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Barbón pide "no hacer política con la víctima" del argayo de Tineo: "Fue una desgracia inevitable"

El presidente del Principado vincula lo sucedido al cambio climático

Arriba, operarios del Principado, ayer, junto al argayo de Soto de la Barca. A la izquierda, la roca inestable en la zona elevada donde se originó el desprendimiento.

El alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, visitó ayer el fatal argayo de Soto de la Barca (Tineo) y allí mismo se mostró altamente indignado con el Principado y el Gobierno central ante los problemas de comunicación viaria que sufre el Suroccidente, con varios cortes en sus arterias principales. “Esto es tremendo y ya no hay palabras. Me estoy quejando todo el día pero es así. Es tremendo”, afirmó antes de añadir: “No sé si se están riendo de todos los vecinos de la comarca o qué cojones está pasando”.

El regidor, que acudió a la zona del desprendimiento donde murió una mujer allandesa acompañado de su compañero de partido Adrián Pumares, portavoz de Foro en la Junta General, cree que “no hay compromiso por parte del Principado y deben ponerse las pilas”. Por ello, denunció “el abandono total de todas las administraciones” hacia el Suroccidente. “No sé qué estará haciendo el comisionado para el Reto Demográfico, pero solo se nos llena la boca con esta cuestión”, agregó.

Sus palabras encontraron más tarde la réplica de Adrián Barbón, presidente del Principado. “Por desgracia, hay desgracias que son absolutamente inevitables. He escuchado que fue por falta de mantenimiento de la carretera. Y no, no es así. No se puede hacer política con las víctimas. Hay que ser extremadamente respetuoso con una persona que por una desgracia acaba de morir”, comentó Barbón, que incidió en que “se debe a un desprendimiento de más de 200 metros de altura, que está fuera de todo límite de seguridad, de todo límite de dominio de espacio público. Es imposible saber que eso está pasando”.

Y vinculó lo acontecido con un fenómeno climático global. “Tiene mucho que ver con la situación de cambio climático que estamos viviendo y que es evidente. Nunca vimos el nivel de lluvia tan concentrado en tan poco tiempo que estamos viviendo ahora”, razonó para proseguir luego con su explicación: “Antes, en Asturias llovía mucho pero dilatado en el tiempo. Ahora, las precipitaciones se agrupan en pocos días pero de tal cantidad que suponen una acumulación de agua que genera precisamente el problema de los argayos. Es una realidad que vamos a tener que afrontar siempre a partir de ahora. Las inundaciones se van a convertir en una amenaza recurrente”, expuso. “A la gente que insiste en que abramos ya la carretera les quiero decir que se imaginen la responsabilidad que supondría abrir y que dentro de dos o tres días hubiera una nueva caída. La seguridad es lo primero. Estamos hablando de vidas humanas”, añadió.

El alcalde de Salas, por su parte, criticó también la situación del “argayón” de Casazorrina, solventado temporalmente con un bypass. Censuró que “no haya movimiento” de obras para retirar el material del derrumbamiento producido en las obras de la autovía, que, afirmó, “ya tapa el río”. “Si sigue cayendo tierra se corre el riesgo de que corte el bypass habilitado”, señaló. Asimismo, advirtió del riesgo que supone que ahora se cargue de tráfico la antigua nacional que discurre por La Espina. “No está en condiciones de soportar este volumen de vehículos y hay accidentes todos los días por ello”, aseveró indicando que la calzada se “está hundiendo” en algunos puntos.

El punto inestable donde se originó el argayo de Soto de la Barca, a 200 metros de altura sobre la carretera Valentín Etxeberría

Adrián Pumares, por su parte, reclamó al Principado que demuestre su “compromiso” con el suroccidente asturiano invirtiendo en él para paliar los “años de abandono y marginación” que ha soportado “por parte de todas las administraciones”.

El corredor del Narcea (AS-15) seguirá cortado al tráfico en Soto de la Barca aún durante días. Según informó el Principado, un primer informe preliminar ha detectado “tres fragmentos inestables en la zona donde se produjo el desprendimiento”, a 200 metros de altura. Técnicos y operarios “están accediendo con dificultad a la zona a través de la vía de evacuación del tendido de alta tensión”. Y, “una vez se consiga llegar, se procederá a derribar los fragmentos inestables y avanzar en la solución técnica de contención”. Desde el Principado dejan claro que “mientras duren estas labores, y dado que se mantiene una previsión de lluvias que podría provocar la caída de los fragmentos, la AS-15 deberá mantenerse cerrada al tráfico, con los itinerarios alternativos ya establecidos”. Jorge García, viceconsejero de Infraestructuras, explicó que “los trabajos para asegurar la zona incluirán la instalación de grandes mallas de acero como las que se utilizan para contener los aludes”. Habituales del lugar y entendidos de la montaña, que ayer examinaron con elementos de observación el punto donde se originó el argayo, coincidieron en la peligrosidad. “Están todas las rocas sueltas y si hay una helada se cae todo”, pronostica Valentín Etxeberría, gran conocedor de la zona y al que llaman “El Vasco de Tuña”.

Baja el riesgo de aludes y se reabren los puertos

El Principado ya ha decidido reabrir al tráfico los cinco tramos de carretera de la red autonómica que permanecían cerrados desde el sábado por riesgo alto de aludes según el protocolo diseñado tras el trágico accidente de enero en el que fallecieron dos operarios en una máquina quitanieves en San Isidro. El nivel de alerta ha bajado hasta el 2 en cuatro de ellos, y hasta el 1 en el quinto. Así, ayer por la mañana se restableció el servicio de limpieza y conservación, así como la circulación, en los puertos de San Isidro, Tarna, Somiedo y Ventana, y en el acceso a Sotres. Según el último informe de los nivólogos, “el manto nivoso ha descendido notablemente y tiende a estabilizarse”.

Por otra parte, además del corredor del Narcea, la AS-334, en Piloña, permanece cerrada por otro argayo y otras 27 carreteras siguen afectadas de forma parcial por desprendimientos, hundimientos o roturas, aunque sí se permite el paso de vehículos al menos por uno de sus dos carriles.

El corredor del Narcea seguirá cortado: hay que derribar tres rocas inestables

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