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Las consecuencias del "argayón" para el Occidente: Prudencio Fernández tiene la autopista “Y” delante de casa

Las carreteras secundarias de Salas, desbordadas por el intenso tráfico debido al desvío provocado por el desprendimiento de la autovía: “Es que no han limpiado ni la maleza de los arcenes; es un peligro”

Prudencio Fernández, ayer, junto a la travesía de Godán.
Mariola Riera

Prudencio Fernández, ayer, junto a la travesía de Godán. Mariola Riera

Un buen día, no hace mucho, Prudencio Fernández se despertó en la casa que construyó al casarse a unos metros de la vivienda en que nació y descubrió lo que nunca llegó a pensar que pasaría en su tranquilo pueblo de Godán. Por la carretera que lo atraviesa, en la que de pequeño vio carros, luego coches cada vez más veloces, tractores, carrocetas cargadas de madera y algún que otro pequeño camión, comenzaron a pasar tráileres enormes, “de esos que meten miedo, y bien temprano”.

A sus 76 años –muy bien llevados, por cierto– Prudencio Fernández ha llegado a ver estos días desde su ventana incluso cargar barcos. Y eso que Godán, entre las villas de Salas y Soto de los Infantes, queda a unos cuantos kilómetros del mar. “Están en algún puerto llenando un carguero de caolín, de las minas que tenemos aquí cerca, en La Espina, y están en pleno transporte. Al día pierdo la cuenta de los que pasan”, explica a LA NUEVA ESPAÑA este vecino, algo sobrepasado porque la tranquila carretera junto a la que se levanta su casa y su antiguo taller hoy cerrado es, desde hace mes y medio, por así decirlo, la autopista “Y” del Suroccidente.

El gran argayo que cayó sobre la carretera nacional 634 a mediados de abril por las obras de la autovía a La Espina –unos trabajos que ocupan ya más de una década– cerca de Casazorrina ha obligado a desviar la circulación en la zona por carreteras secundarias.

Estas vías (las regionales AS-370 y AS-369 y varias locales) se han visto desbordadas –al deficiente estado de conservación, se añade el uso intenso de las últimas semanas que se traduce en numerosos y grandes baches–, al igual que los residentes en los pequeños pueblos por las que pasan y que son unos cuantos: Soto de los Infantes, Ablaneda, el citado Godán, Villamar, Camuño...

“Es que no han limpiado la maleza y, claro, es un peligro”, señala Prudencio Fernández, habituado con su mujer a salir todos los días a caminar por la travesía. “Ahora lo hacemos los fines de semana, es el único momento, aunque hay que tener cuidado, porque pasan bastantes más coches. Pero por semana, imposible, es un peligro con todos los camiones y tráileres que pasan por aquí”, advierte. “Y no hay que olvidar el Alsa, que para ir a Salas tiene que subir por aquí desde Soto de los Infantes”.

Cree este vecino, y todos los demás, que qué menos que el Principado, en sus carreteras regionales –que ahora son más bien “nacionales” e incluso “autovías” por el elevado tráfico y pesado que soportan–, tendría que haberse preocupado de priorizar la limpieza de cunetas. Pero nada de eso ha ocurrido en el último mes y medio, así que la hierba invade sin miramientos gran parte de la calzada con el consiguiente peligro para la circulación, de coches y personas.

“En Camuño no pueden más. Han canalizado a través de la plataforma vecinal las quejas y denunciado que es un peligro increíble para los que allí viven”, explica Javier Pérez, residente y comerciante de Salas. “Tienen que tener infinito cuidado en salir a buscar el pan a la puerta debido a todos los coches que por allí pasan”.

