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La defensa de Nieva, en el Caso Ardines: "Un veredicto de culpabilidad sería condenar a un inocente"

La fiscal dice que la Guardia Civil hizo un trabajo sólido y que la instrucción fue impecable y ajustada a derecho

Un momento del juicio.

“No les han traído pruebas, sino conjeturas. Estoy íntimamente convencido de que un veredicto de culpabilidad sería condenar a un inocente”, aseguró este jueves Javier Beramendi, abogado defensor de Pedro Luis Nieva, presunto instigador del asesinato del concejal de Llanes Javier Ardines, durante su informe final. Beramendi aseguró que los investigadores de la Guardia Civil “se encelaron con su propio trabajo”, actuaron “con orejeras” y, tras considerar a Nieva como sospechoso desde el primer día de la investigación, fueron desechando todos los indicios que podrían haber apuntando a otras personas para centrarse solo en el vizcaíno, algo parecido, dijo, a lo que ocurrió con el caso de Rocío Wanninkhof, en el que la investigación se centró en “Dolores Vázquez por los celos y se encelaron tanto que se olvidaron del ADN que había en una colilla”, que les habría llevado al verdadero autor del crimen, Tony Alexander King. Antes, la fiscal Belén Rico, en su concienzudo informe, hizo un repaso de los indicios que apuntan a los cuatro acusados por el crimen, con referencias, una y otra vez, a la declaración autoinculpatoria que ofreció a la UCO uno de los sicarios, Djillali Benatia, una declaración que éste rectificó durante el juicio, achacándola a las presiones e incluso las “bofetadas” que le propinaron.

El abogado de la acusación particular que ejerce la familia de Ardines, Antonio Pineda, remarcó que las defensas habían tratado de desacreditar a los agentes de la Guardia Civil de manera “grosera”, y al igual que la Fiscalía, pidió a los jurados que lean la declaración de Benatia y den un veredicto que contribuya a hacer “un país más seguro y más justo”. El letrado de Maamar Kelii, Fernando Barutell, modificó su escrito para pedir que se deduzca testimonio a los agentes que negaron haber informado a A., la amante de Ardines, de que su ADN había aparecido en la escena del crimen, algo que ella dijo que se había producido.

Fueron cuatro horas de informes finales, que continuará este viernes con los informes de los letrados de Jesús Muguruza, Djillali Benatia y Maamar Kelii. La fiscal Rico comenzó por negar que hubiese recibido “presiones”: “Yo busco la verdad”, aseguró

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Fueron cuatro horas de informes finales, que continuará este viernes con los informes de los letrados de Jesús Muguruza, Djillali Benatia y Maamar Kelii. Abrió el fuego la fiscal Rico, que comenzó por negar que hubiese recibido “presiones” y que representase al Estado, como le espetó un defensor el primer día del juicio. “Yo busco la verdad”, aseguró. “Y tengo la seguridad de que Pedro Luis Nieva, Jesús Muguruza, Djillali Benatia y Maamr Kelii son culpables de un delito de asesinato, no tengo dudas”, añadió. Entre las pruebas del caso citó la declaración de Benatia, en la que se incriminó a él y al resto. “No me creo que la Guardia Civil le presionase, es absurdo. Ante la jueza, en vez de reconocer que le habían torturado, reconoció los hechos, nadie le coaccionó”, dijo la fiscal. Y trajo a colación lo que aseguró en aquella ocasión, en la que Benatia declaró, a preguntas de la jueza: “Estoy pensando en el seño y en la familia del señor, quiero que la familia sepa la verdad”. Benatia, añadió, dio todo lujo de detalles a lo largo de una declaración de 36 hojas, toda una “novela corta” que es imposible que fuese dictada por la Guardia Civil. Las defensas, dijo la fiscal por otro lado, se han dedicado a sembrar dudas y buscar el “resquicio” para la nulidad de las actuaciones. Tanto la Audiencia como el TSJA, dejaron claro que la declaración de Benatia fue “libre y espontánea”.

