el propio responsable regional. Eso sí, el Principado publicará una licitación de las bases de una ayuda específica para este sector “que lleva mucho tiempo cerrado”. Cofiño señaló que la flexibilización del ocio nocturno, que se llevará a cabo si la actual situación sanitaria se consolida, “es una decisión delicada”. “No queremos demonizar el ocio nocturno, pero es una actividad de más riesgo de contagio en relación con la pandemia por lo que serán las últimas actividades en recobrar la actividad en plenitud”, argumentó.

También aludió el vicepresidente al lanzamiento de una campaña de información, entre otras iniciativas dirigidas a los más jóvenes, “ya que hay cierta preocupación porque es un colectivo muy activo, que se mueve más y los contagios se están produciendo más en este segmento, así que estamos trabajando para ver qué actividades hacer, tanto una campaña de información como de otro tipo, centrándonos en ese tramo de edad”.

Ayer se pronunció la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) acerca de los eventos multitudinarios. Su postura es que, para evitar la propagación del virus, resultan necesarios requisitos como un test negativo de antígenos el mismo día, mascarillas, ventilación y vigilancia activa de posibles positivos. En un comunicado, el citado colectivo de especialistas subraya el riesgo de que aumenten las celebraciones multitudinarias “con escaso control” una vez decaído el estado de alarma.

A juicio de la SEE, este tipo de iniciativas podrían celebrarse, “al menos inicialmente” en aquellas comunidades en la que los indicadores estén situados en el nivel de “nueva normalidad”, como por ejemplo en las zonas con incidencias acumuladas a 14 días de menos de 25 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes y cuya ocupación de UCI por pacientes con la enfermedad no supere el 5 por ciento (en Asturias era ayer del 9,5 por ciento). La Sociedad Española de Epidemiología señala como “indispensable” tomar el nombre, la dirección y el teléfono de todos los asistentes para poder rastrear sus contactos.

Compartir el artículo

stats