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“No queremos ayudas, sino que nos dejen trabajar sin lobos”, claman los ganaderos

Los sindicatos agrarios recurren la orden que protege al cánido en toda España por el “grave impacto económico y social que causa al medio rural”

Lobos. Archivo LNE

Hugo Morán no convence a los ganaderos. La promesa del secretario de Estado de Medio Ambiente de que se cuadruplicarán a partir del año que viene las ayudas por daños del lobo al ganado han cosechado nuevas críticas por parte de los profesionales del campo: “Son patrañas”. Mientras, ASAJA, COAG y UPA han presentado un recurso contencioso-administrativo contra la orden del Ministerio para la Transición Ecológica que protege a todas las poblaciones de lobo en España y prohibe su caza.

Toño García Álvarez, regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, cree que las palabras de Morán son “más mentiras. Carece de credibilidad. Ya no creemos nada”. Se pregunta “qué pretende inventar ahora”. Está convencido de que, en zonas como los Picos de Europa, el lobo es incompatible con la ganadería extensiva. Reclama que haya “lugares libres de lobos”, como también admite que puede haber “lugares libres de ganado”.

Admite que los mastines –una de las propuestas del Ministerio para evitar ataques de lobo– “funcionan”, pero cree que en zonas turísticas, como el parque nacional traerían “más problemas. Son perros de trabajo, que protegen al ganado, así que pueden llegar a atacar a turistas que se acerquen a los animales. En cuanto a los vallados –otra propuesta ministerial–, afirma que solo sirven para cuatro rebaños estabulados, “pero no se puede vallar el parque entero”.

García cree que los 20 millones prometidos en ayudas desaparecerán pronto: “No van a estar subvencionando siempre. Además, los ganaderos preferiríamos no estar subvencionados. Lo que queremos es que nos dejen trabajar en condiciones, sin lobos, que los animales valgan lo que deben”, y que se deje de importar “carne barata de otros países”. Denuncia que en 1990 vendía en 1.350 euros una vaca que, 31 años después, vale 1.000. Y con ese escenario y el lobo, “no hay relevo generacional”.

Ramón Fernández, secretario de la asociación de agricultores y ganaderos Ganagri, calificó de “vergüenza” que Morán traslade la falsa idea de que en toda Europa se aplica la misma política en torno al lobo. “No es cierto, en muchos países europeos se caza”. Tanto los vallados electrificados como los mastines generan “otros problemas. El mastín puede llegar a atacar a paseantes u otros perros si considera que son un peligro para el rebaño. Son todo patrañas. ¿Cómo se va a localizar a un ejemplar concreto que cause daños, si ni siquiera se sabe cuántos hay en España?”. En cuanto a las ayudas, “no las habrá, porque nunca las hubo del Estado, siempre indemnizó el Principado”. Además, “el sector no quiere ayudas, quiere que la carne y la leche valgan lo que tienen que valer”, añadió. Resaltó que el ganadero es quien “cuida de la biodiversidad y del paisaje en el monte”.

ASAJA, COAG y UPA, por su lado, han recurrido en la Audiencia Nacional la protección del lobo en toda España (hasta ahora solo lo estaba al sur del río Duero). Resaltan que los daños provocados por el lobo han aumentado en los últimos años, y auguran que su protección provocará “un incremento exponencial” de los ataques y, en consecuencia, de las pérdidas del sector.

El recurso revela que en Asturias se pagaron 835.000 euros en 2019 y otro tanto en 2020 por daños del lobo. En Cantabria se contabilizaron dos ataques diarios en 2020. En Galicia fueron atacadas cerca de 4.000 reses, aunque solo se denunció la muerte de 2.300. Y en Castilla y León, de enero a septiembre de 2020 el lobo mató a 2.660 animales.

Los sindicatos agroganaderos piden la suspensión cautelar de la orden ministerial y recuperar el anterior estatus del lobo para evitar el “grave” impacto económico y social que su protección en toda España causaría “tanto a los ganaderos como al conjunto del medio rural”.

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