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La problemática de los interinos, “una cuestión de género”, dice una afectada

Myriam Enríquez resalta que las mujeres ocupan tres de cada cuatro empleos públicos y muchas ven amenazada su continuidad

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Los interinos no están pasando por su mejor momento. Según las cuentas del Ministerio de Hacienda, tres de cada cuatro empleados públicos temporales son mujeres. Y, tras la nueva regulación nacional del Real Decreto-Ley del 6 de julio de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, miles de trabajadores temporales ven amenazada su continuidad en la Administración.

Una de estas temporales es Myriam Enríquez, residente en Muros de Nalón. “A lo largo de casi cinco años, he trabajado en siete institutos de cinco poblaciones diferentes. He impartido tres asignaturas distintas y cada 31 de agosto me voy al paro –su situación actual– con la incertidumbre de cuándo y dónde será mi nuevo nombramiento”, apunta. La docente está apunto de cumplir sesenta años y ya va por sus segundas oposiciones. “Me presenté a las pruebas de Secundaria tras dejar atrás 25 años de abogacía y saqué un 9,23 sobre 10, pero no conseguí plaza. Los sindicatos mayoritarios me explicaron que había que estar unos años de interina para obtener experiencia. En 2018 me volví a presentar; otra vez la aprobé, pero de nuevo lo mismo. Y así hasta hoy”, comenta Enríquez.

La filóloga cree que la mayoría de los puestos que salen son “trabajos precarios”. “El Real Decreto (antes mencionado) nos afecta de manera muy directa ya que aprovechan para eliminar gasto público. Encima, tres de cada cuatro empleados públicos son mujeres. Una vez más, esto es una cuestión de género”, critica.

Enríquez alega que la Administración no convoca plazas “no porque no las haya, sino porque no se puede sostener el gasto que suponen todas ellas”, e indica que existe una idea preconcebida de que el interino “se rige por la ley del mínimo esfuerzo”. “Yo tengo dos oposiciones aprobadas, varias carreras e idiomas; no creo que seamos unos vagos como dicen”, sentencia. Ella, como otros muchos interinos que hay actualmente en Asturias, tendrá que seguir esperando para poder tener lo que tanto ansía: una plaza fija.

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