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El efecto de la pandemia convierte a 2020 en el primer año con más divorcios que bodas

Los matrimonios se desplomaron el año pasado un 40%, y las rupturas, un 15% | Las dos cifras se han recuperado en 2021

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El año extraño de la pandemia dejó en Asturias un rastro peculiar que lo delata como el primero de la serie estadística en el que las demandas de disolución matrimonial (2.062) superaron a las bodas (1.978). La última renovación anual del recuento de rupturas, actualizada al cierre de 2020 y recogida por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), constata que 2020 contuvo las dos magnitudes e hizo descender tanto los matrimonios como los divorcios, pero se cebó mucho más con aquellos que con estos y el cruce de datos lleva las uniones rotas por encima de las oficializadas.

En el balance final del año, el registro contabilizó 363 solicitudes de liquidación de parejas menos que en 2019 y desplomó un cuarenta por ciento el contador de bodas, consignando 1.277 enlaces menos que el año anterior. Las circunstancias de la gran parálisis del covid y el número considerable de matrimonios aplazados tienen seguramente mucho que ver en este retroceso, sobre todo a la vista de que la cifra de enero a agosto de 2021 –1.823– casi iguala ya el total de uniones celebradas en Asturias en todo 2020, pero al inventario de múltiples anomalías de aquel año raro queda ya incorporada esta: un ejercicio insólito con más divorcios que bodas.

La relativa normalidad ha vuelto en 2021, con los dos números muy cerca y los enlaces levemente por encima: en el primer semestre, 1.136 matrimonios y 1.069 demandas de separación y divorcio. Ahora suben, pero las dos curvas, la de los que se unen y la de los que se separan, llevan en realidad cuatro y seis años ininterrumpidos de caída paralela. Las uniones menguan sin pausa desde 2016 y el número de rupturas decrece desde 2014, pero se ve que la crisis del covid, y la parálisis que la acompañó, se ha ensañado mucho más con unas que con las otras. Sobre todo con los matrimonios, que en enero y febrero de 2020 iban bien, que superaban los registros de los mismos meses de 2019 hasta que, como casi todo, se detuvieron en seco después. De marzo a mayo, la cuenta parcial del confinamiento y la primera desescalada apenas sumó 97 enlaces –frente a los 683 de la etapa equivalente del año anterior–. A continuación, el contador siguió avanzando al ralentí y el año se consumió con una tímida recuperación insuficiente. El resumen final del ejercicio sale a una media de apenas cinco bodas al día, incomparable con las casi nueve de 2019 e incluso con las más de siete que identifican un leve restablecimiento en el arranque de 2021.

El desplome permite que 2020 pase a la pequeña historia estadística asturiana como el primer año con más matrimonios disueltos que confirmados. El virus paró también, pero menos, las roturas conyugales. El recuento se ha recuperado este año con una subida del 56 por ciento en el segundo trimestre de 2021 respecto al mismo de 2020, pero en el total del año pasado el número de demandas de disolución presentadas en los juzgados se redujo en un quince por ciento respecto a la del ejercicio anterior, con 363 rupturas menos que bajan a 2.062 las 2.425 de 2019. Es el nivel más bajo de lo que va de siglo y su configuración interna mantiene la proporción de los últimos años en torno a un sesenta por ciento de divorcios consensuados. Se asignan a esta categoría 1.238 de las solicitudes planteadas en 2020, que también registró 95 separaciones –setenta por acuerdo– y 729 “divorcios contenciosos”.

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