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Me quedo en el pueblo

Verónica, al otro lado de la cámara

"Decidí volver a mi pueblo y abrir mi negocio en el Occidente porque me parecía que había una cuota de mercado muy interesante", señala la fotógrafa desde su estudio en Coaña

Verónica Peláez, la fotógrafa posa en su estudio de El Espín (Coaña)

Verónica Peláez, la fotógrafa posa en su estudio de El Espín (Coaña)

Yo decidí volver a mi pueblo y abrir mi negocio en el Occidente porque me parecía que había una cuota de mercado muy interesante. Aposté por ofrecer un producto un poco más fresco para la zona, fidelizando mucho al cliente, que sin duda valora la cercanía. A mí me pareció que aquí había demanda de lo que yo ofrezco y desde el primer momento aposté por mi producto y por su estética”, afirma Verónica Peláez Baniela en su estudio fotográfico en El Espín (Coaña), un lugar lleno de luz, de hermosas fotografías y donde la obra de esta profesional nacida en Salcedo (Navia) es muestra de su sensibilidad y su buen hacer tras el objetivo.

Verónica Pelaez, trabajando en una fotografía en su estudio en El Espín. Ana Paz Paredes

Realizó el grado superior de Fotografía en la Escuela Superior de Arte de Oviedo y allí hizo su proyecto fin de carrera. En el mundo del arte tenía claro que quería dedicarse al diseño gráfico y la fotografía. “Opté por lo segundo. También estudié delineación y cuando terminé las últimas prácticas enseguida me puse a trabajar y además en lo que me gustaba. Estuve trabajando durante seis años tanto de delineante como de fotógrafa”, señala Verónica, para quien el paso del tiempo y el cambio de prioridades en la vida hicieron que se decidiera a independizarse como profesional y abrir su estudio en El Espín.

´Verónica Peláez, en otro rincón de estudio en El Espín (Coaña) Ana Paz Paredes

Con la firma de Verónica Peláez Fotografía realiza, principalmente, fotografía social. Desde recién nacidos y niños a bodas, comuniones y todo tipo de celebraciones, así como rehabilitación de fotos antiguas y retoque fotográfico.

En los últimos tiempos, y a raíz de la pandemia, ha aumentado la fotografía corporativa, explica. “Yo, como muchos profesionales, también me vi afectada por la anulación de trabajos durante los inicios de la pandemia. Fue un año complicado, el mismo en que me quedé embarazada. Fueron momentos duros, pero fuimos remontando y lo mejor es que todo lo vivido contribuyó a que la gente ahora valore más el comercio local, el de proximidad”, dice.

Detalles de diferentes trabajos de la fotógrafa, en su estudio en Coaña. Ana Paz Paredes

En cuanto a la conciliación familiar, esta profesional es muy clara: “Hay que ser realistas y reconocer que queda mucho por avanzar en el tema de la conciliación, es muy complicado gestionar un negocio propio siendo autónoma y madre, la flexibilidad que tienes que tener para ser madre es algo muy complejo, no cabe duda de que sin en el apoyo familiar no sería viable, al menos este primer año”, afirma.

La fotógrafa, en otro rincón de su estudio. Ana Paz Paredes

Además de trabajar con clientes de todo el Occidente hasta la mariña lucense, en la vecina comunidad gallega, también cuenta con clientela en Oviedo. Aun a pesar del parón que tuvo con motivo de la pandemia, califica de buenos los cuatro años que lleva trabajando de forma independiente en El Espín. “Estoy volcada en crear un estilo de trabajo que me gusta, en que el cliente encuentre en lo que yo oferto lo que busca. Trabajo principalmente con campañas anuales: bodas, comuniones, campaña de Navidad y fotografía familiar, y de momento está funcionando todo muy bien. Bodas este año hay unas pocas menos, pero veo ya a la gente muy animada para la contratación del año que viene”, explica.

Viejas y nuevas cámaras, sobre el mostrador del estudio de fotografía de Verónica Peláez. Ana Paz Paredes

Como persona creativa que es, y priorizando la maternidad y su trabajo, no descarta en el futuro realizar alguna exposición de sus retratos o de sus fotos de paisajes, otra de sus pasiones. Por lo pronto, disfruta con lo que hace y donde lo hace, sin perder de vista unos proyectos de futuro en el lugar en el que vive, y, aunque en cuanto a burocracia reconoce que “es muy complicado emprender en el mundo rural”, se alegra de que “¡por fin!” la fibra haya llegado a Coaña, “algo que a nivel empresarial es imprescindible para cuantos trabajamos aquí”.

Verónica Peláez, tras el mostrador de su estudio en El Espín (Coaña). Ana Paz Paredes

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