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El lechero hace horas extra por el “argayón” de Salas: 1.500 euros más en gasoil al mes

Juan Carlos Berdasco recoge leche en Tineo y trabaja dos horas de más al día por el bloqueo de la carretera: “Es fundamental abrir un paso”

Juan Carlos Berdasco Ramírez, “Guanchi”, ayer, al volante de su cuba de leche en dirección a Tineo.

Juan Carlos Berdasco Ramírez, “Guanchi”, ayer, al volante de su cuba de leche en dirección a Tineo.

Dos horas más de trabajo al día y un gasto de casi 2.000 euros más al mes. Así afecta el “argayón” de Salas a los camioneros que tienen que desplazarse desde Tineo y Salas. Lo explica, con su caso particular, Juan Carlos Berdasco Ramírez, dueño de una cuba de recogida láctea para la Central Lechera Asturiana. El bloqueo de la carretera N-634 desde el pasado 16 de abril asfixia al sector, que clama por acelerar la construcción del paso alternativo para salvar el desprendimiento, previsto para este verano, y evitar así el rodeo al que ahora están obligados por la AS-15, conocida porpularmente como el Corredor del Narcea.

“Es fundamental que instalen el bypass cuanto antes, no solo por el tema económico sino también por la calidad de vida”, comenta Berdasco tras salir a las 9.15 horas –LA NUEVA ESPAÑA le acompaña en su recorrido– de las instalaciones de la compañía en Granda (Siero), donde descargó 23.000 litros de leche recogida en las ganaderías del concejo tinetense, el municipio mayor productor de lácteo de España.

Tras dejar la autovía Oviedo-La Espina a la altura de Doriga, en Salas, toma rumbo a Tineo por la AS-15, una carretera “bastante rápida” aunque con mucho tráfico y grupos de motoristas y ciclistas en los fines de semana. Ayer, tras la cuba de leche, iba una gran caravana al paso por el embalse de La Barca. “Cuando paso por aquí de la que voy a Tineo, pienso que antes ya estaría recogiendo leche por las ganaderías”, apunta. Suerte que se lo toma con paciencia y mucho humor. No queda otra.

Y para ir tranquilo y a la velocidad indicada tiene que levantarse una hora antes de lo habitual: “Y me acuesto una hora más tarde, ando más cansado y estresado pero lo peor es que paso menos tiempo con mi familia. Y tengo dos nenos”.

El transportista, en La Curiscada, donde carga el remolque con la primera recogida de leche para iniciar el segundo viaje del día. S. ARIAS

Al poco de pasar Casares coge el desvío marcado por la AS-215, por El Rodical. Y sube hasta Tineo porque, pese a que tiene un desvío por la vía AS-349 para llegar directamente al polígono de La Curiscada, su estrechez impide los giros al camión, de doble cuba. Así es que está “obligado” a llegar hasta la villa tinetense y coger rumbo al área industrial, donde deja el remolque para desplazarse a las explotaciones del concejo, por carreteras locales.

Y el cambio de vial, de bajar por La Espina hacia a Salas por la N-634 a El Rodical, cambia mucho la conducción por las pendientes, sobre todo cuando baja cargado de leche. “Por La Espina bajas a 80 y 60 kilómetros por hora pero por aquí tengo que ir a 40 y con curva para aquí y curva para allá mientras que por el otro lado, como ya está medio hecha la autovía, vas más cómodo”, explica Berdasco, conocido como “Guanchi”.

Cuando llega finalmente a La Curiscada son las 10.40 horas de la mañana. Así es que en el saldo diario las idas desde Tineo le llevan una hora y media de tiempo y la vuelta, desde Granda, en torno a una hora y veinte minutos. En cambio, antes del “argayón”, tardaba una hora y cinco minutos en ir y 50 minutos en volver. Unas horas que, al final del día, restan viajes. Por fortuna, la cuba se mueve todos los días de la semana ya que tiene dos conductores empleados. Además, los transportes lácteos están exentos del tacógrafo, que obliga a parar cuando se cumple el máximo de kilómetros permitidos a la mayoría de camiones. Una situación que sí afecta a muchas empresas de Tineo y Salas, con vehículos de grandes desplazamientos.

Son más horas rodando con el desgaste y cansancio que conlleva y, también, más costes económicos. Solo en gasoil son 1.500 euros de más al mes, a los que hay que sumar otros gastos de mantenimiento que elevan la cifra hasta los 2.000 euros, “o más”. Si bien, la Central Lechera Asturiana les ayuda con el sobrecoste: “El argayo nos está ahogando y la empresa nos está compensando los gastos, no tiene la culpa de lo que pasa y entiende que nosotros tampoco”. “Guanchi” destaca que a su situación y la de las otras once cubas de la compañía que operan en Tineo se suman otros transportes de pienso, cereales, forrajes o maderas. “Es un concejo ganadero y el corte de la nacional nos está fastidiando”, sentencia..

Por eso, dice que habrá que rezar para que se reabra el tráfico por el paso alternativo, cuya construcción aún no ha comenzado, generando mucha incertidumbre y cabreo entre los vecinos de Salas y Tineo, que solo ven una minipala desbrozando. La infraestructura para salvar el “argayón” es vital para el sector de los transportes, con más kilómetros y tiempo encima y menos dinero al mes en la cuenta del banco.

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