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La Feria de Muestras acaba con 497.412 visitantes, un 31% menos que antes de la pandemia

El certamen, que no alcanzó ningún día el límite de aforo marcado, cumplió, aun con bajadas de ventas, las expectativas de muchos expositores

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Último día de la Feria Internacional de Muestras de Asturias en imágenes

La primera Feria de Muestras en época de pandemia cerró ayer sus puertas con un descenso del 31,33% en cuanto a la asistencia de público respecto a 2019 y con resultado dispar en cuanto al negocio, con bajadas en las ventas, aunque de distinto grado, en la mayoría de los sectores, aumentos en algunos de ellos y satisfacción generalizada porque se haya podido recuperar un certamen que la crisis sanitaria obligó a cancelar en 2020. Con todo, buena parte de los expositores obtuvieron un resultado mejor del que se temían. De hecho, la Cámara de Comercio de Gijón, que agradeció el apoyo de las instituciones, considera “un éxito” esta edición.

La cifra oficial de visitas de esta 64.ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA) ha sido de 497.412; esto es, 226.902 menos que el récord de 724.314 que se alcanzó en 2019, antes del covid. Las medidas para evitar aglomeraciones, reorganizando el calendario ferial, pudieron influir en este resultado. No así la limitación al 50% del aforo máximo del recinto ferial, porcentaje que nunca llegó a alcanzarse, por lo que “el que no vino fue porque no quiso”, en palabras de algún expositor.

Dos de los sectores con mayor peso en la Feria son el automóvil y el mueble, que han cosechado resultados distintos. Carmen López, directora comercial de Cyasa, del grupo Resnova –que comercializó en FIDMA once marcas de coches, motos y vehículos eléctricos– señala que en el sector experimentaron “una pequeña bajada de ventas porque el mercado ha bajado pero, en términos generales, la Feria ha sido positiva, empezando por el hecho de que se haya podido realizar”, insistiendo en un balance optimista “dada la situación de pandemia”. López aclara que el resultado final no lo podrán valorar hasta dentro de una semana, dado que mantienen las ofertas de la Feria durante ese periodo para algunos compradores –los menos– que no pueden cerrar la operación en el momento.

Potenciales compradores mirando vehículos en la Feria. | Juan Plaza

En cuanto al mueble, el descenso en las ventas rondó el 30%. Entre ellos, Juan Pedro Díaz, del grupo asturiano Fhoa, quien apunta que “la Feria empezó con una primera semana un poco desastrosa, aunque acabó bonita” en cuanto a público. Sus ventas han sido de un 70% respecto a ediciones anteriores, cifra que también da Javier Lobón, de una empresa toledana de sofás, quien agrega que este año han notado la ausencia de jubilados entre los compradores. Él cree que por temor a la pandemia.

El del mueble es uno de los sectores para los que la Feria es algo más que 16 días de ventas dado que también hacen contactos para el futuro. Es lo que en algunas actividades se denomina como “postferia”, que se ha resentido más que la venta inmediata en algunos productos. El representante de Fhoa señala al respecto que “ha sido la mitad de otras ediciones, con lo que nos da trabajo como máximo para dos o tres meses”, explica Juan Pedro Díaz.

Teresa Calvo, líder de un equipo de veinte asesoras que venden baterías de cocina AMC, apunta, en el mismo sentido, que si bien este año las ventas durante FIDMA “prácticamente igualaron el objetivo de ventas de 2019”, no ocurrió lo mismo en cuanto a los contactos para demostraciones en domicilios, que “no se acercaron ni de broma a los de otros años”, con un retroceso del 40% respecto a los que conseguían en una edición normal.

Mientras a unos sectores la Feria en pandemia les ha permitido salvar los muebles, otros han tenido resultados superiores a los de ediciones anteriores al covid. Es el caso de la venta de caravanas y de los productos para el campo. José Luis Casielles, de Autocaravanas Principado, apunta que con menos público sus ventas igualaron las de 2019, a lo que se suma que “mucha gente ha venido a informarse y pasará por el concesionario en los próximos meses”.

En cuanto a la maquinaria agrícola, sirva como ejemplo el de la firma lenense Garaje Domínguez, que duplicó las ventas que efectuó en la edición de 2019, en especial de quads. “Con la pandemia, gente que tenía una casa de aldea y no miraba para ella, está ahora adecuándola”, explica Fredín Domínguez, quien, junto a su hermano Emilio, lleva el negocio. No solo han vendido, sino que han recogido un buen número de señales para hacer pedidos a fábrica.

Juan Carlos García, director comercial de Fuensanta, que retornó a la Feria tras años de ausencia, apunta por su parte que “nos desbordaron las previsiones, con más de 8.000 catas” de sus productos.

Una comercial atiende a clientes en uno de los stands del Pabellón de Asturias. | Juan Plaza

A otros no les ha ido tan bien, como a los negocios de reformas. Luis Nieto, encargado de una firma de Siero de reformas integrales de baños y cocinas, explica que, en su caso, las ventas cayeron un 30%. Ricardo García, comercial de una empresa ovetense de rehabilitación de fachadas, indica que este año ofrecieron información técnica a una cuarta parte de los clientes de 2019. Daniel Riaño, tras revisar sus datos, explica que su empresa de fabricación y colocación de ventanas de Langreo este año no ha tenido “ni la tercera parte de petición de presupuestos”. La afluencia en la primera semana de Feria fue muy escasa “por miedo” y también “se notó mucho que no hubiera los días de los bancos”, opina su colega Beatriz Cobo.

Para comprender lo que supuso suprimir los días de grandes aglomeraciones en la Feria sirva como dato que uno de los stands promocionales, el de Alimerka, tuvo este año 5.000 visitas el día de mayor afluencia, señala una de sus coordinadoras, Alba Gómez, quien recuerda que en 2019, en otro stand institucional en el que trabajó, el Día de la Caja recibieron una avalancha de 15.000 visitantes.

En cuanto a los stands dedicados a ventas de pequeña entidad, hay mucha disparidad. El alicantino Quique Martínez dice que este año las ventas en el suyo de ropa para el hogar han sido similares a las de 2019 y que la Feria le ha permitido vender “género que teníamos en los almacenes”. Mustafá Mohamed, que vende artesanía egipcia, habla en cambio de que “faltó público, ilusión y ambiente y la venta ha bajado”, un descenso de operaciones que en el caso del puesto de conservas de Santoña que regenta Ricardo Valle, este cifra en un 35%. El lavianés Ángel Iglesias, de Embutidos Nalón, apunta en su caso a un descalabro con “un 80% menos de ventas” que otros años.

Uno de los sectores más castigados ha sido el de la hostelería. Diana Ferreiro, cuya familia llevaba 33 años llenando su pulpería en la Feria, este año ha tenido la mitad de ventas que en 2019. Si bien se trata de un resultado que “está dentro de las expectativas que teníamos”, consciente de las circunstancias. Saúl de Dios, encargado de uno de los locales hosteleros de un grupo con once establecimientos, habla de “una bajada aproximada del 80% respecto a otros años; trabajamos una hora al día de las once que hay de Feria”. Eva Blanco Palacios, camarera del stand de Oquendo, señala que “este año ha habido muchísima menos gente en la Feria. Para los clientes es mejor, porque les sirves en cuanto te piden, pero hubo mucha menos afluencia”. El descenso lo ha notado también la Asociación de Donantes de Sangre de Gijón, que este año, con la mitad de camillas, recogió cerca de 1.500 donaciones frente a las 2.528 de 2019, apunta su presidente, Manuel Faustino Valdés.

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