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La evolución de la pandemia de coronavirus

La contagiosa ómicron es menos grave: récord de infectados pero bajan los hospitalizados

La región suma 1.016 contagiados pero tiene ocho ingresados menos mientras continúa la fiebre navideña por los test y el colapso se sucede en el autocovid y llega a alguna farmacia

Una enfermera toma muestras para realizar una PCR en Gijón. ÁNGEL GONZÁLEZ

Los datos van dando la razón a los estudios que se suceden sobre la nueva variante ómicron del coronavirus. Mientras la incidencia del virus avanza al galope, alcanzando cotas hasta ahora nunca registradas –Asturias superó el miércoles la barrera de mil contagios diarios, llegando a los 1.016 en una jornada–, los ingresos hospitalarios no le siguen el ritmo. Hasta ahora crecían de forma más contenida, y en la jornada del miércoles incluso se redujeron en Asturias: con ocho menos hospitalizados en planta y los mismos en unidades de críticos. En total, la región tiene 209 pacientes covid: 161 en planta y otros 48 en UCI. La Consejería de Salud confirmó además el fallecimiento de una mujer de 67 años por coronavirus en los datos del miércoles.

Hay que tener en cuenta dos factores a la hora de analizar la situación actual: el avance, que se prevé imparable, de ómicron y, sobre todo, el alto índice de vacunación así como el ritmo que se imponga en las terceras dosis y en la inmunización de niños que ya se ha iniciado. Y, curiosamente, ambas cuestiones alumbran una misma perspectiva: una presencia menos grave del temible virus y la consiguiente amortiguación en la sexta ola de la saturación de los sistemas hospitalarios.

Cierto es que las vacunas inoculadas –y que se siguen inoculando– a la población no evitan el contagio. Y cierto es también que se sabe a ciencia cierta que la variante que procede del sur de África se contagia con más facilidad. De hecho, un estudio liderado por investigadores de la Facultad LKS de la Universidad de Hong Kong aportó una primera información relevante: la cepa ómicron del virus se multiplica setenta veces más rápido que la delta en los bronquios humanos.

Fiebre por los antígenos. La escasez ante la alta demanda de antígenos estas Navidades está generando imágenes curiosas, como la enorme cola que se formó ayer frente a una farmacia con disponibilidad de test en el gijonés paseo de Begoña. | LNE

Sin embargo, ese mismo estudio ya arrojó luz en otro sentido: la variante detectada por primera vez en los países más meridionales de África causa una infección en el pulmón “significantemente menor” que la cepa original de coronavirus. Y, más recientemente, han llegado otros estudios para avalar esta segunda cuestión, aprovechando el mayor tiempo de experiencia de otros países con la variante ómicron.

Para ello hay que volver la mirada hacia el lugar de procedencia de la nueva cepa, donde acumulan meses conviviendo con ella. La principal agencia de salud pública de Sudáfrica ha cifrado en el 80% el descenso en el riesgo de hospitalización con ómicron. Si bien, su estudio estadístico también advierte que, eliminando el efecto de la vacuna ya inoculada a parte de su población, ese porcentaje se disminuye y no es tan abrupta la diferencia respecto a otras cepas.

También han llegado conclusiones en este sentido desde el Reino Unido. El Imperial College de Londres aporta sus propios porcentajes: con ómicron hay entre un 15% y un 20% menos de riesgo de necesitar algún tipo de atención hospitalaria y en torno a un 40% de quedar hospitalizado. Con vacuna o habiendo ya pasado el covid, ese porcentaje se elevaría al 50% o 70%. En este sentido se han ido sucediendo más estudios: la Universidad de Edimburgo calcula la reducción del riesgo de hospitalización en torno al 65%.

Cifras aparte, se extra una conclusión: la creciente y expansiva variante ómicron causa consecuencias menos graves de la enfermedad, algo a lo que ayuda, sobre todo, la vacunación de la población. De esta forma se comprende la dicotomía actual: “boom” tremendo de contagiados con consecuencias amortiguadas en los hospitales. Es por ello que, a raíz de estas evidencias científicas, expertos mundiales y autoridades sanitarias han hecho un llamamiento a “permanecer muy atentos pero no entrar en pánico”. Esto es, extremar las medidas preventivas personales, pero sin llamar al alarmismo. Eso sí, teniendo en cuenta que si el volumen de contagios sigue creciendo durante mucho más tiempo a un ritmo infernal, aunque la sexta ola tenga un impacto menor en el sistema hospitalario, acabará generando problemas en él al ascender sin parar, aunque sea de forma contenida, los ingresos.

Colas y saturación

La “psicosis” por la incidencia del virus, unida a las ganas de no estropear las fiestas navideñas en familia, siguen generando saturación y colas en todo lo relacionado con las pruebas de diagnóstico. Hubo ayer una larga fila de coches en los exteriores del HUCA esperando turno en el autocovid, pero también se produjeron imágenes insólitas junto a alguna farmacia. Muchas sufren problemas de desabastecimiento por la alta demanda de test de antígenos, y las pocas que cuentan con stock tienen un aluvión de clientes. Así ocurrió ayer en Gijón, donde se formó una cola kilométrica ante un establecimiento del paseo de Begoña. Ante esta saturación, las citas para la PCR del Sespa se están dando ya con tres días de demora y algunos asturianos que han resultado contagiados han tardado más de lo habitual en recibir la notificación de positivo.

Vacunación

La alta tasa de vacunación, unida al ritmo de inoculación de terceras dosis y de inmunización de niños, es un factor clave para amortiguar las consecuencias hospitalarias de la alta incidencia del virus

Ómicron

Los estudios apuntan al enorme potencial contagiador de la variante ómicron, cada vez más presente, pero también advierten que con ella hay menos probabilidades de acabar hospitalizado

Situación actual

Mientras los contagios avanzan a ritmo altísimo y con cifras récord, el número de hospitalizados lo hace a un ritmo mucho más bajo e incluso desciende, como el miércoles en Asturias

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