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La pandemia de coronavirus, en fase de control

Gijón y Oviedo centran los refuerzos para descolapsar las líneas de los consultorios

El consejero de Salud expone mañana en la Junta el plan para incorporar administrativos y suprimir los calvarios de llamadas sin respuestas

Los centros de salud Parque-Somió, de Gijón, y Paulino Prieto, de Oviedo, en dos imágenes de archivo. | LNE

Los centros de salud de Gijón concentrarán buena parte de los refuerzos de personal administrativo con los que el Principado quiere poner fin a los cuellos de botella en las líneas telefónicas. Estos atascos obligan a a los usuarios a realizar decenas de llamadas para establecer una cita con su médico o enfermera. El consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, expondrá mañana lunes, en la Junta, los detalles del plan de contrataciones. El pasado jueves, el presidente del Principado, Adrián Barbón, calificó de “intolerable que haya que llamar 30 veces a un centro de salud para que te atiendan”.

Los centros de salud Parque-Somió y del Coto, ambos en Gijón, y los ovetense de Palmira Villa (Pumarín) y Paulino Prieto (calle Martínez Marina), son algunos de los que verán potenciada su área administrativa. Según un estudio efectuado por el Servicio de Salud (Sespa), el territorio gijonés es el que registra más dificultades de acceso a la red de atención primaria.

También el partido Somos Oviedo se ha sumado al diagnósticos de la situación en la capital del Principado y ha denunciado que en el centro de salud de Otero “los vecinos denuncian colas de más de media hora”. La portavoz y concejala Ana Taboada citó otros ejemplos de mal funcionamiento, como La Corredoria: “Durante todo el verano han faltado cuatro personas para atender uno de los centros de salud más colapsados del concejo”. Entre tanto, en Ciudad Naranco “el vecindario denuncia que falta un pediatra y tardan seis horas para conseguir una cita”. En el citado caso de Pumarín, “las colas llegan a la plaza pública y de los nueve sanitarios sólo hay activos cuatro”, indicó Taboada.

A raíz de las declaraciones de Adrián Barbón antes reseñadas, el sindicato Sicepa/Usipa señaló que fue la propia Administración sanitaria la que cerró el “call-center” (centro de llamadas) puesto en marcha durante la pandemia de coronavirus para facilitar la atención y la resolución de trámites burocráticos y descongestionar las llamadas a los centros de salud. Este dispositivo había sido instalado en el edificio de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria de Asturias (Finba), ubicado al lado del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). “De las 50 personas que atendían este servicio, simplemente 5 han sido destinadas a Atención Primaria”, criticaron Francisco Menéndez y Graciela Martínez.

“Hasta ahora no hemos logrado que la accesibilidad sea completa; hay problemas en los que estamos trabajando”, reconoció recientemente el consejero de Salud.

Durante la crisis del covid-19, la plantilla de administrativos ha sido la más reforzada en la sanidad pública asturiana, junto a la de enfermeras. Su crecimiento numérico oscila entre el 15 y el 20 por ciento. Según indicó días atrás la gerente del Sespa, Conchita Saavedra, el plan de su departamento es incorporar personal administrativo a aquellos centros de salud que los necesiten. Sin embargo, en algunos casos, por falta de espacio físico, serán emplazados en un “call-center” común.

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