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Ciencias, Derecho y Política para combatir las “tardes de televisión y aburrimiento”

Los mayores de 50 años que superaron el programa PUMUO: “Nuestro currículum ya está hecho, por lo que no venimos a jugar al parchís”

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Ciencias, Derecho y Política para combatir las "tardes de televisión y aburrimiento" Miki López

El edificio histórico de la Universidad de Oviedo acogió ayer la graduación de los alumnos del grado PUMUO, un programa de formación destinado a personas con más de 50 años. El grado, que de momento se imparte en Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres y Luarca, no descarta en el futuro “abrirse al panorama regional”, comentó Evaristo Melón, profesor jubilado y recién graduado.

Entre las materias docentes del programa, “podemos encontrar asignaturas relacionadas con las Humanidades, Ciencias Jurídico Sociales, Ciencias de la Salud y de la Vida y Ciencia y Tecnología”, explicó la directora del curso, Zulima Fernández.

El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, inauguraba el acto y aseguró sentir “especial satisfacción” al comprobar cómo la universidad “se extiende” a diversas capas de población, en especial a esta en particular, la cual “nos interesa mucho”. “Es un programa que se inició en la época de Juan Vázquez, antiguo Rector de la Universidad de Oviedo, por lo que tiene un recorrido muy largo. Además, en aquel entonces, era algo pionero, no había nada igual en España, y hoy en día, ha crecido tanto que constituye de las dimensiones más potentes que tenemos en extensión universitaria”, declaró.

Tomaron la palabra también, la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, la cual espera algún día “estar sentada del lado de los alumnos” y aseguraba salir del acto “con mucha motivación”; el subdirector general de Caja Rural de Asturias, Silvino Urízar, y la vicerrectora de Extensión Universitaria y Cultura, María del Carmen Adams.

Para finalizar, Mayte Flores, en representación de los alumnos, dio gracias “a quien algún día pensó en que los mayores tenían un hueco en la universidad”, y no se quiso olvidar de su grupo de amigas, “las magníficas”, que fueron invitadas por el rector “para tomar un café”.

La graduación terminaba con la entrega de diplomas y la entonación, por parte de los alumnos, del himno de la Universidad de Oviedo, “Gaudeamus Igitur”, en el claustro bajo del edificio histórico de la universidad.

Al salir, Pilar Rodríguez, administrativa jubilada de una empresa asturiana del metal, dijo sentirse “muy alegre”, ya que se trataba de un día “para pasarlo contentos con la gente con la que compartimos estos cinco años”. Rodríguez opinaba que el contenido del grado era multidisciplinar, por lo que “hay cosas que en el resto de la vida no habías desarrollado y otras que ya conocías y sobre las que profundizas más”. “Yo no soy de ciencias, pero nos impartían clases sobre las células y me asusté de conocer tanta perfección y fragilidad. Ahora que ya lo controlo estoy encantada, pero hubiera vivido ignorando esa parte de la ciencia si no hubiera cursado este grado. Estudiamos también derecho constitucional, con un profesor magistral, que hacía que pusieras todas tus inquietudes ciudadanas al día. Además, damos talleres. Los hay sobre idiomas, política, informática…”, comentó la alegre graduada.

“Estamos en momentos de la vida en los que nuestro currículum ya está hecho, por lo que no venimos a jugar al parchís, que iremos en algún momento”, bromeó.

Julio Fernández, también jubilado, dijo estar pasando “un día muy emotivo”. “Es la culminación de cinco años y ha sido precioso. El grado tiene un poquito de todo: derecho, historia, medicina… Está bien, porque es una forma de recordar cosas o aprender cosas nuevas, de actualizarte. Yo trabajaba en una empresa, y para mí, esto era nuevo. Lo vienes a hacer por tu cuenta, aquí vienes porque quieres”, expresó.

Evaristo Melón, maestro jubilado, se sintió “orgulloso de recibir este diploma” debido a que “la universidad nació aquí, y se extendió a todo el mundo hispano”. “Personalmente lo pasé muy bien, hice muchas amistades. Una de las grandezas del curso es ser alumno acompañado de tanta gente”, explicó. El maestro, y ahora graduado de PUMUO, determinó ocupar su tiempo de jubilación en el curso, al tratarse de “una contrapartida a tardes de televisión o de aburrimiento”.

Pepita Lozano, alumna del grado, se sintió “muy emocionada” tras 17 años en PUMUO. “He aprendido muchísimo de todo, ha sido muy enriquecedor. Se crean unos vínculos de compañerismo y de amistad que ya son para siempre. Nos relacionamos, hacemos proyectos de viajes, tenemos una asociación de alumnos a nivel internacional... Estamos siempre muy cercanos”. Lozano, que había hecho tres años de administrativo, además de estética, alegó haber “trabajado toda la vida, tratando de aprender”.

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