Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Asturias perdió 22 habitantes al día hasta junio y se acerca peligrosamente al millón

La región resta 4.000 residentes, la segunda peor caída del país, por el desplome de los nacimientos y pese al saldo positivo de las migraciones

Un niño va al colegio con sus abuelos en una imagen de archivo EFE

Incapaces de contener la hemorragia de la crisis de natalidad, los intercambios migratorios colaboraron poco en el primer semestre de este año. Aportaron menos que nunca desde 2017 y experimentaron un resultado positivo insuficiente que lleva la población asturiana de regreso a 1962. El nuevo suelo del censo, actualizado a 1 de julio de 2021 y divulgado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), queda por debajo de 1.010.000 habitantes y cada vez más cerca de la barrera psicológica del millón. El nuevo total da 1.008.897, es el resultado de una pérdida de 3.992 en la primera mitad del año y avanza a un promedio insostenible de 22 asturianos menos al día, casi uno cada hora, para un descenso relativo del 0,39 por ciento que vuelve a estar entre los más voluminosos de España.

Asturias casi triplica la caída media nacional de caída, del 0,15 por ciento, en un semestre aciago en el que el país rebajó su población por primera vez en un lustro y restó residentes a todas las autonomías salvo a Murcia, Canarias, Valencia y Cantabria. El resto cae, y de nuevo Asturias más que casi nadie, otra vez en buena medida por la contracción en su cifra de nacimientos y su capacidad atractiva insuficiente para la población externa. Lejos de frenarse, este desplome de casi 4.000 residentes menos entre enero y junio es el peor registrado en un semestre, en términos absolutos y relativos, desde el primero de 2017. Muy reacia a remitir, la depresión demográfica asturiana devuelve a la región a los niveles de población que tuvo entre 1962 y1963, con la diferencia fundamental de que entonces crecía a un ritmo similar al que hoy decrece: entre el 62 y el 63, el Principado ganó 10.000 habitantes, casi los mismos que ha perdido en el último año y medio.

El descenso camina con una cadencia levemente más lenta que la que marcan las proyecciones estadísticas del INE, que prevén 1.003.000 habitantes para el 1 de enero de 2022 y 996.000 para el inicio de 2023. Es de esperar pues la amenaza de que el censo caiga por debajo del millón en algún momento del año que viene, si nada cambia puede que más probablemente en la primera mitad del ejercicio, toda vez que Asturias perdió casi exactamente 10.000 habitantes en el último año y medio, pero esto no son matemáticas y habrá que esperar. Cabe ya recordar, no obstante, que Asturias no cae por debajo del millón de habitantes desde 1961.

De momento, mirada por dentro, la sangría del primer semestre de este 2021 camina por donde suele, porque del grueso de la resta se hace cargo la diferencia abrumadoramente desfavorable entre nacimientos y defunciones, que diluye los efectos de un saldo migratorio levemente provechoso. Pese al descenso de los fallecimientos registrados en la primera mitad del año, que fue en este aspecto más contenido que el pasado, el de la eclosión de la pandemia, un nuevo desplome de los nacimientos –apenas 2.200, a una media escasa de uno cada dos horas– situó en 4.592 habitantes la pérdida imputable a la diferencia entre nacidos y muertos.

Importa poco, en esas circunstancias, que el comportamiento de las migraciones haya vuelto a ser positivo y que el saldo salga favorable en 623 personas. El total atenuado por los intercambios con otras regiones y el extranjero aproxima la pérdida a los 4.000 asturianos menos y sirve para identificar los males de la demografía asturiana, que se deteriora a pesar de que la región ha salido ganando con las migraciones. El resultado de los intercambios es positivo por octavo semestre consecutivo, pero no tanto como en los años precedentes, toda vez que la ganancia es la más menguada desde 2017. En la primera mitad de este año, el Principado ganó 532 habitantes en los movimientos con el resto de España, en un saldo que empeoró respecto al segundo semestre del año pasado, pero que es el segundo mejor desde 2009, y 91 más en los movimientos hacia y desde el extranjero.

Caída histórica en España

En el transcurso de 2020, España registró la mayor diferencia negativa entre muertes y nacimientos desde tiempo inmemorial (ni cuando la pandemia de gripe de 1918-1920, ni durante la guerra civil fue tan abultada). En seis meses en los que España perdió en su conjunto 366 residentes como fruto de las inmigraciones y emigraciones al exterior, algo que sucede por primera vez desde 2015, Asturias ganó. Poco, pero ganó. Recibió 1.567 nuevos habitantes desde otros países –es el peor dato desde 2013– y envió menos, 1.476, elevando sin embargo la cifra que la pandemia retuvo en 2020. En el resumen de las idas y venidas a otras autonomías, llegaron 3.584 personas, una de cada cuatro desde Madrid, y se fueron 3.050, 576 a Castilla y León y 538 a Madrid. El saldo interautonómico ofrece el dato más positivo de un primer semestre desde 2008 y el segundo en total desde 2009, sólo superado por la mitad final de 2020, un año en el que las prevenciones de la pandemia mejoraron las cifras migratorias.

Compartir el artículo

stats