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Cataluña recobra peso y Andalucía lo pierde en un Ejecutivo sin asturianos desde Carcedo

Sánchez incorpora a potenciales sucesoras de los barones Puig (Valencia), Lambán (Aragón) y García-Page (Castilla-La Mancha)

María Luisa Carcedo.

María Luisa Carcedo. JAVIER DE LA FUENTE

La revolución que Pedro Sánchez ha realizado en la composición de su equipo ha removido también el reparto territorial del Gobierno, si por tal se entiende el que resulta de poner sobre el mapa la procedencia de los ministros. La cartografía del nuevo Ejecutivo sugiere por ejemplo que los socialistas catalanes recobran peso, que el antiguo bastión andaluz lo pierde y que con la incorporación de tres de los nuevos ministros Sánchez manda recados a las baronías “díscolas”, las que antaño le dieron la espalda durante el pulso intestino con Susana Díaz por el liderazgo el PSOE.

Si el número de miembros del Gobierno que aporta una comunidad fuera proporcional a la influencia que ese territorio pudiera llegar a tener en las decisiones del poder ejecutivo, podría decirse que las cinco regiones en peor situación son Asturias, Extremadura, Murcia, Baleares y Cantabria, todas sin ministros en el equipo de la coalición PSOE-Unidas Podemos. El Principado no tiene a ningún asturiano en la mesa del Consejo de Ministros desde principios de 2020, cuando, tras cesar el primer Gobierno de Pedro Sánchez y al formarse el segundo con Unidas Podemos tras las elecciones, María Luisa Carcedo dejó la cartera de Sanidad, que pasó al catalán Salvador Illa en el nuevo equipo.

Illa era en ese momento el único hombre del PSOE catalán (PSC) en el Ejecutivo, cuando hasta 2020 había habido dos ministros de Cataluña (Josep Borrell y Meritxell Batet) con Sánchez. La salida de Illa en 2021 para optar a la presidencia de la Generalitat dio paso a la entrada de Miquel Iceta, al que se sumará, tras el vuelco anunciado este sábado, la nueva ministra de Transportes, Raquel Sánchez. Se verá con el tiempo si ello influye en la respuesta de Madrid ante las aspiraciones de Cataluña en materia de infraestructuras o en la atención al proyecto del corredor ferroviario del Mediterráneo, que ya avanza a mayor velocidad que el del Noroeste, capital para Asturias.

Los socialistas catalanes vuelven a controlar dos ministerios mientras que las salidas de la vicepresidenta Carmen Calvo y del hasta ahora titular de Justicia Juan Carlos Campo sitúa al Gobierno con una sola ministra andaluza, María Jesús Montero, que retiene Hacienda, asume Función Pública y cede la portavocía en favor de la castellano-manchega Isabel Rodríguez. Es una de las incorporaciones que han sido leídas en clave interna como parte de un movimiento estratégico de Pedro Sánchez para reforzar la cohesión en la organización.

La tesis es la siguiente: con su entrada en el Gobierno, Isabel Rodríguez, Diana Morant (Ciencia e Innovación) y Pilar Alegría (Educación y FP) se perfilan como relevos futuros, respectivamente, de Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Ximo Puig (Comunidad Valenciana) y Javier Lambán (Aragón), presidentes autonómicos y líderes socialistas en sus regiones que en 2017 se posicionaron en las primarias del PSOE frente a Pedro Sánchez y con el que han mantenido después periódicos encontronazos.

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