Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El rebrote de contagios obliga a contratar otra vez a una treintena de rastreadores

“La desescalada del Sespa se estrella”, denuncia CSIF, crítico con la supresión del personal para distintas labores de control de la pandemia

Rastreadores del covid del ejército en el cuartel del Cabo Noval.

Rastreadores del covid del ejército en el cuartel del Cabo Noval. Miki López

El rebrote de contagios, que afecta sobre todo a la población con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años, ha obligado a la Consejería de Salud a contratar de nuevo a una treintena de rastreados a los que había renunciado semanas atrás, cuando la situación epidemiológica de Asturias estaba en unas cifras mucho mejores.

El recorte de rastreadores y de otros puestos que tienen relación con el control más o menos directo de la pandemia fue objeto ayer de denuncia por parte del sindicato CSIF. “El plan de desescalada del Sespa se estrella”, valoró ayer este sindicato. “Ha existido falta de previsión para afrontar la vuelta a la tan ansiada normalidad después de que todo indica que se le ha ganado la batalla al covid”, sostiene este sindicato. “Al parecer se ha aprendido poco o nada durante el último año y medio acerca de las medidas oportunas para atajar los problemas antes de que aparezcan”, cuestionó el CSIF, que puso como ejemplo del mal resultado de “recortes presupuestarios” la falta de medidas básicas de cuidado y control de los hospitales.

“Estamos hablando de que ya no se ofrezca mascarillas a los pacientes que acuden al hospital si estos, por alguna razón, o no la llevan o la tienen en mal estado, o de que no realicen tomas de la temperatura a la puerta de los hospitales”, señalaron desde el sindicato. CSIF también apuntó que el recorte presupuestario alcanzó a los rastreadores, que ahora han vuelto a ser contratados: “De un plumazo fueron eliminados, produciendo retrasos inaceptables en el rastreo y detección de nuevos casos. Las pruebas de PCR y sus resultados se acumulan con días de retraso, dándose el caso de que se cita a un afectado pasado el tiempo del período de aislamiento y cuidados recomendados por un contacto cercano. Parece de risa, pero gracia no hace ninguna”. Para CSIF, “con la excusa de estar ejecutando un plan de desescalada, no se contrata al personal sanitario para la cobertura de vacaciones”.

El rastreo, más difícil

El recorte en rastreadores se correspondió también con la caída de la trazabilidad (porcentaje de nuevos contagios que tienen relación con un caso positivo previo), que se registró hace ya varias semanas en Asturias. El Observatorio de Salud del Principado dejaba entrever ayer mismo la dificultad que entraña el rastreo en el período estival, en los siguientes términos: “Es esperable en estos meses una baja trazabilidad, ya que es más complicado tener trazadas cadenas de contagio en personas con alta movilidad”, participando en eventos masivos, la mayoría asintomáticos (más difícil la detección y con una menor percepción de riesgo)”.

Compartir el artículo

stats