La fiscal Rico se centró luego en las razones de Pedro Luis Nieva para ordenar el asesinato de Ardines. Tras descubrir la infidelidad de su mujer, “vivía atormentado y obsesionado, estaba desesperado”, motivo por el que entró en webs especializadas en videovigilancia. Esa misma desesperación le llevó a controlar a su mujer de forma constante, y ello a pesar de la declaración en sentido contrario de la esposa, Katia Blanco. “No le doy credibilidad cuando dice que no le controlaba”, confesó la fiscal. Esa obsesión fue en aumento cuando ella decidió regresar a Llanes en el verano de 2018, hasta el punto que “hizo pública la infidelidad que había grabado a la esposa y a la hija de Ardines”. Quizá busca “hacer daño”. En ese momento, “Pedro no tenía nada que perder”. Decía, pro ejemplo: “Mi vida está acabada”.

En ese contexto, prosiguió, viajó con Muguruza y Benatia (no el tal Julián que dijeron los acusados) a Llanes, el 27 de julio de 2018. “Pedro me quería enseñar donde cometer los hechos”, dijo Benatia en su declaración. “Pedro le enseñó incluso pro dónde escapar, y una foto de Ardines”, remarcó la fiscal. En este punto, Belén Rico explicó por qué cree que “el encargo de Pedro era matar a Ardines”. Primero están las contradicciones del propio Benatia, que primero dijo que le habían encargado romperle una mano, luego un pie y finalmente las costillas y las rodillas. Pero es que “en ningún momento se le dio una paliza. El encargo fue darle muerte, por la forma en que le atacaron. Primero le dieron un golpe en la cabeza, con ganas, fracturaron una de las zonas más resistentes de la cabeza, sufrió una conmoción cerebral y quedó inerme. Luego lo estrangularon”. La fiscal trajo a colación la frase que le dijo Katia Blanco al saber que habían matado a Ardines: “Pedro, qué has hecho, así, sin interrogantes. Sabía de lo que era capaz Pedro, del estado emocional en el que estaba”. Él mismo se delató cuando, después de la larga declaración de su mujer, le dijo que él no había mandado a nadie matar a Ardines, en un momento en el que los investigadores no hablaban de un crimen por encargo.

Respecto a Jesús Muguruza, que no hizo más que negar con la cabeza, la fiscal indicó que contactó a Nieva con Benatia, viajó con ellos a Llanes e incluso propuso cómo hacer la emboscada: “Haz como que está borracho y cuando baje, le pegas”. Hizo de correa de transmisión entre Benatia y Nieva, e incluso entregó 20.000 euros al argelino después del crimen. En cuanto a Benatia y Kelii, repasó su cruce de llamadas el día del crimen, cómo el teléfono del segundo dio señal en Belmonte de Pría entre las 5,28 y las 6,15 de ese día y cómo habían tenido tiempo de regresar a Bilbao para que el coche del primero, un Citroën Grand Picaso, fuese fotografiado a las 7,28, lo que da una velocidad media de 134 kilómetros por hora.

La fiscal restó veracidad a la declaración de Maamar Kelii, que dijo que no había dormido fuera de casa, aunque también admitió que podría no haberse dado cuenta si estaba muy dormida. Para Rico, concurren dos de las características del asesinato: el precio, dado que los sicarios cobraron por matar a Ardines, y la alevosía, puesto que emboscaron al concejal en un lugar propicio para ello. “Lo único que les queda a las defensas es atacar a la Guardia Civil, y me da pena que su única defensa sea echar por tierra un trabajo tan sólido, complejo y detallado”. Y finalizó indicando: “Les pido expresamente la condena porque sé que son culpables de un delito de asesinato. Les pido que piensen en la víctima, les pido justicia para la víctima y su familia”, dijo la fiscal, al tiempo que reivindicó la “instrucción impecable y ajustada a derecho de la jueza de Llanes”.

