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¿Cómo están los hospitales asturianos?: La "ola joven" golpea seis veces menos que la segunda

La presión hospitalaria desciende por el efecto de las vacunas y hoy permanecen 155 pacientes en planta, frente al pico de 893 enfermos que hubo a mediados noviembre

¿Cómo está la situación en los hospitales a día de hoy?

¿Cómo está la situación en los hospitales a día de hoy?

La explosión de contagios durante el mes de julio en Asturias -más de 12.000 casos, una cifra sin precedentes- no está causando estragos en los hospitales. El alto número de infectados que ha ocasionado la quinta ola u "ola joven" no está presionando los centros sanitarios como sí lo hizo la segunda ola, en noviembre del año pasado, cuando se alcanzaron 893 ingresados. Entonces, los pacientes hospitalizados por covid eran seis veces más que a día de hoy, que 155 personas se recuperan en planta y 33 requieren de cuidados intensivos.

Evitar el colapso del sistema sanitario siempre ha sido la batalla de fondo en la lucha contra la pandemia. Si los hospitales y las Unidades de Cuidados Intensivos quedaban desbordadas por la atención de enfermos, no habría posibilidad de prestar atención al resto de enfermos que necesitan atención médica. La vacunación ha sido clave para paliar la presión hospitalaria.

Antes de la llegada a finales de diciembre de la primera dosis de la vacuna a los geriátricos, la región vivió su momento más fatídico. Moría una media de veinte personas al día, los enfermos por covid llenaban las camas de los hospitales y las UCI registraron su máximo histórico el día 18 de noviembre con 150 personas graves. Tras estos momentos críticos, con la entrada de 2021 y la llegada de vacunas, la tercera ola no golpeó tan fuerte. Pero lo hizo.

El pico de hospitalizados de la tercera ola se registró el 7 de febrero con 606 personas. Ocho días más tarde el número de enfermos se dejó sentir en la UCI, con 132 personas que requerían de cuidados intensivos.

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Para la llegada de la cuarta ola, en abril, las cosas ya habían cambiado. Durante la primera y la segundo golpe del virus se pudo comprobar que los contagios en los ancianos podían ser fulminantes, pero con ellos inmunizados se comenzó a ver la luz al final del túnel. Al avance de las vacunas se sumaron los cierres perimetrales y restricciones en la hostelería con la llegada del sistema 4 "Plus", que condicionó la salida y entrada a los grandes concejos de la región durante semanas. La mayor cifra de hospitalizados en esta temporada, cuando la movilidad era tan reducida, alcanzó su máximo el día 13, con 180 pacientes en planta y 72 en UCI.

La pandemia cambia

En la primera, segunda y tercera ola del coronavirus, la alarma se desataba entre las autoridades sanitarias cuando se superaban ciertos umbrales de incidencia acumulada, lo que en definitiva tiene que ver con el número de contagios que se producen. Hasta la llegada de la vacuna, y en especial hasta que gran parte de la población más vulnerable comenzó a lograr el refuerzo para combatir la enfermedad, el número de contagios era la primera alerta. Las infecciones por el virus se producían en todas las edades y causaban estragos en la salud de los mayores. Un aumento de contagios conllevaba, inexorablemente, un aumento de los ingresos en los hospitales y, a la postre, un incremento en las UCI y los fallecimientos. De ahí que los criterios iniciales para aplicar restricciones que frenasen la propagación del virus se basasen, principalmente, en el índice de contagios acumulados.

Ahora los nuevos positivos ya no miden la gravedad de la pandemia porque apenas tienen repercusión en el sistema sanitario y no hay tantos decesos. La gran explosión de casos de julio ha afectados los jóvenes, el sector de la población que aún estaba sin vacunar -hoy muchas ya tienen una dosis- y tiene una mayor vida social.

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