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“El Principado no licitó ni el 50% de la obra prometida este año”, clama la construcción

El sector denuncia la “competencia desleal” que suponen los crecientes encargos a empresas públicas como Tragsa: “Nos comen la tostada”

Edificio en construcción en Oviedo. | Irma Collín

Insuficiente inversión pública y competencia desleal son, junto a la “brutal subida de precios” de las materias primas y la electricidad, los principales problemas a los que se enfrenta el sector de la construcción. Una situación que completan el desabastecimiento que afecta a algunos bienes y la falta de mano de obra especializada. El resultado de todo ello es “una tormenta perfecta” que está poniendo contra las cuerdas a los constructores asturianos. Manuel Fernández, presidente del grupo de contratistas de la Asociación Asturiana de la Construcción (CAC-Asprocon) alertó ayer sobre las crecientes dificultades que afectan al sector. Destacó que, cuando solo falta un mes y medio para cerrar el ejercicio, el Gobierno del Principado no ha licitado ni siquiera el 50 por ciento de la obra pública que había comprometido. En la actividad de la construcción el compromiso ascendía a 319,57 millones de euros para todo el año. Según Fernández, con ese porcentaje resultará “imposible” a final de año, incluso, “acercarse a las previsiones más pesimistas”.

Otra de las quejas se refiere a una “competencia desleal en toda regla”, al adjudicar las administraciones obras a entes que tienen “otro campo de juego”, en velada referencia a empresas públicas como Tragsa, que, sobre todo en el último año, está recibiendo cada vez más encargos para ejecutar proyectos que hasta ahora eran adjudicados a constructoras privadas. “Nos cierran el paso a caladeros en los que estábamos pescando”, criticó Fernández.

El presidente de los contratistas de CAC-Asprocon resaltó que hasta hace unos años Tragsa no suponía competencia alguna para el sector, pero “ahora les están dando obras que nunca hicieron. Sobre todo en este último año, nos está comiendo la tostada”, alertó.

Fernández advirtió que si las administraciones no toman medidas para revertir esta situación y favorecer “la transparencia y la libre competencia” dejarán a los constructores “sin opciones en lo que a contratación se refiere”. Porque en los encargos a empresas como Tragsa “ni existe transparencia, ni presentan beneficio económico para la Administración”, subrayó. “Tal parece que el objetivo es acabar con la empresa ‘seria’ asturiana”, añadió.

Indicó que en materia de empleo Asturias tiene “los mismos problemas desde hace treinta años”, y lamentó que los sectores implicados, incluida la Administración, “no seamos capaces de sentarnos en una mesa” para buscar soluciones. “Porque lo que necesitamos es empleo estable y de calidad”, dijo. “Es imposible luchar con todo en contra, aun cuando se nos reclama que tenemos que ser responsables socialmente, mantener y, a poder ser, aumentar los puestos de trabajo estables, cumplir con nuestras obligaciones tributarias y de todo tipo, y además se nos pide que seamos competitivos… Los milagros no existen”, clamó.

De ahí su llamamiento para implicar a toda la sociedad para analizar las “armas que tiene” Asturias y “adónde quiere llegar”. Pero para que ese procedimiento salga adelante será necesario el concurso de “políticos, técnicos de las administraciones, empresarios, sindicatos y otros en meses de ‘trabajo serio’”, apuntó. “Lo que no se puede es pensar una cosa, decir otra y hacer todo lo contrario”, expresó. “Tenemos que remar todos en la misma dirección, porque de lo contrario nos comerá la competencia” y “terminaremos siendo una región sin futuro”.

También reclamó la modificación de la normativa de contratos de obra pública para posibilitar la revisión de los precios de adjudicación, “al alza o a la baja, desde la firma del contrato hasta el final de la ejecución”. Porque en la actualidad muchas obras se licitan “muy por debajo de los precios de mercado”.

Las quejas


  1. Inversiones. El Principado había comprometido licitar este año 319,57 millones en el sector de la construcción, pero en la actualidad ni siquiera ha sacado a concurso la mitad.
  2. Encargos. La Administración encarga a empresas públicas cada vez más obras que hasta ahora adjudicaba a constructoras privadas. El sector habla de “competencia desleal”.

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