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Desconcierto entre los hosteleros por la exigencia de medidores de CO2 en interior

Para completar el aforo, los locales han de tener los detectores | La patronal hostelera sopesa impugnar la prohibición de fumar en terrazas

José Manuel Alba, con el medidor de CO2 del pub Ambigú.

El anuncio este lunes, por parte del presidente Adrián Barbón, de la eliminación de “todas las restricciones, salvo las que imponga el ámbito sanitario”, hizo albergar a los hosteleros la idea de que volverían a funcionar como antes de la pandemia, recuperando el aforo que figura en sus licencias. Este viernes llegó el jarro de agua fría, ya que continúan las restricciones. Para que los locales puedan disponer de todo su aforo, deben instalar un medidor de dióxido de carbono (CO2). Si no, debe mantenerse una distancia individual de metro y medio. El problema es que los medidores, con un precio que ronda los 300 euros, “no son algo que se pueda comprar en el supermercado”, indicó ayer el presidente de Otea, José Luis Álvarez Almeida. “Hoy (por ayer) ha habido mucho follón, porque han venido muchos turistas. A algunos negocios les ha cogido a contrapié, aunque los próximos días la situación se irá recolocando”, pronosticó Almeida.

Este viernes, Otea se las vio y se las deseó para hacer un resumen de la nueva normativa y enviarlo a sus asociados. En interiores, la mascarilla sigue siendo obligatoria, salvo en el momento de beber y comer. Ha de guardarse una distancia de metro y medio, y si no se puede cumplir, deben usarse medidores. Cuando se alcancen 800 partes de CO2 por millón en volumen de aire, hay que purificar el aire.

Hosteleros

Entre los hosteleros está calando la idea de que se está aprovechando el covid-19 para “colar” obligaciones que requerirían de una legislación específica, como la exigencia de los medidores o la prohibición de fumar en terrazas. Hostelería de España, cuyo comité nacional se reunió esta semana, sopesa impugnar esa última prohibición. “Nuestros clientes quieren fumar en la terraza. Lo que nos preocupa es que se pueda fumar en Galicia, pero no en Asturias. No puede haber leyes que restrinjan derechos en unas comunidades sí y en otras no”, explicó Almeida. La ministra de Sanidad, Carolina Darias, prepara no obstante una ley similar a la norma asturiana. La obligación de los medidores motivó las críticas de la presidenta del PP de Asturias, María Teresa Mallada, quien aseguró este sábado en Mieres que “el gran problema que tenemos en esta comunidad es (Adrián) Barbón, que sigue pensando que es el alcalde de Laviana”. Mallada le acusó de “poner continuamente la responsabilidad de todo en los asturianos, él no tiene ninguna responsabilidad. Los culpables de todos los males somos los asturianos”, añadió.

La nueva normalidad coincidió con el inicio del puente del Pilar, que ha atraído a la región a numerosos turistas. Las terrazas y los locales estuvieron a rebosar desde el mediodía, gracias a unas temperaturas muy suaves, en torno a los 20 grados. Era casi imposible obtener una mesa sin haber reservado con antelación. A ello había que unir el ambiente pre-derbi, con numerosos oviedistas calentado motores en los bares de la capital. Hubo incluso quien se reunió por primera vez desde el inicio de la pandemia, como las amigas Ruth Cuesta, Ana Cima y Natalia Fernández, que se tomaron un vermú en la calle Cimadevilla de Oviedo. “Hacía falta volver, normalizar todo. Casi nos quitan respirar”, dijeron

En Oviedo, Saúl Souto, encargado del Jamón Jamón, en la calle Jesús de Oviedo, cruzaba los dedos: “Es la vuelta a la normalidad. A ver si la gente responde, por que los hay personas a las que no le gustan las aglomeraciones y siguen entrando con respeto. La gente entre 30 y 50 años tiene ganas recuperar el tiempo perdido”.

interior del bar Jamón Jamón en la calle Jesús de Oviedo. | Luis Vega / Irma Collín / P. Palomo

interior del bar Jamón Jamón en la calle Jesús de Oviedo. | Luis Vega / Irma Collín / P. Palomo

Los responsables de algunos locales confesaban que no disponían de medidores de CO2, porque era difícil conseguirlos. Algunos locales han tenido que desembolsar bastante dinero, como los especializados en banquetes, ya que han tenido que instalar un medidor por cada salón. Otros establecimientos llevan usándolos desde hace un año y los clientes pueden consultar la saturación del aire en la aplicación del local.

Quienes deben instalar sí o sí los medidores de dióxido de carbono son los locales de ocio nocturno, como discotecas o disco pubs. José Manuel Alba, del disco bar Ambigú, en Oviedo, defendió el uso de estos aparatos. “Lo importante es la salud. Sí que es difícil conseguirlos, hay mucha escasez. Para más seguridad, tenemos ventilación”, indicó. Alba, que durante el cierre de 19 meses que sufrió el ocio nocturno, tuvo que trabajar en una pastelería, se mostró optimista: “Vamos a recuperar el tiempo perdido”.

En Gijón, hay muchos locales en los que se lleva usando los medidores de dióxido de carbono desde hace bastantes semanas. Es el caso de la sidrería que regenta Nacho Álvarez, en Contrueces. El hostelero lleva a cargo de este local desde hace más de tres años y desde junio del año pasado lleva usando este dispositivo. “Antes lo tenía para uso mío, pero lo he instalado encima de la máquina de tabaco. Genera mucha curiosidad en la gente, porque muchos no saben qué medida tiene que dar”, comentó.

Nacho Álvarez.

Nacho Álvarez.

Aunque usando este aparato no tendría por qué regular las distancias en su local, Álvarez prefiere redoblar la seguridad y seguirá usando el medidor a la par que mantiene la separación entre mesas y en la barra. “Prefiero seguir manteniendo las distancias, sobre todo en la zona de la barra”, dijo.

Los hosteleros del ocio nocturno de Avilés esperaban este sábado una noche larga y animada. “Ayer (por el viernes) estuvo flojo pero hoy creemos que va a haber mucha gente. Ya hay ambiente desde que se amplió el horario hasta las cuatro”, señaló el profesional del sector Miguel Villabrille, con negocio en la plaza del Carbayedo. Su establecimiento fue de los que se reinventó con el covid. Con el cierre, se abrió hueco en la restauración. El objetivo es ahora combinar ambos modelos, cena y copa. En su negocio hay medidores de dióxido de carbono, “unos aparatos que ahora mismo ya son muy accesibles”. El camino a la normalidad no ha sido sencillo. “Ha sido un baile, con mucha incertidumbre. Y aunque ha sido duro, para quien lo ha sido de verdad es para quien se ha dejado a alguien por el camino. Tenemos que volver a la normalidad, la vacuna funciona y la gente no se contagia”, sostiene el hostelero.

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