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Los veinteañeros, en masa: el grupo de edad que menos rechaza la vacuna

Frente al estigma de la quinta ola, los jóvenes responden con una tasa de denegaciones de apenas 5 por cada mil primeras dosis

Una joven participante en el programa Erasmus recibe la vacuna de la covid-19

Una joven participante en el programa Erasmus recibe la vacuna de la covid-19

En contra de los estigmas, como para resarcirse de las culpabilizaciones y las afrentas, en plena “ola joven” son los más jóvenes los menos remisos a recibir la protección de las vacunas. Asturias ya ha administrado la primera dosis a más de la mitad de su población de veinte a 29 años, que presenta la tasa de rechazo más baja de toda la pirámide de edades. De una población de veinteañeros que en total roza en Asturias las 80.000 personas, más de 46.000 han puesto ya el brazo al menos para el primer pinchazo y únicamente 262 vacunas figuran en el cómputo oficial del Principado como rechazadas por voluntad del destinatario. Quiere esto decir que por cada mil pacientes que aceptaron ser inoculados únicamente se han negado algo más de cinco, un 0,56 por ciento a razón de un promedio inferior al de todos los tramos de edad de sus mayores.

Señalados en algún momento como posibles responsables de esta quinta ola crecida a impulsos del repunte de la incidencia entre la población juvenil, los jóvenes están acudiendo a los puntos de vacunación a un nivel más que apreciable, de forma que en el Principado ya se ha administrado la primera dosis a casi seis de cada diez veinteañeros en las menos de dos semanas que han transcurrido desde el inicio del llamamiento a la inmunización masiva de este grupo de edad. El porcentaje se aproxima una vez más a los más voluminosos del concierto autonómico y se completa con el promedio creciente del catorce por ciento de la población de esta franja que ha recibido ya la pauta completa.

Gráfico

La tasa de rechazos por voluntad del paciente rebaja notablemente en esta franja de edad el 1,48 del dato medio de Asturias y caracteriza, de momento, a los más jóvenes de los vacunados como los más implicados en el proceso. De ellos hacia arriba, a medida que se asciende en la pirámide de edades, se observa en general un volumen superior de denegaciones entre los mayores, por este orden en los de más de noventa años –un 4,81 por cada centenar de primeras dosis– y los octogenarios –un 3,44–, aunque en ningún caso son las tasas elevadas o preocupantes. Por debajo de esas edades, la conflictividad que en su día generó la vacuna de AstraZeneca se deja notar en el volumen de rechazos del tramo entre 60 y 69 años, el único de los menores de ochenta en el que la tasa de vacunas denegadas pasa de dos por cada cien primeras dosis.

En total, Asturias presenta una tasa de repulsa a la vacuna que ha mostrado un comportamiento básicamente decreciente a medida que el tiempo avanzaba e iba aumentando la confianza y descendiendo la edad de los vacunados. De hecho, si se aísla la vacunación del mes de julio, la tasa de rechazos cae a un 0,18 por ciento, a menos de dos negativas por cada mil inyecciones aceptadas. En el último dato global aportado por la autoridad sanitaria asturiana, el total de rechazos asciende a 11.550 frente a más de 1.400.000 dosis administradas que ya tienen a más de tres cuartas partes de la población total con al menos una vacuna y ya a nueve de cada diez mayores de cuarenta con la pauta completa.

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