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El pronóstico del epidemiólogo jefe del Principado: “En esta ola habrá 80.000 contagios más”

El doctor Mario Margolles sostiene que “hay que contar con una nueva onda posterior a esta, y otras más pequeñas a continuación”, y alerta del riesgo que supondrían las reinfecciones en caso de que el virus mute

El epidemiólogo Mario Margolles. | Luisma Murias LUISMA MURIAS

Mario Margolles Martins (Gijón, 1959) es licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo, licenciado en Antropología, máster en Salud Pública (Universidad de Lovaina) y especialista universitario en Gestión y Logística Sanitaria. Funcionario del Principado, ha ocupado diversos cargos en la Administración autonómica. Entre finales de 2013 y mediados de 2015 fue director general de Innovación Sanitaria. Recientemente, ha pasado a desempeñar la jefatura del servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Consejería de Salud del Principado, aunque aun no ha tomado posesión.

Cuando en varias comunidades autónomas españolas ya ha empezado a bajar la curva de esta sexta ola de coronavirus, en Asturias parecen quedarle unos días de subida hasta alcanzar el pico. El doctor Margolles advierte de la dificultad de establecer pronósticos. Pero ofrece un vaticinio que puede ayudar a situarnos: la región acumula actualmente unos 137.000 casos de coronavirus; en esta onda van 66.000; seguirá subiendo unos días más; en la bajada habrá aproximadamente los mismos contagios que en la subida; y hay que contar con una nueva ola posterior, y con otras más pequeñas a continuación. Serán claves las futuras variantes y las consecuentes posibles reinfecciones, asevera el epidemiólogo jefe del Gobierno asturiano en un completo análisis de la situación que ofrecemos en estas líneas.

Efectividad de la vacuna.

“Muy buena. La vacuna nos ha salvado de una calamitosa catástrofe. Estamos viendo cómo en las personas no vacunadas el virus está comportándose casi igual que en la primera ola. Los efectos son enormemente graves en términos de infección y de enfermedad. Se está transmitiendo una sensación de que ya no tenemos nada, de que ómicron es leve, pero esto es así para los que estamos vacunados. Sin embargo, para el que no está vacunado, y son decenas de miles de personas en Asturias, esta nueva variante es enormemente catastrófica. Para una mayoría está siendo leve, o con un poco de catarro o unas décimas de fiebre o totalmente asintomática, porque la mayoría de la gente está vacunada. Lo dicen las cifras. Hay casos con 5.000 o 6.000 millones de copias del virus, unas cantidades abrumadoras, que en la primera ola significarían 50 días de UCI y un 60 por ciento de probabilidad de morirse, y ahora significan unos mocos. Si no tuviésemos vacuna, ahora estaríamos todos en nuestra casa”.

Evita ocho de cada diez hospitalizaciones.

“Lo que hacemos en epidemiología es calcular las tasas de ataque en vacunados y en no vacunados. ¿Cómo se hace? Número de casos dividido entre número de personas de cada grupo. Con esos datos calculamos la efectividad de la vacuna. Hemos visto que la vacunación con pauta completa evita ocho de cada diez ingresos en planta y casi nueve de cada diez en UCI. Dicho de otra forma, una persona sin pauta completa tiene 5,4 veces más riesgo de ingresar en hospitalización de cualquier tipo, planta o UCI, que una vacunada con pauta completa”.

Distribución en las UCI entre vacunados y no vacunados. “

Aproximadamente mitad y mitad. En las plantas de los hospitales hay más porcentaje de vacunados. Luego hay personas sin vacunación completa, y en ese caso no puede hablarse de pérdida de efectividad de la vacuna. En otros casos, aunque tengan pauta completa, la acción vacunal no funciona bien y no da respuesta. Pero insisto en que hay tratamientos para determinados tipos de enfermedades cuya acción consiste en impedir que se produzcan anticuerpos. De ahí viene la necesidad de dar dosis de recuerdo a esas personas, de manera que con cada nueva inyección tengan por lo menos una elevación temporal de anticuerpos. No obstante, no podemos fiarlo todo a la vacuna. También tenemos que evitar exposiciones: para eso son las mascarillas, las restricciones y demás”.

¿Ómicron es más leve o es que estamos más protegidos?

