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“Nos abocan a ser un monigote al que lanzar piedras”, lamentan los antidisturbios

“No nos importa que nos graben, sino el uso que hagan de las imágenes después”, aclaran desde la Unidad de Intervención Policial

Disturbios entre radicales y Policía Nacional. Julián Rus

“Nos abocan a ser un monigote al que tiran piedras o a un cuerpo a cuerpo en el que siempre vamos a perder”. Hay partes anunciadas de la reforma de la ley de Seguridad Ciudadana –apodada por la izquierda “ley mordaza” desde que la cambiase el gobierno de Rajoy– que han causado especial malestar entre los integrantes de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Sobre todo la referida a limitar el uso de material antidisturbios utilizando los medios “menos lesivos”. Se da por hecho que en el punto de mira queda la utilización de las pelotas de goma.

Quien realiza la afirmación lamentando la situación en la que quedarán los popularmente conocidos como antidisturbios es Francisco García, integrante de la UIP de Oviedo y delegado de UIP del sindicato Jupol en Asturias. “Lo que más quiere el Gobierno es quitar el material antidisturbios y eso para nosotros es nefasto. Eso conllevaría tener una manera de trabajar como la de otros países de Europa, que es mandar un policía por cada dos manifestantes, algo inviable en España puesto que se necesitarían diez veces más de policías antidisturbios”, explica García.

Respecto a las pelotas de goma explica que “en Cataluña –durante los graves altercados protagonizados por independentistas– no se dejaron usar, y se vio entonces que, al venir una masa muy grande de gente, no la puedes mantener a distancia y al final entras en un cuerpo a cuerpo en el que, si nos triplican los manifestantes agresivos, estamos perdidos”. Insiste en que “quitarnos ese material con la política antidisturbios que hay en España supondría la desaparición de la UIP”. Y aclara la función de las pelotas de goma: “Los manifestantes agresivos te tiran cosas y para mantenerlos a distancia son necesarias; de lo contrario, o te conviertes en un monigote al que tiran piedras, como ocurrió en Cataluña, o es un cuerpo a cuerpo en el que vamos a perder”.

Los detractores de la “ley mordaza”, como el abogado Raúl Turrero, defienden vehementemente la eliminación de las pelotas de goma. “Lo que se sabe de la reforma es que habla de utilizar los medios menos lesivos, y personalmente entiendo que eso ya estaba incorporado en la norma al hacer mención a un uso proporcional de la fuerza. Realmente no hay prohibición expresa de las pelotas o balas de goma, como sí ocurre en otros países de nuestro entorno. Ni siquiera se habla de su sustitución por las de foam. Y eso pese a que, por desgracia, en la práctica, y hay distintos casos acreditados en los tribunales, hay un uso de ese material sin respetar el reglamento, disparando sin bote previo de la pelota y por encima de la cintura”, argumenta Turrero.

Tampoco entienden los detractores de la “ley mordaza” que haya malestar policial por que se despenalice la grabación y distribución de imágenes de policías durante sus actuaciones. El magistrado Julio Martínez Zahonero, coordinador en Asturias de la Jueces para la Democracia, es tajante: “Todos los funcionarios públicos estamos expuestos a que se conozca nuestra imagen. Mis juicios son públicos y todos pueden venir a verme la cara. La existencia de grabaciones puede favorecer incluso a los propios agentes al fomentar la transparencia”.

Francisco García matiza, como integrante de la UIP de Oviedo, el malestar policial con la reforma por aumentar la permisividad en la distribución de imágenes de agentes durante sus actuaciones. “Hacemos nuestro trabajo como marca la ley, de la mejor manera posible. Que se nos grabe o no, no nos importa. Lo que nos preocupa es el uso que hacen de las grabaciones después, si salen manipuladas o cortadas. Porque igual solo emiten la carga y no sale la hora anterior que llevamos intentando contener a la masa. Al final, somos empleados públicos y es difícil que no se nos reconozca”, explica.

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