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El covid dirige la atención a la salud mental hacia un modelo más personal

María Luisa Carcedo y José Luis Pedreira reclaman el fin de la estigmatización social de las personas con discapacidad psicosocial

José Luis Pedreira, psiquiatra: "Hay muchos niños adictos a las nuevas tecnologías tras la pandemia" Amor Domínguez

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José Luis Pedreira, psiquiatra: "Hay muchos niños adictos a las nuevas tecnologías tras la pandemia" María José Iglesias

La pandemia ha sido el revulsivo para impulsar nuevos modelos de atención de salud mental, basados en la persona, en el acompañamiento y en la autonomía de los pacientes, a fin de revitalizar ese impulso que se dio en los años noventa y que se perdió en años posteriores. Lo dijeron ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA María Luisa Carcedo, diputada socialista por Asturias en el Congreso y exministra de Sanidad y José Luis Pedreira Masa, psiquiatra, vocal del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad y coordinador científico de la Estrategia Estatal de Salud Mental, durante un coloquio moderado por Virginia Gil Torrijos, vicepresidenta de Tribuna Ciudadana.

Carcedo pidió más recursos y campañas específicas dirigidas a la infancia y a la adolescencia, así como iniciativas frente a la discriminación que sufren las personas con discapacidad psicosocial. Tanto la parlamentaria como el psiquiatra, especializado en salud mental de niños y adolescentes, reclamaron el cese de esa estigmatización que padecen los aquejados de problemas de salud mental.

José Luis Pedreira destacó que la salud mental de los niños adolescentes ha sufrido más que otros colectivos con la pandemia, “ya que en ellos repercute de forma directa la situación de incertidumbre que se vive en una familia en la que el padre o la madre hayan enfermado o han perdido el trabajo”.

Carcedo hizo hincapié en este tipo de situaciones con un ejemplo muy gráfico: “Cuando los padres no tienen dinero para comprar una mochila para el cole los pequeños acusan lo que está pasando”.

Pedreira recomendó cautela a la hora de valorar las repercusiones de la salud mental tras la pandemia. “No debemos alarmar más a la gente; estamos atendiendo esta situación a tenor de la demanda que se va produciendo y todo se basa en la incertidumbre y la inseguridad; es bueno no contribuir a ello”, indicó.

Lo que tiene claro el especialista es que ante una nueva problemática es necesario aportar soluciones diferentes en las que debe estar más presente el trato personalizado a los enfermos y el acompañamiento, algo que en muchas ocasiones es tan importante como una medicina.

“El Covid es un factor que impacta en el desarrollo de la sociedad y pone en marcha mecanismos de adaptación que unas veces son suficientes y otras no; sobre todo por esa incertidumbre que crea el no saber lo que va a pasar”, recalcó Pedreira.

El especialista vaticinó que con los datos que maneja, se prevé un incremento de problemas mentales a los que habrá que dar respuesta. “Hay que formar en técnicas ejecutivas que permitan más flexibilidad a la hora de abordar la atención”, matizó.

“El suicidio consumado y las tentativas no han aumentado exactamente en la proporción que nos dicen los datos; hay un porcentaje de pacientes que se pierden en el camino”, señaló José Luis Pedreira.

María Luisa Carcedo se mostró firme en reivindicar una vuelta a las formas de atención basadas en la integración, que se impulsaron tras la gran reforma de la atención a la salud mental en España, que más adelante quedaron desdibujadas. “Después de la reforma vino un momento de integración, con normalidad y naturalidad. Fue un proceso de años de integración y normalización de la salud mental dentro del Sistema Nacional de Salud; hablamos de una atención centrada en la persona”, reseñó.

“Existe un amplio elenco de leyes y acuerdos que protegen y amparan a quienes padecen enfermedades mentales, que empiezan con la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas”, explicó la diputada.

También se refirió a la importancia del “Convenio de Oviedo” que, entre otras cuestiones, protege de tratamientos forzosos a las personas con enfermedades mentales.

Además, destacó la importancia de la ley de Autonomía del Paciente, que surgió como respuesta a la importancia creciente que tienen en la sociedad los derechos de los pacientes en cuanto eje principal de las relaciones clínico-asistenciales, tal y como se desprende del preámbulo de su texto, en el que se citan, entre otras, la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948 y la Declaración sobre la Promoción de los Derechos de los Pacientes en Europa.

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