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“Es todo muy inquietante, una tragedia”, afirman los asturianos en La Palma

Francisco Aguiloche, con el volcán detrás, en La Laguna. | LNE M. G. SALAS

“Nadie en la isla está ya tranquilo; es todo muy inquietante, una tragedia”. Los asturianos afincados en La Palma vivieron ayer sobrecogidos la tercera jornada de avance implacable de la lava hacia el mar. Todos ellos siguieron casi minuto a minuto, a través del televisor o del teléfono móvil, el lento pero constante movimiento de una gigantesca lengua de magma, que ayer engulló gran parte de Todoque, localidad de más de mil habitantes, formada por “casas pequeñas y dispersas, un colegio, una iglesia y varios bares”, describieron los testigos asturianos. Dos de ellos están evacuados y temen, como el resto, que lleguen “más complicaciones” cuando la lava toque el mar.

A pesar de que el volcán formó la noche del lunes una nueva boca –la novena–, las viviendas de los asturianos desalojados, las del avilesino Pablo Jiménez y la del gijonés Francisco Aguiloche, se encuentran fuera del camino de la lava. Jiménez vive en el municipio de El Paso, a poco más de un kilómetro del volcán de Cumbre Vieja, mientras que Aguiloche, en Puerto Naos, el principal núcleo turístico de la isla. “Nuestra casa, de momento, no corre peligro. Pero en Todoque hará una masacre”, comentó el avilesino.

Puerto Naos está ubicado en la costa y la colada de lava avanza en su dirección; sin embargo, en principio esta localidad “no se verá influida”, según señaló Aguiloche, que desde el domingo duerme en casa de un amigo en La Laguna. El regreso a su vivienda podría alargarse días o meses, puesto que “cortando Todoque –dijo–, Puerto Naos quedará incomunicado” por carretera.

Por su parte, el profesor avilesino Jaime Mud siguió ayer desde cerca la evolución del volcán. Vive en Los Llanos de Aridane, a 5 kilómetros de la salida de magma pero la ciudad está fuera de peligro y no ha sido desalojada. “Actualmente, creo que nadie en la isla está tranquilo; es todo muy inquietante. Además, durante la noche (del lunes) y la mañana de hoy (por ayer) hemos tenido varios terremotos de intensidades un poco fuertes y eso no ayuda a tranquilizar a la gente. En fin, hay que esperar”, afirmó. A Mud también le intranquiliza la llegada de la colada al mar. “Cuando la lava toque el océano, se emitirán gases muy tóxicos (ácido clorhídrico, entre otros) y esperemos que esa nube tóxica no entre en isla y se vaya hacia el mar”, confió.

Pedro Tamés, natural de Porrúa (Llanes) y presidente del Centro Asturiano de La Palma, se pone en la piel de aquellos vecinos que lo perdieron todo. “La lava está caminando lentamente, pero ya se comió un colegió y más de 180 casas. Y las que quedan... Esto es una tragedia, pobre gente. Además, no pueden hacer nada, solo recoger lo que pueden de sus viviendas y salir corriendo”, contó con tristeza. Tamés vive en la otra vertiente de la isla, en Santa Cruz, que queda fuera de los efectos del volcán. Aun así, su preocupación es “muy alta”. “Cuando llegue al mar, las consecuencias pueden ser muy negativas y bruscas. Reacciones químicas, humos... Pero creo que aún tardará horas en llegar, no se sabe con precisión”, expresó.

María Antonia González Bermejo, enfermera ovetense que trabaja desde hace un año en La Palma, aseguró que “la gente está muy asustada”, en parte debido a que “la información es muy confusa”. Bermejo y su marido, también asturiano, residen en Los Cancajos, muy cerca de Santa Cruz y lejos del volcán.

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