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Me quedo en el pueblo

La avellana asturiana, un tesoro de aceite

La bióloga Celia Serrano dejó Madrid para instalarse en Cabranes, donde vive y trabaja al frente de su empresa de cosmética natural donde el fruto es su ingrediente estrella

Celia Serrano Laguna con algunos de sus productos, en Cabranes. Ana Paz Paredes.

La bióloga madrileña Celia Serrano Laguna eligió Asturias para vivir atraída por su naturaleza y por una vida tranquila en el campo. “Trabajé en investigación orientada a la conservación de la fauna, concretamente en anfibios, es un tema que me apasiona pero, a nivel laboral, estaba complicado, con contratos precarios y me cansé. Fue cuando pensé que era el momento de emprender, que es algo que siempre tuve ahí”, explica ella.

Celia Serrano con algunos de los ingredientes con los que trabaja así como algunos de sus productos. Ana Paz Paredes

La joven madrileña se confiesa enamorada del lugar en el que vive, en Torazo, y de lo que hace, la elaboración de cosmética natural y ecológica cuyo ingrediente principal es el aceite de avellana, y que firma con el nombre de “Ablana Cosmética”.

La elección de Cabranes no fue casual. Hacía tiempo que era conocedora de que existía una red de emprendimiento rural importante y con gente joven con proyectos similares al suyo, como ella misma explica. “Sabía que aquí se estaba instalando gente que quería salir de la ciudad, establecerse en el medio rural, estar en contacto con la naturaleza y trabajar en ella. El encontrarme con esta comunidad de gente que, además te acoge tan bien y te ayuda, facilitó que diera el salto y me viniera a Asturias a vivir y a trabajar aquí”, dice.

Celia muestra algunas de las avellanas con las que trabaja. Ana Paz Paredes

Y al renglón seguido explica que el ponerse al frente de su producción artesana y ecológica de cosmética natural, no fue de un día para otro: “hice una transición. Yo en su día tenía un contrato por cuenta ajena y empecé a combinarlo con mis primeros pasos en la elaboración de cosmética natural. Empecé a darme a conocer en los mercados, vi que esto podía funcionar, y me vine aquí para dedicarme ya a ello, pues además tenía unos ahorros. Además aquí hay ayudas a emprendedores, en Madrid no, y me concedieron una que me está por llegar”, explica sin disimular la pasión que siente por su trabajo y por vivir donde vive. “Aquí comparto instalaciones con otras emprendedoras que tiene laboratorio para poder trabajar, y con quienes llegué a un acuerdo “, dice.

Productos e ingredientes de su firma, Ablana Cosmética. Ana Paz Paredes

En cuanto a los comienzos, señala que no fue fácil pues, por ejemplo, “el encontrar vivienda fue complicado y aún sabiendo que hay muchas viviendas vacías, pero después de un tiempo localicé una con un precio razonable y donde estoy muy a gusto”, recuerda.

Celia Serrano con su perra, en un rincón de Cabranes por donde suele pasear con ella. Ana Paz Paredes

Además aquí encontró el producto base y estrella de su cosmética: la avellana. “Yo ya venía mucho por Asturias antes de fijar aquí mi residencia, y ya conocía bien sus propiedades. Es una aceite que nutre mucho la piel pero no la engrasa y es apta para todo tipos de pieles. De repente vi que en Asturias había una avellana especial. Hay estudios que avalan su calidad y riqueza en oligoelementos y vitaminas. Es una avellana espectacular. Hay muchas ablanas pero no hay muchas que se procesen. Yo, de momento, no tengo problema porque mi producción es muy chiquitina”, señala.

Celia Serrano con sus productos. Ana Paz Paredes

Junto con el aceite de avellana, en sus diferentes productos para rostro, cuerpo y cabello, también hay otros aceites esenciales como el de limón, cipres, romero o rosa mosqueta y estractos de plantas como la caléndula, lavanda, el llantén, la ortiga o la salvia, por citar apenas algunas. “Yo vendo por internet y también en varias tiendas ecológicas de alimentacion y cosmética en Asturias”, matiza.

Celia Serrano, en una zona por la que suele pasear, cercana a su lugar de trabajo, en el vivero de empresas de Santa Eulalia. Ana Paz Paredes

Ella cree que se puede vivir y emprender en el campo, pero también cree que no es nada fácil no sólo comenzar, sino también mantenerse. “En mi caso se está cumpliendo pero bien es cierto que lo tengo más fácil por ese apoyo mutuo que hay aquí entre todos los emprendedores que estamos en el vivero. Aunque sea sólo a nivel emocional, es importantísimo no sentirte sola y contar con compañeros que siempre están dispuestos a echarte una mano. Por otro lado tenemos una gran visiblidad en el mercado local que celebramos aquí, El Tenderete, es un escaparate espectacular para los que estamos empezando” señala esta mujer que, cuando no trabaja, disfruta paseando por el monte con su perra, haciendo yoga y con los potros que tienen desde hace un año.

Un "corazón de ablanas", en las manos de Celia Serrano. Ana Paz Paredes

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