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Primeras graduaciones en pandemia

“Es una suerte”, dicen los pedagogos y geólogos que ayer se despidieron de la Universidad con una ceremonia con distancias y pocos familiares

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Vuelven las graduaciones a la Universidad de Oviedo tras la pandemia

Primeras graduaciones en pandemia en la Universidad de Oviedo. Setenta estudiantes de Pedagogía y de Geología fueron los “afortunados” que, tras un año sin despedidas por el covid, dijeron adiós a las aulas vestidos de fiesta. Eso sí, las dos ceremonias fueron más cortas y frías de lo normal: no hubo apretones de mano ni colocación de becas, los nuevos titulados tuvieron que dejar entre ellos una separación de dos asientos y los acompañantes fueron pocos o, directamente, ninguno. En la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, por ejemplo, los familiares de los graduados en Pedagogía tuvieron que seguir el acto por internet. Pese a todo, es “un lujo” tener graduación, según señalaron los universitarios. “Es una suerte poder ver a todos nuestros compañeros por última vez, más aún después de un curso que fue casi todo online”, dijo Antonio Cernadas, de Geología.

Un momento de la graduación de Geología, en la que reinaron las distancias. | Miki López

La Facultad de Formación del Profesorado fue la primera en celebrar una graduación en tiempos de covid. Tras ella –y descontando la de Geología– vendrán siete, que ya están programadas tras recibir el visto bueno del Delegado del Rector para la Coordinación Biosanitaria, Miguel del Valle. La recomendación del Rectorado para la organización de estos actos es que haya distancias y mascarillas FFP2, que las aulas estén ventiladas de forma constante, que su duración sea menor y que no se permita el acceso a familiares y amigos. Así transcurrió la graduación de medio centenar de estudiantes de la promoción número 29 del grado en Pedagogía, en la que no hubo invitados. El decano de la Facultad, Celestino Rodríguez, calificó la ceremonia de “diferente pero entrañable” y agradeció al profesorado, al personal de administración y servicios y a los estudiantes “su ejemplaridad durante el curso”. Los familiares de los asistentes tuvieron que conformarse con seguir la ceremonia vía streaming, algo que dejó en los graduados un sabor agridulce. “Esperábamos que pudiese venir alguno como ocurrirá en otros grados”, lamentó Ángela González, de Cabañaquinta.

La parte más emotiva del acto tuvo lugar tras la entrega de diplomas –en turnos de cuatro–, cuando la “madrina” de la promoción, la profesora Noemí Rodríguez, entonó un bonito discurso destacando “la resiliencia de sus niños y sus niñas, que han hecho de esta Facultad un lugar mejor”. Tras ello, fue el turno del Vicerrector de Ordenación Académica, José Miguel Arias, quien destacó la madurez de los alumnos durante una pandemia que ha puesto a prueba a todos. “Nos hemos metido hasta en vuestros dormitorios”, bromeó el Vicerrector, doctor en Pedagogía precisamente. Entre los graduados hubo emoción contenida por el fin de una etapa. “La verdad es que no estaba muy nerviosa”, confesó Laura Suárez, de Mieres, que entre sus planes estaba irse a comer “solo con los más allegados”. No están las cosas para grandes fiestas. El acto terminó con peticiones de responsabilidad en las celebraciones y con la entonación del clásico “gaudeamus igitur”.

A diferencia de en Educación, en la Facultad de Geología sí hubo familiares. Eso sí, solo dos por cada egresado. “Aunque la recomendación del Rectorado era excluir a los invitados, nosotros lo hemos autorizado porque el aforo nos lo permite. Son solo 22 alumnos del grado de Geología y del máster de Recursos Geológicos e Ingeniería Geológica”, explicó el decano, Juan Ramón Bahamonde. Y aún así, en el aula A de la Facultad sobró espacio. “Otros años había gente hasta de pie; esta es una celebración mucho más reducida”, afirmó Laro Incera, natural de Colindres (Cantabria). “Es un lujo tener graduación. Los del año pasado no la tuvieron y no la pudieron recuperar”, agregó.

El decanato de la Facultad, en palabras de Bahamonde, no quiso que “pasase un segundo curso sin graduación” e hizo todo lo posible para que el “homenaje”, que estuvo presidido por el rector Ignacio Villaverde, fuese posible. Hubo un estricto control de acceso –los graduados fueron llamados uno a uno y, tras ellos, los familiares– y se proporcionó mascarillas FFP2 a quien no las llevasen. El covid obligó a cancelar el clásico pincheo posterior. “Es una graduación mucho más deslucida, pero es una graduación”, matizó el decano. Y eso es lo que cuenta.

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