“Lo único que les queda a las defensas es atacar a la Guardia Civil, y me da pena que su única defensa sea echar por tierra un trabajo tan sólido, complejo y detallado”, dijo la fiscal

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Antonio Pineda hizo un repaso del caso, apoyada en la declaración autoinculpatoria de Djillali Benatia, “obtenida con todas las garantías”, según la Audiencia y el TSJA, aclarando cuestiones como las dudas de éste para cometer el crimen y cómo le convencieron, ofreciéndole más dinero. Calificó de “maniobra de distracción” que se sacase a colación a “un tal Julián”, sin que se le llevase a declarar. “Salvo sembrar dudas, son se ha traído ninguna pericia contradictoria”, añadió. “La viuda y los hijos de Ardines han esperado tres años a este momento, el más crucial de sus vidas, sin hacer declaraciones a la prensa para no influir en el jurado. Para la víctima es demasiado tarde”, dijo Pineda.

Después llegó el turno de la defensa de Pedro Luis Nieva, quien pidió al jurado que traten de llegar a la “verdad judicial” del caso, que “no se obtiene a cualquier precio”, que solo puede surgir del “choque de las versiones contradictorias, están aquí para hacer Justica, no para dar satisfacción a la viuda y los hijos de Ardines, la mayor aberración sería condenar a un inocente”. Dijo que la UCO y la Policía Judicial de la Guardia Civil habían seguido “una única línea de investigación” desde la mañana del crimen en que supieron del envío de la grabación de la conversación picante entre Ardines y la esposa de Nieva. “Lo primero que le pregunta el capitán de la Policía Judicial al Katia Blanco es si su marido era celoso, y es en ese contexto cuando ella dice: ‘Pedro, qué has hecho’. Al día siguiente, Katia declara ante la Guardia Civil, Pedro la acompaña, pero no se le toma declaración, ni se le pide una muestra de ADN, pero Pedro ya es el objetivo”, relató Beramendi.

La defensa de Pedro Luis Nieva pidió al jurado que traten de llegar a la “verdad judicial” del caso, que “no se obtiene a cualquier precio”; están aquí para hacer Justica, no para dar satisfacción a la viuda y los hijos de Ardines"

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Poco después se pide información y el seguimiento de los teléfonos y vehículos de Nieva y su familia. “No se hizo con nadie más. Es la hipótesis lo que han fijado inicialmente”, añadió. Y llamó la atención sobre algo que no se ha resaltado en el juicio: “Se nos ha dicho que Pedro planeó una estrategia con el crimen, que buscó sicarios y que viajó el 27 de julio a Llanes para fijar que el 1 de agosto mataran a Ardines. Un plan perfecto, detallado. Pero el que organiza ese plan, el 5 de agosto, decide mandar la grabación para decir: ‘Si buscan a un sospechoso, soy yo’. Se ha pasado sobre esto como sobre ascuas”, aseguró Beramendi. Luego pasó a enumerar los focos de conflicto que, según dijo, no fueron investigados, o al menos no con la misma intensidad: el conflicto de los interinos, que afectaba al 35 por ciento de la plantilla de Llanes; conflictos con los vecinos, como el hostelero del bar de Guadamía que llegó a decir ante un primo de Ardines: “Voy a matar a ese hijo de puta”; los rumores sobre tráfico de drogas que proceden de policías locales y el marinero de Ardines; y finalmente las ricñas por conflictos sentimentales. “Aparte de Katia hay otras dos. Una, una mujer casada, Begoña, que tuvo problemas con su marido. Éste, que vive al lado de Ardines, reconoció que había habido un conflicto”, dijo. Y después estaba la amante con la que, según la Fiscalía, tuvo relaciones Ardines la víspera del crimen, A., cuya declaración fue rebajada para no hacer daño a la familia de Ardines y a ella misma. El letrado se sorprendió de que no se hubiese abierto otra línea de investigación tras el hallazgo del ADN de A. en el lugar del crimen, especialmente después de lo que dijeron los agentes del departamento de Biología, en el sentido de que no se puede saber si un perfil puede ser el resultado de una transferencia directa o indirecta. Esto, dijo Beramendi, pone en duda la afirmación de los investigadores de que el ADN de A. fue transferido a través del propio Ardines. Pero fue más allá: “¿Qué prueba hay de que tuvieron relaciones la tarde antes? Ella es la única fuente. No se investigaron todas estas cuestiones”.

