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El cóctel de la quinta ola: fin de curso, adiós a la mascarilla, verano y partidos de España

Asturias pierde en tan solo dos semanas los indicadores favorables en incidencia de contagios y positividad con los que llegó a la época estival

La playa de Salinas, ayer. | Miki López

La playa de Salinas, ayer. | Miki López

Asturias llegó al verano en una situación óptima frente al coronavirus. A la cabeza de España en tasa de inmunización, con la incidencia acumulada a 7 días en 40 casos por cada cien mil habitantes y con un uso de la mascarilla en exterior mayoritario entre la población pese a que ya no era obligatoria. Todos los indicadores invitaban al optimismo. Hasta los epidemiólogos reconocían que la situación de Asturias era “buena”, aunque alertaban de una serie de riesgos que han acabado por desembocar en el cóctel de la quinta ola: fiestas fin de curso, adiós a la mascarilla, el verano y su incremento de la movilidad, sobre todo en concejos de costa, y los partidos de España que favorecieron las multitudes, tan temidas por los expertos en salud pública, porque “el virus sigue aquí”, como han repetido por activa y por pasiva.

Usama Bilal, el epidemiólogo asturiano profesor en la Universidad de Drexel de Filadelfia (Estados Unidos), señalaba a finales del pasado mes de junio que la situación de Asturias era “buena”, aunque advertía del peligro que entrañaba la variante delta: “Puede causar algún problema al ser más transmisible; por ejemplo que se den muchos casos en jóvenes todavía no vacunados”. El vaticinio parece haberse cumplido apenas dos semanas después. En los últimos catorce días ha dado positivo el dos por ciento de la población asturiana que tiene entre 15 y 30 años, según destacaba ayer el Observatorio de Salud en Asturias. Una de cada cinco pruebas en el cribado a este grupo poblacional, han dado positivo, de ahí que las autoridades sanitarias de la región insistan en pedir a los jóvenes que se apunten a esta prueba. Hasta el viernes se habían inscrito algo menos de 10.000 de los 110.000 asturianos en esa horquilla de edad.

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La detección de estos casos, muchos asintomáticos, resulta clave para romper las cadenas de transmisión del virus.

Otro de los indicadores que situaban a Asturias en una buena situación para afrontar el verano era el de la positividad (porcentaje de casos positivos respeto al total de pruebas PCR realizada), que estaba el pasado 25 de junio en un 5,2 por ciento, a poco más de un punto del valor definido para la nueva normalidad, el 4 por ciento. ¿Qué ha pasado para que esa cifra haya registrado un repunte vertiginoso, para situarse esta misma semana por encima del 18 por ciento? En primer lugar, está en marcha el cribado a la “población diana”, los grupos de población más joven que todavía no han sido vacunados, y que además el grupo que en estas dos semanas ha tenido presencia masiva en las aglomeraciones o acontecimientos multitudinarios. Primero fueron las fiestas de fin de curso y de finalización de las pruebas de selectividad, todo un “clásico” de estas fechas que, además, coincidió con el adiós al uso obligatorio de la mascarilla en exteriores. Terrazas llenas de jóvenes libres de mascarilla se convirtieron en una estampa habitual de las calles asturianas. Daniel López Acuña fue precisamente uno de los epidemiólogos que alertó de la flexibilización del uso de la mascarilla, que no vaciló en calificar de “prematura” por el efecto que podría tener falsa sensación de seguridad entre la gente.

Las reuniones de amigos para ver los partidos de España en la Eurocopa fue otra de las situaciones que contribuyó a un mayor número de “eventos de riesgo” en estas dos semanas, sobre los que también dio la voz de alerta de Pedro Arcos, director de la Unidad de Investigación de Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo. “Estamos viendo el riesgo que implican los saraos y las aglomeraciones”, afirmó Arcos, que se mostró ya entonces muy crítico con que estuviera abierta el ocio nocturno: “Las discotecas y similares son un peligro potencial porque con tres o cuatro copas encima, seamos sinceros, nadie se acuerda de poner la mascarilla en el interior, ni de guardar distancia en el exterior”.

La mayor interacción social que hay en verano, entre los jóvenes pero también en más tramos de edad, es otro de los factores que ha tenido influencia en este repunte de contagios. Los concejos de Gijón, Laviana, Llanera, Llanes, Ribadesella, Ribadedeva, Riosa, Soto del Barco, y Villaviciosa se encontraban este viernes en nivel de riesgo muy alto de transmisión y desde el Observatorio de Salud se llamaba a reducir los contactos sociales en la medida de lo posible, sobre todo a las personas que todavía están sin vacunar.

No todos los indicadores son negativos. El contrapunto positivo a estas altas incidencias es que Asturias sumó este viernes su noveno día consecutivo sin fallecidos por el coronavirus.

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