Los desvíos por el argayo de Casazorrina

Tramo cortado

Zona del

argayo

Cornellana

Salas

N-634

N-634

A-63

La Espina

AS-226

Doriga

Para turismos

Requejo

AS-216

AS-15

Soto de

los Infantes

Lorero

Oviñana

El Crucero

Para vehículos pesados

Tineo

Rodical

AS-15

AS-215

Soto de

la Barca

Bebares

Los desvíos por el argayo de Casazorrina

Tramo cortado

Zona del

argayo

Cornellana

Salas

N-634

N-634

A-63

La Espina

AS-226

Doriga

Para turismos

Requejo

AS-216

AS-15

Soto de

los Infantes

El Crucero

Lorero

Oviñana

Para vehículos pesados

Tineo

Rodical

AS-15

AS-215

Soto de

la Barca

Bebares

Era Camuño una aldea tranquila hasta que en abril se convirtió en punto de paso obligado para los que van y vienen de Salas al centro asturiano. Otros optan por Godán y Soto de los Infantes. En el primer caso, han tenido hasta que reorganizar la circulación en la localidad, habilitando un carril único hacia Salas y otro hacia Villazón y Cornellana. Pero esto no ha gustado a alguno, que tiró abajo las señales para malestar de la Guardia Civil, que investiga lo ocurrido.

“Hay que entender lo que sufren los vecinos de estos pueblos, hasta ahora sin apenas coches y de repente esto. Es una catástrofe”, resume Javier Pérez, quien advierte que no se trata de buscar culpables. “Los que viven en Salas y trabajan en el centro tienen sus horarios, sus rutinas y deben llegar a tiempo al trabajo. Estas carreteras por las que ahora tienen que pasar no están preparadas para soportar tanta circulación.

Lo mismo sostiene el hostelero salense Manuel López. “No se puede ver nada y es peligroso para los camiones, que tienen que invadir en parte el carril contrario”, advierte, sin olvidarse de los turistas. “No es de recibo que den un rodeo y encima vean tan nulo mantenimiento”. En Salas han pedido desbroces urgentes al Principado. “Sin embargo, no habrá desbroces hasta dentro de un mes, según la planificación inicial”, cuenta López.

El comercio aspira a algún tipo de ayuda que amortigüe las pérdidas


“Esto ha sido nefasto, una catástrofe”. Así describe la situación Javier Pérez, comerciante de Salas y al frente del colectivo que aglutina al sector (aunque desde la pandemia está sin actividad). “Para los que tenemos negocios en la villa es un problema tremendo, y ya para las empresas grandes qué vamos a decir...”. 

Así las cosas, el sector confían en que el Principado o el Gobierno central sean receptivos a habilitar algún tipo de ayuda que les permita amortiguar el golpe económico que, no hay que olvidar, llega después de un año de pandemia.

Cuando se produjo el argayo, a mediados de abril, el Ministerio de Fomento indicó desvíos alternativos: para los turismos por la regional AS-370 desde Soto de los Infantes hasta Salas; para el tráfico pesado, irse hasta Tineo y desde esta localidad –donde está el importante polígono industrial de La Curiscada– hasta La Espina y Salas. Los desvíos implican más tiempo y sobrecostes

Javier Pérez sufre en su negocio –Almacenes Casa Javier, de muebles, ferretería y material de construcción– las consecuencias. “Tanto a los proveedores como a los clientes, los desvíos provocan unos engorros impresionantes. En mi caso, que tengo clientes de fuera de Salas, la única vía de comunicación con la villa es la nacional y, claro, si esta se cierra, quedamos taponados”.

Están en la villa salense algo mosqueados porque nadie del Principado ni de la Delegación de Gobierno ha tenido gestos de apoyo o, al menos, interés en conocer cómo llevan la situación. “Esperamos que sean sensibles, al igual que se fue con el covid, y habiliten algún tiempo de ayuda. Esto es una catástrofe”.

Con todo, el inicio días atrás de las obras en las inmediaciones del argayo para construir el desvío y reabrir la nacional parece que ha aliviado algo en la comarca. No obstante, muchos dudan de que los plazos se cumplan. Lo que quieren en Salas y Tineo es que el paso alternativo esté listo a principios de julio a más tardar y poder afrontar un verano en condiciones. “Veremos a ver qué pasa, lo que está claro es que esto ha sido muy malo para la zona”, resume Javier Pérez.

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