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Día del cáncer de mama metastásico

Historias que se escapan del lazo rosa: “Somos la parte más fea del cáncer de mama, de la que nadie quiere hablar"

La asociación que reúne a enfermas con metástasis inciden en la importancia de reforzar la investigación y en no edulcorar el proceso oncológico que sufren

Día del cáncer de mama metastásico: "Pedimos más investigación porque muchas ya se han quedado por el camino" Amor Domínguez

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Hay una asociación de pacientes que se enfrenta al cáncer de mama sin llevar por bandera un lazo rosa. Una asociación a la que le chirría que se silencie la parte más oscura de este proceso oncológico y que no le ve el lado positivo a que se edulcore una enfermedad que en un porcentaje nada desdeñable deriva en metástasis en otros órganos, principalmente huesos, hígado, pulmones y cerebro.

“Somos la parte más fea del cáncer de mama, de la que nadie quiere hablar, la que no interesa contar. Lo que ha interesado contar es la gran supervivencia que tiene el cáncer de mama, hasta el punto de que eso añade sufrimiento a muchas pacientes que parece que si no se curan es porque no le han puesto mucho empeño y mucha lucha”. Lo dice Pilar Fernández Pascual, ovetense de nacimiento y presidenta de la Asociación Cáncer de Mama Metastásico (CMM), creada y dirigida por mujeres de muchas partes del mundo que padecen la enfermedad en estadio IV. Un estadio que implica más de 6.000 fallecimientos al año y que se ceba sobre todo en mujeres entre 35 y 50 años, para las que el cáncer de mama metastásico es la primera causa de muerte.

Ese crudísimo diagnóstico lo han hecho muy visible en una jornada como la del 13 de octubre en que se conmemora el día mundial de la enfermedad del CMM. Con el impulso de la asociación, se iluminó de verde, turquesa y rosa la Cibeles y multitud de Ayuntamientos, torres y teatros de toda España. En Oviedo la conmemoración se convirtió en una reclamación de “más investigación, más medicina preventiva y más tratamientos personalizados”, como pedía Elsa Fernández, paciente con diagnóstico de cáncer de mama. El encuentro tuvo lugar a las puertas del comercio Lencerías Berta, un punto neurálgico en la capital del Principado para muchas mujeres que enfrentan las secuelas del cáncer de mama y logran el apoyo informal de otras compañeras.

Pilar Fernández, que no pudo estar en Oviedo ya que su presencia estaba comprometida en Madrid, en el encendido simbólico en Cibeles, llevó a la capital de España el sentimiento de muchas de las mujeres de la asociación que preside. “El rosa se desvanece y pierde el brillo para mostrar la realidad de mujeres con cáncer de mama que, de momento, nunca abandonarán sus tratamientos. Vivirán siempre bajo los efectos secundarios y el miedo. Entre la alegría de sacar partido a cada día y el cansancio de esa carrera de fondo. La metástasis que acompaña a nuestro cáncer hace que éste se haya diseminado por otros órganos, y que nuestras juguetonas células se dormezcan o se alteren invadiendo poco a poco nuestro cuerpo”.

La supervivencia de todas ellas, dice Pilar Fernández Pascual, depende de que no se minusvalore un cáncer que “a veces parece asimilado a poco más de una gripe”. Necesitan, recalca, que no se olvide que “necesitamos reforzar todo lo posible las líneas de investigación; agilizar los diagnósticos a través del estudio de marcadores y biopsias líquidas; acceder a tratamientos y participar en ensayos independientemente dedónde vivamos; que se agilice la aprobación de nuevos fármacos o tratamientos y que se estudien nuestras casuísticas y tumores”. En definitiva, dice Pilar Fernández, que la dañina realidad del cáncer de mama para el 20% de pacientes que va a sufrir metástasis, no se desdibuje bajo un lazo rosa que da esperanza a muchas pero a otras les llena de dolor.  

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