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La incidencia en jóvenes se duplica en tres días y Asturias vuelve a riesgo “muy alto”

La tasa de contagios retorna a niveles de febrero, impulsada por una ola de bajo impacto hospitalario pero que puede saturar la atención primaria

Cribado masivo a los asturianos nacidos entre 1991 y 2006.

El fin de semana ha desbocado la ola juvenil del coronavirus en Asturias hasta niveles que la curva epidémica desconocía desde febrero. La tasa de casos acumulados en jóvenes de quince a treinta años dibuja una pared casi vertical y, tras duplicarse en sólo tres días, marca su techo de toda la pandemia y empuja hacia arriba también la incidencia general. El dato global de casos acumulados en siete días entró anteayer en el semáforo rojo intenso del riesgo “muy alto”, del que la región había salido por última vez el 17 de febrero, con una ratio de casi 135 positivos por 100.000 habitantes explicable casi exclusivamente a través del impacto inusitado que ha adquirido el virus entre los más jóvenes: en los asturianos de quince a treinta años, los 376 casos del jueves se habían convertido en 735 el domingo.

Es el resultado de un fin de semana con 750 casos nuevos, 330 detectados el viernes, 263 el sábado y 157 el domingo. La puesta al día efectuada ayer por la autoridad sanitaria asturiana constata que siete de cada diez infecciones se localizan en esa franja de edad de los más jóvenes, la más afectada y la “población diana” del llamamiento al cribado masivo que el Principado lanzó el pasado sábado. De los 157 casos del domingo, 110 tenían entre quince y treinta y en sólo tres semanas se ha contagiado ya el uno por ciento de todos los jóvenes asturianos de esa franja. La ola juvenil sigue siendo “silenciosa”, sin reflejo en nuevos fallecimientos y con escaso impacto en las hospitalizaciones. Los tres últimos días únicamente acumulan 27 ingresos en planta y uno en unidades de cuidados intensivos. A cambio, se han registrado once altas y en total hay 49 pacientes hospitalizados y doce en UCI para una tasa de ocupación más que tolerable del 1,86 por ciento en planta y del 4,03 en las unidades de críticos. Casi uno de cada cuatro ingresados, eso sí, es menor de treinta años y el 55 por ciento tiene menos de cuarenta.

No se escapa, a los ojos de los responsables sanitarios del Principado, que esta ola no se parece en nada a las anteriores, pero tampoco que la situación inquieta por varias de sus peculiaridades. Por un lado, se constata que la inflación de infecciones no genera presión hospitalaria, pero sí amenaza de saturación a los centros de atención primaria. Tampoco afecta demasiado a la salud de sus portadores, pero una pequeña porción de los jóvenes podría sufrir complicaciones y además se corre el riesgo cierto de acelerar la cadena de transmisión hacia otros tramos de edad. Preocupa igualmente la tasa de positividad, que el domingo volvió a rondar el diez por ciento después de practicar 1.797 pruebas de diagnóstico.

De cara a los próximos días, las autoridades sanitarias presagian ya además un repunte en la detección de positivos como consecuencia del cribado masivo que han emprendido entre la población más afectada por el rebrote y consideran “lógico y esperable” un aumento de la positividad, habida cuenta de que las pruebas se efectuarán en un tramo etario “donde es muy probable encontrar muchos positivos”.

A todo esto, mientras crece de pronto la curva de los contagios, progresa adecuadamente la de las vacunas. Asturias está a punto de sobrepasar el medio millón de personas inoculadas con las dos dosis de la vacuna y a un paso escaso de tener al cincuenta por ciento de su población con la pauta completa –48,98–. El Principado sigue siendo la región española que vacuna más rápido, a la altura en porcentaje del Reino Unido, que supera el 49, por encima de Estados Unidos, España o la UE –46, 39 y 34 por ciento, respectivamente– y entre las naciones con cierta entidad únicamente peor que Israel (59) o Chile (55).

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295 “repescados”

La repesca convocada por el Servicio de Salud para los mayores de setenta años que quedasen sin vacunar ha llegado, mientras tanto, a 295 personas. La convocatoria, que empezó el viernes, estaba dirigida a los ciudadanos que habían rechazado la vacuna inicialmente o con los que no se pudo contactar por teléfono.

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