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Una hembra que bajaba a los pueblos en Cangas del Narcea, primer oso radiomarcado con éxito

El Principado consigue, 23 años después de la muerte de “Cuervo”, geolocalizar dos ejemplares, aunque uno de ellos acabó perdiendo el collar

El equipo de intervención del programa de radiomarcaje, en pleno operativo, con una trampa tipo culver a través de la que sedan a los osos para colocarles collares GPS. | Gobierno de Asturias

El primer oso geolocalizado con éxito en Asturias es una hembra adulta, de unos 100 kilos de peso, que se acercaba demasiado a los pueblos de Cangas del Narcea. El ejemplar, que fue capturado en los últimos días, se mueve por el Suroccidente con un emisor de señal de radio adherido al pelaje y un collar GPS. Ambos dispositivos emitirán un aviso cuando la osa se aproxime a una zona habitada y permitirán al Gobierno del Principado saber en todo momento dónde se encuentra. Todo ello facilitará a los agentes del Medio Natural intervenir más rápido, utilizando técnicas de disuasión como petardos o bolas de goma, para mantener al animal lejos de los humanos.

El programa de radiomarcaje asturiano, consistente en capturar osos y colocarles un collar con señal GPS, fue aprobado el pasado mes de junio, veintitrés años después de la polémica muerte del macho “Cuervo” en Somiedo. Este plantígrado falleció dentro de otro programa de geolocalización al autolesionarse por el estrés que le causó la captura mediante un lazo. Han tenido que pasar más de dos décadas para que el Principado superase los miedos y se lanzase a utilizar una herramienta de manejo, que, según los expertos, debe convertirse a partir de ahora en “una más” para resolver conflictos.

El reciente operativo, en el que participaron personal técnico y miembros de la Patrulla Oso de la dirección general de Medio Natural, además de especialistas de la Universidad de Oviedo y la Fundación Oso Pardo (FOP), se hizo con un “esfuerzo tremendo” y utilizando métodos de “máxima seguridad”. Fruto de ello y de no querer apretar demasiado el collar GPS, otra osa a la que se consiguió radiomarcar recientemente en Ibias perdió el dispositivo una vez liberada.

Las intervenciones se hacen normalmente de noche, que es cuando la especie está más activa, y a través de una trampa tipo culver, donde el animal es sedado y está en todo momento monitorizado por el equipo veterinario.

Dentro de este plan, en las últimas semanas la Consejería de Medio Rural también ha ahuyentado, mediante petardos y bolas de goma, a una pareja de oseznos en la zona de La Peral, en Somiedo, “otros casos” en Valle de Trubia y un ejemplar más en Ibias. Todas las actuaciones resultaron efectivas, ya que, por ahora, ninguno de estos plantígrados ha vuelto a acercarse a los pueblos. Por otro lado, el Principado está ultimando un nuevo censo genético de la especie, cuyos datos provisionales indican que su recuperación “continúa avanzando”. El número de osas con crías va en aumento y la especie cada vez conquista más territorio.

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