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La flota asturiana podrá volver a capturar cigalas tras cinco años de veda precautoria

Los armadores beneficiados celebran la recuperación de la especie pero matizan que los kilos autorizados son pocos: unos 125 por barco

A la izquierda, cigalas, calamares, ñoclas y centollos. A la derecha, puesto de venta de mariscos.

Por primera vez desde 2017 llegan noticias positivas para la pesquería de la cigala en aguas asturianas: este año será posible volver a capturar la especie, que estuvo bajo veda un lustro dada la mala situación de su población. Los reglamentos anuales del Consejo Europeo para 2017 y 2018 fijaron cero como posibilidades de pesca (TAC). El reglamento de 2019 incrementó el TAC a dos toneladas, pero destinadas exclusivamente a la realización de campañas científicas que permitieran una mejor evaluación del stock. Los años siguientes, 2020 y 2021, la situación permaneció igual: los reglamentos anuales sólo autorizaron capturas realizadas en el marco de campañas científicas, siendo el TAC para tal fin de 2,7 y 2,4 toneladas, respectivamente.

La última evaluación científica deparó la primera noticia positiva desde 2017: se puede reabrir la pesquería, pero con extrema moderación y no en toda la costa cantábrica. En consecuencia, las capturas en aguas de Asturias no deben ser superiores a 13 toneladas (los excesos habrán de ser devueltos al agua) y en aguas de Galicia, ni eso: cero kilos. De los 13.000 kilos, la flota de arrastre de fondo del Cantábrico y Noroeste tendrá derecho a pescar 12.258 y otros censos y modalidades pesqueras, 742. “Más o menos tocamos a 125 kilos por barco de arrastre, lo cual es una insignificancia; al menos es positivo saber que la cigala está en vías de recuperación”, matizó un armador asturiano beneficiado por la medida.

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