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Los ensayos en la Variante, anticipo de la “revolución” que supondrá su apertura

El primer tren de pruebas llegará a Pola de Lena por el nuevo trazado de alta velocidad el lunes, 42 años después de que Renfe realizara el primer estudio para horadar la Cordillera

Asturias vivirá mañana un día histórico. Cuarenta y dos años después de que Renfe realizara el primer estudio para abrir un nuevo trazado ferroviario de Asturias a la Meseta, en sustitución de la ya entonces considerada “obsoleta” rampa de Pajares, la cordillera cantábrica será salvada por primera vez por un tren (de pruebas) por aquel itinerario, mayoritariamente subterráneo, que ya es una realidad: la variante de Pajares, llamada a provocar un cambio tan importante como el que supuso la inauguración de la rampa de Pajares, el 14 de agosto de 1884, cuando por fin aquella Asturias aislada del mundo dispuso de una conexión “moderna” con la Meseta. La Variante dejará en unos meses a Asturias (sus ciudades y sus puertos) a menos de tres horas de Madrid, lo que, según los expertos, provocará una auténtica “revolución” en materia de movilidad y, por extensión, de economía y de actividad comercial. La Variante es el itinerario con el que soñó el que en aquel 1979 era subsecretario de Transportes y Comunicaciones, el asturiano Alejandro Rebollo, ya fallecido. Fue quien impulsó ese primer estudio, en el que se analizaron 14 alternativas, y quien, al año siguiente, ya como presidente de Renfe, consiguió que el Gobierno de España, en manos su partido, UCD, aprobara la remodelación integral del trazado ferroviario de León a Pola de Lena. Se publicó en el “Boletín Oficial del Estado” (BOE) la licitación de las obras, se adjudicaron y se redactó el proyecto técnico, tras estudiar 62 itinerarios alternativos. Allí “nació” la Variante.

No ha sido fácil el camino. Primero, el PSOE, nada más llegar al poder en 1982, desechó el proyecto, al considerar que su elevado coste (38.400 millones de pesetas, algo más de 230 millones de euros), no se justificaba por el volumen de tráficos existente. Manifestaciones en Lena, debates en la Junta General y en el Congreso, anuncios, promesas... Hasta que, en 1997, el Gobierno del PP licitó la asistencia técnica para redactar el estudio informativo de la Variante por algo más de un millón de euros. Cinco años tuvieron que pasar todavía para que, en 2002, llegara la aprobación definitiva del estudio informativo del proyecto, bautizado como “Nuevo acceso ferroviario a Asturias, variante de Pajares”. La perforación de los túneles comenzó el 11 de febrero de 2004, con la idea de acabar en cuatro años y “vestirlos” en dos para abrirlos en 2010. Pese a la enorme complejidad técnica que supuso horadar la cordillera, la ingeniería española logró el milagro: con el calado del túnel Oeste, concluía el 11 de julio de 2009 la excavación de los túneles de Pajares. Fue, probablemente, la obra más compleja de cuantas se ejecutaron en España, y una de las más difíciles de la historia mundial del ferrocarril.

Visitamos las obras de la Variante ferroviaria de Pajares (20·12·20) Miki López / Elena Vélez

Tras unos años, los del Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, con inversiones multimillonarias, llegó el “frenazo”. Escudados la mayor parte de las veces en la crisis económica, los posteriores gobiernos, de diferente signo, fueron retrasando el final de una obra que, conviene recordarlo, iba a ejecutarse en dos años una vez calados los túneles. De tal manera que el último –y ahora parece que definitivo– compromiso del Gobierno central es que la alta velocidad llegará a Asturias en 2022. Y parece definitivo porque cuando comienza la circulación en pruebas significa que el grueso de la obra, al menos la que afecta al paso de los trenes, está si no finalizada, a punto de acabar.

Y significa también que la llegada del primer tren comercial de alta velocidad a Asturias solo depende del dictamen de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF). Claro que aventurar cuándo llegará ese permiso resulta imposible, porque se han dado casos de cinco meses de espera después de iniciados los ensayos de circulación, y otros (el AVE a Galicia, por ejemplo) en los que ya van más de dos años de demora. Si bien el hecho de que la Variante avanza mayoritariamente bajo tierra y en pendiente y que tiene muchos desvíos podría retrasar el dictamen, tiene la ventaja de que es un trayecto muy corto: 50 kilómetros, los que separan las localidades de La Robla de Pola de Lena, ahora más cerca una de la otra que nunca

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