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Los guardianes del patrimonio de los hórreos están en Puerma, Negales y Cadavedo

Una pareja de Las Regueras y dos sociedades de Siero y Valdés estrenan los premios de los Amigos del Hórreo por sus intervenciones artesanales de conservación

Paz González y Xandru González, delante del hórreo pintado, del siglo XVI, que rehabilitaron en Las Regueras;

Un matrimonio de Puerma (Las Regueras) y dos asociaciones de vecinos –la de Negales (Siero) y la Sociedad Popular La Regalina, de Cadavedo (Valdés)– han estrenado la primera edición del premio “Hórreo Asturiano”, recién fallado y convocado para distinguir a las intervenciones artesanales de conservación de hórreos, paneras y cabazos de la región.

La pareja formada por Paz González Mesa y Xandru González Fernández se llevan el máximo galardón en la categoría de “Lliño” y las dos sociedades vecinales se hacen con sendos accésits. Todos recibirán sus acreditaciones el viernes, en una gala que se celebrará en el Centro La Baragaña de Carreño, dentro de las II Jornadas monográficas sobre este bien mueble tan distintivo de la región.

Los primeros premios “Hórreo asturiano” se completan con otra categoría, el galardón “Engüelgu” a la trayectoria de aquella persona o entidad que más haya aportado al conocimiento, conservación, puesta en valor y difusión del patrimonio etnográfico asturiano. Y ese se ha concedido, a título póstumo, a José María Naveiras Escanlar, Pepe el Ferreiro, por su “enorme” contribución durante toda su vida.

Labores de montaje de la panera comunal en Negales (Siero)

Xandru y Paz González no podían estar más contentos con el premio recibido. Una justa recompensa, aunque no la buscaran, al mimo con el que cuidan del patrimonio asturiano. Hace unos años que se establecieron en el pueblo de Puerma, en Las Regueras, y la casería que adquirieron incluía un hórreo en estado de derrumbe. Ahí comenzó una labor artesanal de restauración que siguió con el traslado y asentamiento en la misma finca de otros dos graneros típicos, de los que también se encargó con paciencia el matrimonio. Uno tiene techo de escoba, que teitó el propio Xandru, y otro, datado en el siglo XVI, tenía unas ajadas pinturas decorativas a las que con destreza y orientación Paz González ha devuelto a su gloria y esplendor.

“Es un orgullo que te den un premio por la conservación del patrimonio, que es algo de todos. Porque, a fin de cuentas, nosotros solo somos usufructuarios de una determinada propiedad y lo que hacemos con ella es para legarlo a otra gente, a otras generaciones”, sostiene Xandru González.

Su pareja, Paz González, tiene claro que el galardón se sustenta, de forma compartida, en el trabajo “de recuperación y restauración que hicimos con los tres hórreos, pero sobremanera por el trabajo que nos llevó el que tiene las pinturas. Estaban muy dañadas y con el asesoramiento de Armando Graña, para que no quedara como el ‘Ecce Homo’ de Borja, logramos sacar adelante la restauración. Fue un trabajo muy complicado, muy largo y de mucha paciencia, y creo que seguro que ha sido lo más valorado por el jurado”, relata. “Fueron nueve meses de dedicación”, apostilla Xandru González.

Xandru González, premio Hórreo Asturiano: “Es un orgullo que te den un premio por la conservación del patrimonio, que es algo de todos" Ana Paz Paredes

En el caso de los dos accésits artesanos, esos se los lleva el trabajo de recuperación del hórreo de La Regalina, en el Campo de la Garita, que un argayo del terreno puso en apuros y obligó a su desmontaje y posterior reubicación en una zona de la misma finca, pero más saneada y sin riesgo. Un trabajo llevado a cabo en el mes de julio, que logró el aplauso unánime de la región. Con el galardón concedido los organizadores han querido no solo premiar el esfuerzo de la Sociedad Popular La Regalina, que impulsó el traslado, sino también del Ayuntamiento de Valdés y de los maestros horreros Julio y Alfredo Rodríguez Ovín, que realizaron la restauración.

La panera vecinal

Menos conocida es la obra que entamaron un grupo de vecinos de Negales, hace ya cuatro años, que ha servido para dotar al parque público del pueblo, el parque de Blimea, de una panera que estaba en riesgo inminente de desplome. Y lo hicieron “recuperando una fórmula consuetudinaria de colaboración vecinal”, tal como destacan los promotores del galardón.

“En el pueblo había una panera muy vieja y en muy malas condiciones que era propiedad compartida de una familia de Negales y de un marqués con muchas propiedades por la zona. Entre unos y otros iba a la ruina y, además, ponía en peligro a los vecinos porque estaba integrada en una quintana muy cerca de otras casas”, relata Antonio Cuenco, presidente vecinal de Negales. Con ese panorama, un día un vecino que tenía conocimientos de construcción de hórreos planteó a los propietarios que, si donaban la panera al pueblo, de la restauración y el traslado se hacían cargo entre todos. Y dicho y hecho. Aunque tuvo que pasar mucho tiempo porque “eso fue en 2017 y hasta 2019 no nos autorizaron del Principado para nada, ni para desmontarla ni para arreglarla”, destaca el portavoz vecinal.

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Así se logró en Negales tener un hórreo comunal

Fueron muchas las manos que ayudaron como pudieron a deshacer la panera, tratar las piezas que podían ser recuperables –que resultaron menos de las esperadas–, acondicionar el terreno donde se iba a asentar y a volver a poner el granero en pie. “Nos llevó tiempo porque además nos pilló la pandemia y no podíamos trabajar todos juntos. Pero ahora ya está hecho y sabemos que es una cosa guapa que queda en Negales para el día de mañana”, relata Antonio Cuenco, que asegura que “nos damos por muy satisfechos” con lo que se hizo y ahora más por saber que tienen el reconocimiento de los Amigos de los Hórreos de Asturias.

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