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"Les damos de comer y no nos tienen ningún respeto", clama el campo asturiano en una tensa manifestación que acabó a palos en Oviedo

Xuan Valladares, líder de Asturias Ganadera, culpa a Barbón de no escuchar el clamor popular: "Ha huido, no nos quiere recibir"

A. Lorca

Oviedo

La manifestación de la ganadería asturiana, la segunda de esta naturaleza que tiene lugar en menos de un mes, comenzó festiva, con algunos de los participantes vestidos de Reyes Magos, con niños conduciendo tractores de juguete y que se dedicaban a repartir caramelos entre los viandantes. Pero, sobre todo, con muchas ganas de dar a conocer en Oviedo las reivindicaciones que tienen los trabajadores del campo de la región, los que dan leche y carne, fabrican queso y plantan verduras y hortalizas. Ese sector primario que se siente olvidado y que trata de hacer viable el futuro de lo que han dado en llamar la "Asturias vaciada", que no es otra cosa que la zona rural, los pueblos en los que durante años se ha vivido de lo que se planta y de lo que se cría. Los transeúntes de la calle Uría aplaudían y observaban con curiosidad a una "xente unida", como la calificó Xuan Valladares, líder de Asturias Ganadera, asociación que se encargó de la organización de lo que en un inicio pareció una cabalgata navideña.

Pero el final de la concentración, que partió de la calle Independencia, subió por Uría y acabó en la sede de Presidencia tras pasar por la puerta de la Junta General del Principado, fue de todo menos navideña y amable. Los manifestantes, en torno a 1.500 personas a pie, acompañadas por más de 500 tractores que colapsaron por completo el centro de Oviedo, donde fue complicado circular en coche, acabaron emprendiéndola a varazos contra los policías antidisturbios que custodiaban la entrada a la sede de Presidencia. Las fuerzas de seguridad, por su parte, cargaron contra un grupo de gente muy enfadada y harta de lo que consideran "una falta de respeto constante" del Gobierno regional. "¡Manos arriba, estos en un atraco!", gritaba, con ira, el campo asturiano. La chispa que, según la versión de muchos de los manifestantes allí congregados, encendió la mecha fue una mujer que, desde una ventana de la sede de Presidencia, les sacó el dedo despectivamente. "Una mujer desde ahí arriba me hizo un corte de manga y fue cuando saltó la chispa porque quisimos hacer fuerza para arriba porque no tienen ningún respeto hacia nosotros, que somos los que les damos de comer y permitimos que ellos estén ahí", explicó José Antonio Aladro Fernández, de Caleao (Caso), uno de los que estaban en primera línea delante de la residencia del presidente regional y que dijo haber observado un gesto despectivo que denunciaron haber visto también casi todos los que se encontraban en ese lugar.

Ganaderos y policía se enfrentan en Oviedo

Vídeo y foto: EFE

La realidad es que las cosas se pusieron muy tensas cuando Xuan Valladares, después de entrar a la sede de Presidencia, salió y anunció que Adrián Barbón no le iba a recibir. "Ha huido, no nos quiere recibir y yo voy a subir y me van a detener probablemente", decía, encolerizado, el líder de Asturias Ganadera, quien, a continuación, pidió calma a los ganaderos congregados a la puerta de la sede de Presidencia: "No quiero que nadie rompa una farola, subo y me dejo detener si me prometéis que no vais a quedar mal ante Oviedo, si me prometéis que no os vais a rebelar cuando me detengan, no quiero que nadie se salga del tiesto". Al final no pudo entrar, ya que las puertas fueron cerradas a cal y canto, no fue detenido y la chispa terminó por prender cuando un grupo de jóvenes ganaderos se fue directamente hacía el cordón que formaban los antidisturbios para tratar de superar esa línea y entrar en la sede de Presidencia. La tensión fue altísima, con golpes cruzados, los manifestantes a varazos y las fuerzas de seguridad con sus porras. La Policía no hizo detenciones en ese momento, probablemente para evitar males mayores, pero según ha sabido este periódico sí que tiene previsto revisar los vídeos para determinar quiénes entre los manifestantes pudieron incurrir en actuaciones merecedoras de recibir una sanción o de que se proceda a realizar algunas detenciones.

A Valladares y a otros miembros de Asturias Ganadera les tocó hacer un esfuerzo enorme para calmar a unos ganaderos frustrados después de que, por segunda vez, la manifestación no cumpliera con su objetivo de tener una reunión con el presidente regional. Algunos de ellos le decían al líder de la asociación que tienen más que hacer aparte de venir a Oviedo: "Me levanto a las cuatro de la mañana para venir aquí y el día que vengo pierdo dinero", decía uno, enfurecido y partidario de intentar entrar por las bravas. El propio Valladares se interpuso entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad en el momento más tenso para tratar de impedir la escalada de violencia y llevándose algún que otro golpe. Al final, los ánimos se calmaron un poco y la gente fue dispersándose, emplazándose, eso sí, a seguir con la lucha hasta que les escuchen. "No vamos a parar", clamaban.

