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Así contó Menchú Álvarez del Valle la boda de su nieta a LA NUEVA ESPAÑA

La abuela de la Reina Letizia leyó durante la ceremonia por petición de, por aquel entonces, Príncipe Felipe

Menchu Álvarez del Valle y José Luis Ortiz en su casa de Sardéu (Ribadesella)

Menchu Álvarez del Valle y José Luis Ortiz en su casa de Sardéu (Ribadesella)

Tras la boda real de su nieta, la actual Reina Letizia, Menchu Álvarez del Valle y su marido, José Luis Ortiz, recordaban con LA NUEVA ESPAÑA los detalles de la ceremonia. Desde la calificación de los medios como "una boda fría" hasta la buena relación que mantuvieron durante la celebración con la familia real.

Así hablaba del actual Rey de España, Felipe VI: « El otro día me llamó abuela ». Se refiere al Príncipe de Asturias, esposo de su nieta mayor. « Es muy tierno y amoroso, para nada frío », refuta Menchu Álvarez del Valle con la artificiosa naturalidad de su hablar profesional y cercano, realizado con material de Oviedo, que la hizo ser una estrella de la radio durante treinta años.

-¿ « El amor no pasa nunca », como le dijo a los novios con palabras de San Pablo?

-Nunca, si te lo propones. José Luis y yo llevamos 55 años casados y en ese tiempo ha habido baches, socavones, maremotos, todo lo que quieras y mandes, pero se supera. Nosotros lo celebramos muy entrañablemente porque en estos meses interminables recibimos la noticia del noviazgo de Letizia y, a continuación, la de que mi marido tenía que ser operado de un cáncer de pulmón. Somos del Norte y dijimos: “ Vamos a luchar contra la enfermedad”. Dimos con unos especialistas geniales, tuvimos todo el apoyo de arriba, de los amigos y familiares, pusimos todo el esfuerzo y fue una doble celebración. Habíamos superado muchas dificultades y mucho dolor y celebramos la salud de mi marido, al que sigo queriendo mucho, míralo, es feísimo .

-Saben por los medios de comunicación que fue una boda tachada de fría, ¿Qué opina?

- Porque no hubo lágrimas. Las hubo internas, pero somos pudorosos.« Los sentimientos no tienen por qué ser algo externo. Los llevamos dentro. Tengo gran pudor para el dolor y la alegría, pero por dentro estaba empapada de algo especial y no veía a nadie más que a ella y a él. Letizia fue mi primera nieta y la recibí con un entusiasmo desbordante, me entregué a ella y ella a mí. Tuvimos “ feeling” desde el primer momento.

- Regresemos a la boda fría. El beso...

-El besín fue muy entrañable. Me encantó la ternura y dulzura con que los hicieron, muy de ellos, no el « que se besen, que se besen », fue más hermoso y profundo. Fíjate, es la primera vez en mi vida que vi a Letizia tímida... hay un gesto de pudor...

-El momento más emocional que se captó fue cuando le tocaron los gaiteros el « Asturias, Patria Querida ». ¿ Por qué? Letizia dejó Oviedo a los 16 años.

- Pero eso es algo que les inculcamos a las nietas, a las tres, desde pequeñas. Hay mucha gente que habla del « Oviedín del alma », de « Asturias, lo mejor del mundo », pero no todos sienten Asturias. Nuestra familia, sí. Desde bien pequeñas las vestimos con trajes regionales y yo las llevé a donde iba siempre que podía porque quería que absorbieran la esencia. Venía en fines de semana como un tiro para pasar día y medio con nosotros. Iba de excursión al Pagadín, este monte de atrás, igual que cuando la subía su padre, a ella y a las hermanas, atadas con cuerdas. Plantó cerezos, ciruelos y manzanos. Gozaba con todo. Venía, comía unas parrochinas, tomaba unos culinos de sidra y volvía a Madrid diciendo que llevaba las pilas cargadas. – Eso se acabó. – Ya le pasaba algo cuando estaba en televisión, que la miraban y la reconocían. Añade el abuelo: « Nos están cambiando todas las cosas, nos dijo, ahora ya no será fácil ir a comer al Carrocéu.

-Parece que Letizia ha pasado el examen fin de carrera que es la Reina Sofía ¿Qué las puede unir ?

-Nunca analizo esas cosas. La simpatía se da o no se da. Imagino que, como todas las madres, quiere ver feliz a su hijo, y si además la nuera le cae bien, pues miel sobre hojuelas.

- ¿ Cómo la encuentra de ánimo para lo que les espera?

- Con muchas ganas porque está muy enamorada. Se le nota. A él también. A él mucho más. Letizia ha dejado por amor muchas cosas que le importaban: su profesión, su independencia, su libertad. Hay que ser valiente para eso. Confiamos plenamente en ella porque es batalladora y no se arredra. Le gustaba el reporterismo, meterse en líos de guerra y catástrofes, aunque sufría mucho con la gente que sufría. Es todo amor. Es amorosa con los suyos y con la gente y eso la va a ayudar en esa difícil tarea que, yo le decía, no se va a acabar nunca.

- En la lectura de una epístola de San Pablo que hizo Menchu Álvarez del Valle en la catedral de la Almudena de Madrid durante la boda del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, con su nieta Letizia,¿ cómo la vivió?

-La propuesta de leer me la hizo el Príncipe. Para mí era de ciencia ficción leer en la boda de los Príncipes de Asturias y era un gran honor poder hacerlo. Al principio me asusté, pero luego me dije: “ Voy a leer para mi nieta” »

-¿ La Almudena o la catedral de Oviedo?

-La Almudena es muy bonita, pero la Catedral de Oviedo es majestuosa

-¿ Lo más pesado?

-La peluquería y el maquillaje. Tenía que madrugar para ir bien arreglada después de haber llegado tarde la noche anterior. Los estilistas eran cariñosos y encantadores, pero...

- El vestido de la novia.

-Muy bonito al natural. Y lo que dice Rabanne de que estaba mal cortado, nada.

-¿ Qué tal les trataron?

-Maravillosamente. Nos tocaron don Carlos de Borbón y su esposa a la izquierda y a la derecha el ex presidente de Colombia Andrés Pastrana, que es periodista y nos invitó a su casa de Cartagena de Indias. Fueron encantadores todos. La Reina Faviola, llorando, me dijo: « Gracias, Menchu, sé muchas cosas de ti ». « Espero que buenas », repliqué. También se dirigió a nosotros la reina Silvia de Suecia en perfecto castellano. Los Reyes son encantadores y nos han dado muestras de afecto con una sencillez increíble. Son anfitriones perfectos. Sorprende la sencillez y la humildad con las que están en los sitios los miembros de las casas reales, su educación y atención. Son hombres y mujeres muy elegantes, y me refiero a la elegancia interior, lo otro, como decía mi madre, « la mitad de la hermosura está en la tienda ».

 

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