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La negociación de la reforma del Estatuto tropieza contra la propuesta fiscal de Foro

Reticencias en el bloque de la izquierda a aceptar la supresión del impuesto de sucesiones dificultan el camino hacia la cooficialidad

Berta Piñán.

El bloque de la izquierda partidaria de la oficialidad del asturiano encuentra dificultades para aceptar el precio que ha puesto Foro a su disputado voto decisivo a favor de la reforma del Estatuto de Autonomía. Por ahora, solo IU ha manifestado en público, y varias veces, la última ayer, que no aceptará la supresión “de facto” del impuesto de sucesiones que reclaman los foristas, pero en la toma de temperatura efectuada ayer, en un encuentro informal y pretendidamente discreto entre dirigentes de la coalición, el PSOE y Podemos, se hizo manifiesta cierta confluencia de las tres fuerzas en la reticencia a aceptar la propuesta fiscal de Foro. Esta renuencia, de algún modo esperable a la vista de la tradicional oposición que algunas de estas formaciones han manifestado siempre a la rebaja impositiva en los términos en los que la propone Foro, conduce la negociación hacia una suerte de vía muerta.

Eso dicen fuentes de los partidos convocados, que advierten de que también de las vías muertas se sale, aunque para eso siempre es necesario dar marcha atrás. Hasta ahora, Foro no se mueve de la letra de su oferta fiscal y en la izquierda ya hay quien manifiesta su resistencia a aceptarla. IU la rechaza en público, un espacio en el que Podemos y PSOE son menos contundentes, pero según las citadas fuentes todos se mostraron ayer remisos de puertas adentro de un encuentro tras el que se negaron a hacer declaraciones.

La comprobación del grado de consistencia de las posturas tendrá que esperar ahora a una reunión a cuatro bandas en la que también se convocará a Foro y se sondeará el grado de inamovilidad de una oferta que hace depender la cooficialidad del asturiano de la aceptación de una propuesta múltiple de rebaja fiscal en la que reluce la eliminación “de facto” del tributo sobre las herencias en 2022. La factura incluye además, entre otras peticiones, ayudas directas a la natalidad, la devolución del plan de vías de Gijón y de la estación intermodal a su ubicación anterior a 2019 o la reclamación de las competencias sobre el aeropuerto.

Hace unos días que en paralelo a la negociación está abierta, por si acaso, la carrera por el relato, o por escapar de la culpabilidad de un posible fracaso. El secretario general de Foro, Adrián Pumares, quiso dejar claro la semana pasada que la pelota ya no estaba en su tejado, pero se dijo dispuesto a asistir a una reunión cuatripartita que está pendiente y en la que definitivamente se sabrá hasta qué punto están las partes por la labor de moverse y hasta dónde para alcanzar un acuerdo.

Mientras tanto, en la Junta, la pugna lingüística derivó ayer hacia un clásico del debate, una supuesta falta de demanda social de la oficialidad de la llingua que la consejera de Cultura quiso, en asturiano, desactivar con prontitud. Enfrente de una interpelación de Vox, Berta Piñán se obligó a proclamar que “no existe el pánico en la sociedad asturiana sobre el asturiano o su oficialidad”. Ignacio Blanco, portavoz interpelante, había llevado al parlamento el enésimo intento sin fruto para empujar al Gobierno regional a detallar “qué entiende por 'oficialidad amable' y en qué se diferencia de la ley de uso”, que está en vigor desde 1998 y que a él se le antoja “amable” y suficiente.

Piñán tiró para esta respuesta de la fórmula habitual del despeje en todas las direcciones, repitiendo que “corresponde a esta Junta dialogar y acordar la reforma estatutaria” y elaborar y pactar la ley que la desarrolle. Para tratar de neutralizar los números del diputado, que se remitió al descenso en los porcentajes de matriculación en las asignaturas vinculadas a la llingua, la Consejera contraatacó con el Estudio Sociolingüístico del Asturiano: “Casi nueve de cada diez habitantes de la región rechazan la idea de que hablar en asturiano es hablar mal, un 91 por ciento apoya su presencia en la educación…” Por si acaso, no obstante, Piñán también quiso dejar claro que “estamos hablando de derechos, aunque sean los de una minoría. Las normas no deben estar destinadas en exclusiva para la mayoría”, reseñó.

Diputado y Consejera volvieron a escenificar el otrora tradicional desencuentro por la protesta de Blanco, que de los siete minutos de la intervención en asturiano de Piñán dijo no entender las palabras “algamar” y “afayaízu”. Resuelto el conflicto con un breve arbitraje del presidente de la Junta y una rápida traducción de la Consejera –“alcanzar” y “conveniente”–, los dos volvieron a la confrontación de pareceres.

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