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Lagareros, cosecheros y chigreros, encantados con la nominación de la cultura sidrera como Patrimonio de la Humanidad: "Es lo mejor que nos podía pasar"

La Asturias vinculada caldo regional celebra que España lo haya escogido para optar a Patrimonio Mundial: “Es la mejor noticia”

Esta información ha sido elaborada por J. A. ORDÓÑEZ, L. BLANCO, A. L. (Oviedo), I. PELÁEZ (Gijón), A. P. GIÓN (Avilés), J. VIVAS (Langreo) y Vicente ALONSO (Villaviciosa)

La cultura sidrera asturiana, y con ella el conjunto de la región, están de enhorabuena. El Consejo de Patrimonio Histórico Español decidió ayer que todo lo que rodea al caldo regional constituirá la candidatura española para ser incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Mundial Inmaterial de la Unesco. Este paso –que prácticamente garantiza, según los expertos, la entrada de la cultura sidrera en esta prestigiosa lista– llega tras una campaña que se puso por primera vez en marcha en 2005 y que, tras varios intentos, fue retomada con fuerza en 2019, durante el anterior Gobierno regional de Javier Fernández, contando con el apoyo de LA NUEVA ESPAÑA y una gran corriente social como impulso.

El expediente se presentará en marzo de 2022 ante la Unesco y a partir de ahí se abrirá un proceso de evaluación que durará algo más de un año. Para acompañar a esta candidatura, el Gobierno regional anunció que pondrá en marcha a finales de año una campaña sobre el léxico vinculado a la cultura sidrera, así como los homenajes al dibujante Ernesto García del Castillo, “Neto”, y a Elías Antonio Garrido Barrientos (1933-2019), cuyo popular cartel “¿Qué tien la sidra?”, realizado hace más de 40 años, será actualizado y se hará llegar a todas las sidrerías de la región.

Por la izquierda, José Luis Bonera, Mari Luz González, Miguel Ángel Pontón, Ruslan Moskouka, Enrique Pedrayes y Zinoviya Grynyna, brindando por la candidatura en la sidrería La Capilla de Villaviciosa.

La euforia de los lagareros asturianos fue unánime, destacando que se trata de una gran oportunidad para el sector y para toda la región. Luis Benito García, historiador y director de la cátedra de la sidra en la Universidad de Oviedo, estaba exultante. Él ha sido el gran impulsor de la iniciativa, un proyecto en el que empezó a trabajar en 2005 y que ha pasado desde entonces por numerosos altibajos. “Es un reconocimiento muy justo para una cultura con mucha historia y que sigue estando muy viva”, subraya García, para quien la sidra podrá disfrutar de una “campaña publicitaria de ámbito mundial”. “Tiene que ser un revulsivo no solo para el sector sino para toda la región, que está en disposición de acceder a un escaparate muy importante”, añade el historiador, que formó parte del comité de expertos de la candidatura.

El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias, el cosechero Guillermo Guisasola, coincide en que si, como parece claro, la cultura sidrera alcanza este reconocimiento, el beneficio será para toda la región: “Seremos, sin duda, la capital mundial de la sidra, algo muy importante y a lo que hay que saber sacar todo el partido”. El lagarero maliayés Tino Cortina, por su parte, considera que esto es “clave” para la supervivencia del sector. “Es la mejor noticia que podíamos recibir”, añade.

Nacho Barreiro escancia en el lagar de Sidra Trabanco, en Lavandera (Gijón).

En Gijón, los lagareros también han recibido la noticia con gran alegría. “Para nosotros representa nuestra forma de vida, que somos muy de compartir, y pondría a nuestra región en el mapa mundial. No hay nada que se celebre en Asturias que no sea en torno a una mesa y una caja de sidra”, dice Yolanda Trabanco, al frente de una familia sidrera que lleva en el negocio desde 1925. “Un poco antes ya había empezado mi bisabuelo, Emilio Trabanco”, matiza la lagarera. Para Andrés Canal, de Sidra Canal, “sería una gran noticia porque divulgaría la sidra asturiana por todo el mundo”.

En Oviedo, Pedro Caramés, presidente del Bulevar de la Sidra de Gascona, reconoce que esto supone “un espaldarazo y una satisfacción de alta categoría para las raíces asturianas”. “Puede ser un empujón decisivo para un sector tan castigado como el de la sidra”, añade. También estaban contentos ayer en la sidrería Los Serrano, ubicada en el distrito langreano de Sama, tras conocer que el caldo regional había sido elegido por España para la declaración de la Unesco. Tras la barra, Alberto Castillo aseguraba que “lo importante es que sea considerada como Patrimonio de la Humanidad, sobre todo porque así será mucho más conocida en todo el mundo”.

Por la izquierda, Amparo Insua, Francisco Bayón, Mohamed Bakkali y Catalina Gallego, en la mesa, mientras escancia un culete Alberto Castillo en la sidrería Los Serrano de Sama de Langreo.

Entre culín y culín celebraron ayer en Avilés el trío de amigos formado por Eugenio Guardado, Valentín Prieto y Miguel Valderrama la candidatura. Treinta y cinco años llevan estos compañeros de trabajo, dos de ellos ya jubilados, compartiendo unas sidras cada jueves, llueva o truene. “Es algo grande para Asturias. Todo lo que sea promocionar nuestra sida, que es la mejor del mundo, bienvenido sea”, señala Guardado. “Es una ventana que se abre al mundo, si se consigue puede servir muchísimo para promocionar nuestra cultura y nuestra región”, añade Prieto. Valderrama ve “fantástico que se busque dar valor a nuestra cultura y a nuestra sidra, que no tiene nada que ver con la que se vende en el País Vasco”. En la sidrería Casa Lin de Avilés, donde se citan cada jueves, confían en brindar en 2022 por el objetivo cumplido.

José Ángel Artime, “Josepín”, encargado de Casa Lin, echa un culín a tres parroquianos en la sidrería Casa Lin.

Para Fran Ordóñez, de sidra Viuda de Angelón, de Nava, este reconocimiento “dará visibilidad a Asturias y a su cultura sidrera”, que, añade, “es única en el mundo”: “Hay muchos sitios con sidra pero nuestra cultura es única y tenemos que salvaguardarla”, añade. Y es que, relata Ordóñez, “cuando viene gente de fuera y ve lo que hay en Asturias se quedan asustados”. Este reconocimiento, añade, ayudaría “al turismo”. “Igual que hay turismo enológico, que congrega a gente de diferentes sitios, esto puede ayudar a que vengan a conocer nuestra forma de hacer la sidra y, sobre todo, de consumirla”.

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