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La evolución de la pandemia

La vacuna contra el covid aproxima la mortalidad en Asturias a los niveles de antes de la pandemia

La cifra final del año pasado rebaja el pico de 2020 y reduce en más de 960 muertos la dramática cuenta final de ese año

El año de la vacuna doblegó la curva de las muertes y devolvió a Asturias a unos niveles de mortalidad parecidos, más o menos, a los de un ejercicio sin pandemia. Al menos en lo relativo al número de fallecimientos, 2021 volvió a ser un año asimilable a lo que antes era “normal”, rebajando la insólita inflación de 2020 con casi mil defunciones menos. El último recuento del Instituto Nacional de Estadística (INE) atribuye a Asturias 13.607 en una cifra que está actualizada al 27 de diciembre pasado y que da por controlado el enorme pico de 2020, el año que dejó establecido el récord absoluto de fallecimientos en la región al ritmo que marcaban las oleadas encadenadas del coronavirus.

Este dato, el más próximo al cierre de 2021 y aún no consolidado, reduce en más de 960 muertos la dramática cuenta final de 2020, el único ejercicio de la historia estadística asturiana en el que se rebasaron los 14.000, el año fatídico que dejó tras de sí un récord difícil de superar: sus 14.570 fallecidos sobrepasan en mil los del siguiente año de la lista.

Con los 13.600 que el INE asigna ahora a 2021, es cierto que este pasará a ser el segundo año con más muertes del que hay constancia en la región, pero se quedará a una distancia más que apreciable del indiscutible líder de la mortalidad asturiana. De los más de cuarenta fallecimientos del promedio diario de 2020 se habrá pasado así a 37 en 2021; del pico trágico de 417 en una única semana de noviembre de 2020 a no más de 378 en el todavía difícil enero de 2021… El comportamiento de la mortalidad en el año recién terminado fue haciéndose progresivamente menos errático a partir de un inicio complejo, cuando la tercera ola se adelantó a la generalización de la vacuna. Pero el avance de la inmunización fue aplanando la curva y asimilándola con el paso de los meses, con leves oscilaciones, a la de un año “normal” sin pandemia.

De febrero en adelante, de hecho, el recuento no volvió a superar los trescientos fallecimientos en una semana hasta un repunte fugaz identificado la primera de diciembre. En conjunto, el resumen del pasado ejercicio rebaja en casi un seis por ciento las muertes totales del anterior y aún supera en un nivel similar las registradas en 2019, pero hay que tener en cuenta que el inmediatamente anterior al del estallido de la pandemia fue un año de mortalidad moderada, por debajo de los 13.000 decesos en el recuento final del año.

Se comprueba que aunque el virus haya seguido entre nosotros en 2021, la vacuna le ha parado los pies en lo tocante a la mortalidad. Dentro del año pasado, con sus tres oleadas de contagios, se atribuyen al coronavirus 795 muertes en Asturias, muy lejos de las 1.376 acumuladas en 2020 solo desde mediados de marzo. El resultado es la superación del gran pico de la mortalidad en Asturias y una curva que va regresando, lentamente, más o menos, a una normalidad en la que además tres de cada cuatro muertos tenían más de 75 años.

Lo que también sigue en el entorno de lo corriente es el resultado negativo de la resta entre este número abultado de fallecimientos y la cada vez más menguada cuenta de los nacimientos. Con la estadística actualizada hasta noviembre, según datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), en los primeros once meses de 2021 la región apenas supera los 4.400 partos, una cifra que ya anuncia con certeza que el Principado volverá a rebajar a final de año su suelo histórico anual y que resulta difícil de compaginar con las más de 12.000 muertes del mismo periodo. El dramático resultado de la diferencia le quita a Asturias 7.754 habitantes por motivos estrictamente vegetativos –sin contabilizar los efectos de los movimientos migratorios–, una cuenta que a falta de contabilizar diciembre sale a tres muertes por cada alumbramiento.

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