Penarronda, en Castropol; La Ribeiría y Santa Gadea, en Tapia de Casariego, y Santa María del Mar, La Llada (El Puerto) y Munielles, en Castrillón. Estas son las seis playas asturianas en las que no se podrá fumar este verano tras sumarse a la Red Asturiana de Playas sin Humo que impulsa la Consejería de Salud. El programa, ya extendido por España, busca concienciar y no multar.

En la iniciativa, que fomenta una vida libre de tabaco, la prevención del consumo y el respeto a las personas y el medio ambiente, participan ya Misiego, Miami y El Puntal, en Villaviciosa; los Quebrantos, en Soto del Barco, y Pormenande, Porcía, Castello y Cambaredo, en El Franco, es decir, 14 arenales en total.

 El proyecto, que comenzó en 2019, es una propuesta no solo educativa, sino también de concienciación social para promocionar estilos de vida, ocio y turismo saludables que el Principado desarrolla en colaboración con los ayuntamientos. En las playas sin humo se promueve que no se fume en toda la zona o en áreas señalizadas, a excepción los espacios al aire libre de los locales de hostelería.

 La medida contribuye a proteger del humo del tabaco a niños y adolescentes, dado que la exposición es nociva durante todas las etapas de la vida, especialmente en las más tempranas. Esta iniciativa defiende, asimismo, el respeto por el medio ambiente, ya que las colillas de los cigarrillos no son biodegradables y tardan hasta 10 años en descomponerse. Se estima que un filtro de cigarrillo provoca la contaminación de ocho litros de agua.

 Salud presenta la incorporación de los nuevos arenales de la Red Asturiana de Playas Sin humo coincidiendo con el Día Mundial Sin Tabaco declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concienciar acerca de los efectos nocivos y peligros letales del consumo de tabaco y exposición al humo. El lema elegido este año Quienes lo dejan, ganan invita a las personas a comprometerse a dejar de fumar.