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“Es una cuestión de supervivencia”, claman los ganaderos en una multitudinaria protesta en Oviedo

Más de 1.500 trabajadores del campo, con 227 tractores y animales, toman Oviedo y colapsan el tráfico: “Peor ya no podemos estar”

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Tractorada en Oviedo de los trabajadores del campo asturiano: "No podemos más"

Los ganaderos de Asturias han llegado a un punto tal de cabreo que ya están hartos de estar hartos por lo que consideran un desprecio continuo a su trabajo tanto de las administraciones como de las grandes corporaciones. Los precios a los que se les pagan la carne y la leche, la protección del lobo o la prohibición de quemar rastrojos son algunas de las razones que les llevaron a protestar este viernes en Oviedo, donde se congregaron más de 1.500 ganaderos, acompañados por 227 tractores y algunos animales, en una marcha que partió de Llamaquique y que se dirigió hacia la Junta, primero, y a la sede de Presidencia, después.

Como no podía ser de otra forma, la gran protesta del agro asturiano colapsó en torno al mediodía el tráfico por el centro de la capital asturiana para disgusto y enfado de muchos conductores. Pero es que el campo tenía que hacerse notar.

En la cabeza de la manifestación, organizada por Asturias Ganadera y secundada por la mayoría de asociaciones agroganaderas de la región, se pudo ver a Laura García Fernández, una mujer de 31 años que trata de sacar adelante una explotación en Alvare (Grado). Esta joven ganadera advierte de que “la situación es insostenible”: “El precio de la leche y de la carne está por los suelos; mientras, el gasoil, los autónomos, el forraje y los piensos subieron muchísimo y, por si fuera poco, con la protección del lobo nos están matando a los animales en la puerta de nuestra casa”. El sector está tan tocado que Laura García piensa que deberían de haber protestado bastante antes: “Hemos tardado, peor ya no se puede estar”. El suyo es un buen ejemplo de lo que advierten los ganaderos de que puede pasar en Asturias a corto plazo: “Estoy luchando por seguir dedicándome a esto, pero llega un punto que te asfixian y te planteas seriamente dejarlo; es una pena, quiero seguir, mi familia siempre fue ganadera, mis abuelos y mis padres, me gustan los animales y vivir de la ganadería, pero nos lo ponen muy difícil, por no decir imposible”.

En la marcha, además de ganaderos y tractores, se vieron vacas, burros, caballos, cabras y xatos. Los animales que dan carne y leche o que simplemente ayudan al trabajador en su labor se pasearon por Oviedo, donde mucha gente aplaudió la protesta, consciente de la importancia que tiene el sector primario. “Asturias ye ganadera”, decían los manifestantes, algunos de los cuales preguntaron a las personas que les observaban desde las aceras a cuánto les cobraban a ellos la leche en el supermercado, si sabían si el producto que consumían habitualmente era asturiano. “Pregunten y no vayan a por la leche más barata”, les decían.

Manifestación de Asturias Ganadera en Oviedo

Uno de los que lo hacía, megáfono en boca, era Xuan Valladares, secretario general de Asturias Ganadera y concejal de Agroganadería de Llanes. “Estamos hablando de que a veces son solo ocho o diez céntimos los que hay que subir la leche para que puedan vivir no un ser humano, cientos, de lo que hacen y lo que producen. ¿Estamos pidiendo tanto? ¿No hay una manera de que se haga justicia?”, se pregunta.

Los ganaderos llegaron de todas partes. Leticia Pérez, de Ganagri, una asociación que representa a ganaderos y agricultores del Oriente de la región, pedía “unos precios justos”. Para su compañera Carmen Rozada es el momento de hacerse oír: “Hay que estar en el mundo del ganadero para saber lo que hay que poner en las leyes”. También de Llanes, Francisco Pames, lo dejó claro: “No llegamos a fin de mes”.

La marcha, en la que estuvo el diputado de Foro Adrián Pumares, avanzó al ritmo de los cencerros, con música de gaitas, ruido de petardos y gritos de “puxa Asturias”. Uno de los que llegó a Oviedo acompañado de uno de los animales con los que se gana la vida es Lolo Espinedo, de Pola de Lena. Con él, el xatu “Lolín”. Espinedo lamenta que en una región como Asturias, “ganadera por completo”, cada vez son menos los que pueden vivir de ello: “El campo está cada vez más abandonado”. Se queja de que “está subiendo el coste de la vida” y a ellos les pagan la carne y la leche al mismo precio o menos “desde hace 30 años o más”. También lamentan los ganaderos “la matorralización” del campo. Lo explica uno de ellos, Anselmo García Magdalena, de Teverga: “Sucede en los parques naturales y en todo tipo de montes; no se pueden hacer ni quemas controladas ni desbroces y desaparece el pasto”. Un problema más para un sector que, explica García Magdalena, salió a luchar por “una cuestión de supervivencia”. Otro de los que estuvo en la protesta fue Ramón Artime, presidente de Asaja, para quien la manifestación sirvió para “hacer ver la situación de los ganaderos”, a la que les ha llevado “el incremento de los costes de producción” y la “problema estructural del sector” a la hora de decirle a la industria que hay que subir los precios. Artime también lamenta que el primer perceptor de los fondos europeos de la PAC “es el Estado”, vía impuestos.

Los ganaderos llegaron a la puerta de la Junta, vaciaron un saco de paja y lo quemaron al tiempo que gritaban a los diputados que salieran para escuchar a un sector que se unió para “exigir” a los políticos que pongan soluciones rápido a sus problemas o que empiecen a pensar en una Asturias que habrá dejado de ser ganadera.

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