Resaltó que no hay informe alguno que coloque a Benatia en Pechón, cerca de la frontera con Asturias, el 27 de julio de 2028, cuando supuestamente acudió para ver dónde cometer el crimen. Y pasó a enumerar otras conjeturas: que Pedro Nieva consultó páginas de espionaje para seguir a su mujer, toda vez que no se halló la baliza que supuestamente habría instalado en el coche de Katia; que hubiese llamado a Muguruza desde un locutorio de Deusto el día del crimen; que estuviese obsesionado con la infidelidad de su esposa, toda vez que solo pudieron entresacarse dos frases de entre cientos de horas de grabaciones. Habló de la imposibilidad de que el coche de Benatia hubiese recorrido los 202 kilómetros entre Belmonte de Pría y Bilbao entre 6,30 y las 7,28, porque eso le hubiese obligado a circular a 151 kilómetros por hora. Resaltó que a Katia Blanco no se le había informado de que podía acogerse a la dispensa de no declarar contra su marido, una irregularidad más en un caso donde ya hay un fallo por vulnerar los derechos de Jesús Muguruza, al que se tomó declaración como testigo y no se le leyeron los derechos cuando comenzó a autoinculparse, aportando a los investigadores datos sobre Nieva y el sicario Benatia. Negó que hubiese mensajes malsonantes contra Ardines en el teléfono de Nieva, del que éste no borró mensaje alguno. Se maravilló de que el agente encargado de hacer el volcado de los mensajes de Nieva realizase un diagnóstico de “celopatía”, sin ser perito el Psicología. “Manda la grabación de la infidelidad a la mujer y la hija de Ardines, pero luego se arrepiente. Habla luego durante 37 minutos con Ardines, y se supone que no le insultó porque si no, le habría colgado”, indicó. Y se maravilló de que, “después de 19 sesiones de juicio, se diga al jurado que va a poder ver la prueba del juicio, la declaración de Benatia, el próximo lunes”.

Resaltó el abogado defensor que no hay informe alguno que coloque a Benatia en Pechón, cerca de la frontera con Asturias, el 27 de julio de 2028, cuando supuestamente acudió para ver dónde cometer el crimen

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Luego pasó a analizar cómo se había obtenido esa declaración, cómo la incomunicación “genera un a especie de síndrome de Estocolmo, usted que me detiene y me está haciendo mal, es el único contacto con el exterior, el único en el que puedo confiar”. En el cuartel de Langreo, añadió, no funcionaban las cámaras de seguridad, o al menos no funcionaba el audio, de forma que no se puede saber qué dijeron a Benatia los agentes de la UCO que fueron a verle antes de declarar ante la jueza. La presencia de agentes de la Guardia Civil en la declaración de Benatia ante la jueza, añadió, podría ser objeto de nulidad, como ya ocurrió en una situación similar en 1992. “Las declaraciones autoincriminatorias hay que ponerlas en duda, van en contra del propio principio de autoconservación”, postuló.

Luego negó que en el crimen concurriese la circunstancia de alevosía: “Se habla de emboscada, pero el ataque fue frontal, hay lesiones de defensa en el antebrazo, la lesión parieto-occipital puede deberse a la torsión del cuerpo, y la del labio es también de frente, que no nos hablen de un ataque por la espalda. Algo sospecharían los investigadores cuando buscaron por los hospitales a posibles heridos en el enfrentamiento. Por otro lado, el camino era muy transitado, daba acceso a once viviendas”, lo que descarta la idea de que se eligiese un lugar solitario.

Y finalizó: “Creo que deben dar un veredicto de inocencia, creo que es la verdad judicial. No le san traído pruebas, sino conjeturas. Estoy íntimamente convencido de que un veredicto de culpabilidad sería condenar a un inocente”. Este viernes finalizan los informes finales de las defensas.

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