“Ómicron es más leve para los vacunados, que son el 95 por ciento de la población de Asturias. Si afecta a una persona no vacunada, sucede lo mismo que en la primera ola, o casi: neumonías, procesos de tres o cuatro días de evolución y fallecimiento. Igual que en la ola uno. Los que estamos contando muertos sabemos cómo es. También hay fallecimientos de personas vacunadas, pero la mayoría de los que tienen efectos graves es porque tienen algún problema, por ejemplo de inmunodepresión, sea natural o adquirida por tratamientos, o son trasplantados... En esos casos, aunque estén vacunados, pueden tener problemas. De hecho, las UCI están ocupadas por esas personas”.

¿Cómo influye el número de copias del virus que sale de las pruebas diagnósticas?

“Eso se llama carga infectiva. Hicimos un estudio en la primera ola y vimos que a mayor número de copias mayor gravedad de la enfermedad y mayor riesgo de morirse. Pues eso ya no vale ahora porque, al haber metido el efecto vacunal, cambia totalmente. Antes, una persona con casi 100 millones de copias tenía una probabilidad de morir de casi el 60 por ciento y ahora es tener mocos. Lógicamente, también depende de la vulnerabilidad de cada persona”.

¿Cuánta gente falta por vacunar en Asturias?

“Unas decenas de miles. No más del cinco por ciento de la población. En nuestras bases de datos había bastantes más, pero después pudimos comprobar o bien que ya no vivían en Asturias o bien que, teniendo tarjeta sanitaria en Asturias, fueron vacunados en otras comunidades autónomas: estudiantes, gente que trabaja fuera. En todo caso, no puede decirse que tengamos en Asturias un problema de no vacunación. Las actividades de vacunación han sido muy rápidas y han logrado muy buena cobertura. El trabajo ha sido muy bueno”.

¿Qué va a pasar en los hospitales de aquí en adelante?

“Los pronósticos en medio de tantas variables que son incógnitas son difíciles. La lógica nos dice que aumente la hospitalización en planta y en UCI, y la mortalidad dependerá de los efectos de la vacuna. ¿Llegaremos a las cifras de hospitalizados de la tercera ola, en febrero de 2020? No diría que no. El porcentaje de enfermos que se hospitalizan ha bajado mucho. Pero lo lógico es que suba”.

¿Cuándo prevé el pico de incidencia?

“No me atrevo a poner fecha. Probablemente en este mes. No obstante, todavía nos quedan por delante decenas de miles de casos. En este tipo de brotes tan agudos, va a haber el mismo número de casos cuando sube que cuando baja”.

¿Habrá otra ola?

“Vamos a tener olas y olas y olas hasta que llegue un momento en el que el virus no tenga población susceptible a la que infectar o en el que la transmisión se haga ineficiente. Es decir, que haya tantos infectados que sea difícil que el infectado contagie a otra persona”.

Cuarta dosis para los inmunodeprimidos.

“En realidad, para este colectivo la pauta inicial eran tres dosis, en vez de dos. Es lógico que se administre”.

¿Justificada la tercera dosis?

“La tecnología nos ha dado, en un corto plazo, una vacuna muy efectiva y muy segura. Pero parece que los anticuerpos no duran mucho tiempo. Esto puede solucionarse añadiendo adyuvantes, es decir, productos químicos que aumentan la reacción en el organismo, pero eso también produce mucha más reacción a la vacuna. Pues quizá estemos en los próximos años vacunándonos todos los años. Casi firmaría que fuese solo una vez al año”.

¿Gripalizar o no gripalizar?

“No sé a qué juega la gente que utiliza esas palabras. No sé qué es eso de la gestión centinela. Nosotros trabajamos en modelos de información con fuentes centinela, pero eso no es gestionar. Eso es gestionar información, pero no es gestionar un virus ni la respuesta comunitaria a ese virus. Creo que hay confusión. Mientras sigamos en epidemia y pandemia, no podemos seguir a un centinela. En la gripe no nos interesa conocer a fondo cada caso. Con el covid, por el momento, sí”.

¿Este año llegará la gripe?

“Mientras sigamos utilizando mascarillas, será difícil”.

¿Cómo serán la próxima Semana Santa y el próximo verano?

“Mi horizonte es mañana o la semana próxima. Si me traslado tres meses atrás, yo nunca hubiese dicho que estaríamos en la situación en la que estamos ahora. Mi capacidad de predicción es escasa”.

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