Los jóvenes ganaderos: "Somos el futuro, ¿nos dejáis?"

La intención de los organizadores, además de ser recibidos por el presidente del Principado para que escuchara sus reivindicaciones, era centrar la protesta en los jóvenes y en el futuro que espera al campo asturiano si no se solucionan unos problemas que resumen con sencillez: los precios de la leche y la carne no dejan de bajar mientras que los costes de producción no hacen más que subir. Las reivindicaciones son más, pero ese aspecto es el que más enciende los ánimos y el que cierra cada mes un montón de explotaciones ganaderas. El símbolo de ese futuro del campo asturiano fueron Neyla y Mateo, acompañados por su cabra "Nebur", que encabezaron la manifestación montados en unos pequeños tractores de los que colgaba un cartel con la siguiente frase: "Somos el futuro, ¿nos dejáis?". Su madre, Paloma Camino, les seguía detrás disfrazada de Rey Melchor. Los tres son de Nava y Camino pide "que se sepa la verdad" sobre la realidad del campo asturiano.

Pero fueron muchas las personas que acudieron acompañadas de sus hijos. Otro ejemplo es el de Ana Sampedro, que vino con Clara e Iker Calzón, del concejo de Somiedo. "Vengo para que ellos puedan quedarse en el mundo rural", explica Sampedro, que tiene una ganadería de vacas asturianas de los valles: "Estamos cada vez peor, teniendo que vender los animales por lo que nos pagan los tratantes". Una lucha que, dice, termina siendo por "la supervivencia". "Quiero seguir en el campo, por eso vengo a Oviedo", decía Iker, de 12 años. Isabel Pruneda, de Bimenes, empujaba también el carrito de uno de los pequeños que asistieron a la manifestación, aunque era el hijo de una compañera, no el suyo. Ella coincidía con el resto en sus peticiones: "Estamos aquí para reivindicar nuestros derechos, tengo una ganadería de carne; la situación no está mal, está fatal, los precios están muy bajos y el coste de la carne muy alto".

A la llegada de los manifestantes a la sede de Presidencia la puesta en escena fue contundente: depositaron huesos de cabezas de animales y sangre, junto a lo que colocaron carteles en los que se veían lobos, en referencia a la protección de este animal que se está impulsando desde el Gobierno central y que tiene muy enfadado al sector ganadero, que lo considera un depredador que les mata a ovejas y terneros. Los cencerros tampoco pararon de sonar en ningún momento y de nuevo, como en la primera manifestación, una columna de humo indicó que se había quemado un paquete de paja. El lugar, estrecho, era propicio para el acaloramiento. La tensión impidió que se escuchara todo lo que la organización hubiera deseado a la pequeña Daniela González, de Tamargo (Las Regueras), que leyó un comunicado en la puerta de Presidencia entre el sonido de los cencerros y el inicio de una escalada de tensión que empezaba a ser imparable. "Buenos días, me llamo Daniela, nací en un pueblo de Las Regueras, en Tamargo, mi padre y mis abuelos son ganaderos. A mí me gustan mucho los animales, quiero vivir y trabajar en mi pueblo. ¡Barbón, escúchanos!", exclamó.

Al principio de la manifestación, Xuan Valladares había resumido sus reivindicaciones: "Lo primero es que nos reciba el Presidente ya, a él es al que le tenemos que trasladar un montón de medidas concretas para comprobar que de verdad van a hacerse cosas, hay una inactividad terrorífica y están cerrando una casería al día". El líder de Asturias Ganadera explicó que "la gente estalló por el tema de los precios" pero que no se trata "de que ahora nos suban diez céntimos para callarnos un rato, se trata de establecer mecanismos permanentes que garanticen que se va a vender a precios justos". Otro problema, denunció el líder de la organización, es que "hay gente que no puede vender porque se come el ganado el lobo arriba". Valladares lamentó que "no resuelven ningún problema" y que, además, "estos últimos equipos de Gobierno han inventado nuevos problemas, como la super protección del lobo, como el tema del bienestar animal visto por los fanáticos animalistas". "Hay una pancarta muy buena que dice que estamos 'hasta las narices: segundo aviso'", sentenció el líder de Asturias Ganadera, que advertía que "si hay que hacer una tercera manifestación se hará" y que también tienen pensado "hacer encierros semanales".

A esta concentración, a diferencia de la que tuvo lugar a primeros de este mes de diciembre, no acudieron los sindicatos COAG Asturias, Asaja y UCA, que, lamentan, fueron "echados" de la primera y que consideran que hay una "clara intención de protagonismo" por parte de algunos de los organizadores. Valladares les respondió al inicio de la marcha que "la gente somos los que nos representamos, no necesitamos siglas oficialistas". Por diferentes caminos, lo que queda claro, es que el campo asturiano se ha levantado. Están en pie de lucha y convencidos de que en esta pelea se están jugando la supervivencia.

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