El largo paréntesis que se abre en la adjudicación de las obras de la ampliación del hospital de Cabueñes en Gijón supone un revés para el Gobierno regional e introduce más incertidumbre en dos de las apuestas políticas que tiene sobre la mesa: la aprobación de los Presupuestos para el próximo año y la reforma del Estatuto de Autonomía con la oficialidad del asturiano. La presidenta de Foro y exalcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, advirtió ayer que, con este escenario, se hace “imposible hoy que Foro Asturias vuelva a apoyar un Presupuesto de Adrián Barbón”. Con la actual situación, el Gobierno debería lograr necesariamente el respaldo de Podemos e Izquierda Unida para afrontar el próximo año con unas nuevas cuentas. Repetir la jugada del año pasado, cuando el PSOE logró sumar a los dos partidos de la izquierda, Ciudadanos y el diputado forista, se hace en estos momentos muy cuesta arriba.

Indirectamente, las complicaciones también se suman a la reforma estatutaria con la oficialidad del asturiano. Foro Asturias había vinculado su inmediato apoyo a la modificación de la norma básica a otras medidas, principalmente rebajas en la fiscalidad, como elevar el mínimo exento del impuesto de Sucesiones, recortar en medio punto los cuatro primeros tramos autonómicos del IRPF o introducir tipos reducidos en ciertas situaciones (primera adquisición de vivienda por jóvenes, familias numerosas o personas con discapacidad). Además reclamaba medidas para frenar la tendencia demográfica descendente del Principado y favorecer la natalidad. 

El PSOE ya ha trasladado a los foristas, en las conversaciones que se mantienen para negociar los apoyos a las cuentas, que no se incorporarán sus demandas de fiscalidad en el presupuesto del próximo año. Ese hecho ya de por sí deja un estrecho margen para que Foro Asturias se sume a un acuerdo, pero además, el evidente enojo de Moriyón tras quedar desierto el concurso para la ampliación de Cabueñes echa más leña al fuego. Ahora mismo no hay ningún aliciente para que los foristas respalden el proyecto presupuestario y tampoco para que se sumen a la reforma estatutaria que el Ejecutivo de Barbón contaba resolver de manera rápida. Es en este asunto en el que Podemos e IU han señalado especial urgencia, para que una hipotética declaración de oficialidad del asturiano pudiese pasar el trámite de refrendo del Congreso en esta legislatura. “Yo no soy quien tiene prisa”, ha dicho recientemente el portavoz y diputado de Foro Adrián Pumares. Más complicación añade el hecho de que Izquierda Unida ya dejase claro que no aceptará y ni siquiera negociará una rebaja de la fiscalidad como la que los foristas defienden.

Así las cosas, todo parece aventurar que ambos debates tendrán que tomar rumbos claramente diferenciados. El Gobierno deberá apostar por amarrar el apoyo de IU y Podemos, aunque intente negociar con Ciudadanos, un partido en el que internamente ya se han escuchado voces que reclaman una clara diferenciación con los socialistas y se muestran contrarias a repetir el acuerdo presupuestario. Y la reforma estatuaria sigue encallada, y con difícil solución, salvo que el Gobierno intente negociar una ley de reforma tributaria a lo largo del próximo año que no contaría con el apoyo de Izquierda Unida y, probablemente, tampoco con el de Podemos. Se aproximarán tiempos con sonido de tambores electorales, se agotarán los plazos de la estrecha ventana para que se puedan completar esta legislatura todos los pasos para modificar la norma básica y la oficialidad del asturiano quedará aplazada tras haber despertado un encendido debate social. El melón abierto por el Ejecutivo corre el riesgo de enmohecerse sobre la mesa.

Con todo, pese a la vehemencia de Carmen Moriyón ayer en su reacción al conocer que la ampliación de Cabueñes (un compromiso del PSOE con Foro para la aprobación de los presupuestos de 2021) necesita volver al punto de salida, la puerta a seguir negociando las cuentas no está cerrada, según reconocieron fuentes foristas. Eso sí, con redoblada exigencia. Además del hecho, en Foro duele que el Gobierno no les haya informado a tiempo de la situación (hace semanas que el Ejecutivo intuía que el concurso quedaría desierto dado el aumento de costes de materiales sobre el que lleva tiempo advirtiendo la patronal de la construcción) y hayan conocido por la prensa que un proyecto emblemático para Gijón queda aplazado y debe someterse a revisión.