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Una actividad económica con gran arraigo en la región

Los costes y el covid ponen en riesgo la celebración de las ferias ganaderas

El sector defiende por tradición los certámenes, más de 170 autorizados en 2022 en Asturias, pero cree que han perdido eficacia y son costosos

Ganado en una feria del valle del Caudal. | Lne

Todo sube y para el sector ganadero asturiano cualquier gasto de más, con los tiempos que corren y en plena crisis del encarecimiento de materias primas, es una faena que hace saltar por los aires sus ya de por si ajustados ingresos. Toca recortar lo máximo posible y sobre la mesa está el debate de hasta dónde son o no importantes para la buena marcha del negocio las tradicionales ferias ganaderas, tan antiguas como arraigadas en el Principado.

Hay mucho apego sentimental a estos certámenes, vinculados al territorio, al calendario y con gran tradición. Pero suponen un gasto extra para los criadores (gasoil para el transporte, trámites burocráticos, coste de comidas y de cuidados a las reses) que muchas veces pueden perfectamente recibir a los tratantes en las cuadras sin movilizar su ganado o incluso venderlo a través de internet. Por si fuera poco, la pandemia ha impulsado más este proceder y dejado a las ferias reducidas a una mera “exposición” porque cada vez más tratos se cierran en las propias explotaciones. Así lo señalaron los propios ganaderos en la reciente feria de Corao (Cangas de Onís), la primera de 2022.

Son más de 170 los certámenes que el Principado ha autorizado para este año en diversos concejos, según se publicó en el Bopa semanas atrás. Un calendario que el sector quiere mantener pese al esfuerzo económico que supone, tal y como señalan los profesionales consultados por LA NUEVA ESPAÑA. Historia, tradición y el beneficio económico que generan en los lugares donde se celebran son los motivos esgrimidos.

“Hay que seguir con las ferias porque es la tradición, no pueden cambiar o desaparecer, deben ser como vienen siendo de siempre”. Adrián Vázquez Suárez, ganadero de Grado, tiene claro que la pervivencia se debe proteger y conservar. No solo por ser el lugar de compra-venta habitual para ajustar la cabaña ganadera sino por su carácter cultural, apunta. Por ello descarta pasar al mundo virtual.

“Yo anuncio alguna vaca por Facebook, pero está claro que no las vendes por el móvil, porque vienen a verlas a casa, Y también en las ferias es donde se ve el ganado”. Vázquez lamenta la pérdida de muchas de pueblo y considera que, a largo plazo, acabarán imponiéndose las grandes citas como San Isidro en Llanera, de la que destaca su auge de participación y buenas reses en los últimos años. “Ya se perdieron muchas, en Teverga quedan dos, en Quirós otras dos y en Proaza, por ejemplo, una solo, esperemos que quedando las grandes no se pierda esta tradición”. Al ganadero de Pravia David García Menéndez no le pinta nada bien lo de pasar a ferias virtuales pues defiende que las citas en los pueblos y recintos ganaderos son parte indisoluble de la ganadería asturiana. “A mí la tecnología no me choca nada, pero es una cuestión de que la feria es la manera tradicional de vender y comprar las vacas, no me parece que sea algo que debamos perder o cambiar”, estima.

García estima que los certámenes están perdiendo tirón y pone el foco en el cierre de explotaciones “porque los costes de producción son altos. Y luego tenemos los problemas con la fauna, así que todo eso echa para atrás porque no es como antes, ahora no cualquiera puede mantener una vaca”. A ello se suma que muchos ganaderos descartan acudir a las ferias por el gasto que supone el transporte y manutención de los animales en los recintos. Si bien, el ganadero apuesta por seguir con las ferias, “nuestra tradición”, apostilla.

Dani Fernández, de Ganados Queipo, de Cangas del Narcea, defiende la tradición. “Es algo de muchos años y veo importante mantenerlas, sobre todo las anuales. Sirven para hacer relaciones, dejarte ver… las nuevas tecnologías están bien, pero la presencialidad es importante”, señala el cangués, convencido de que debe hacerse un esfuerzo por su mantenimiento. “Igual económicamente no te compensa ir, pero para la gente mayor sigue siendo importante el contacto, verte, hablar contigo… Yo estoy a favor de mantener las ferias anuales, otra cosa sería los mercados mensuales, eso ya es más discutible”, zanja este ganadero porcino.

Con él coincide el también ganadero cangués Eliseo González, para quien las ferias “tienen su importancia”. Considera que pueden tener cosas mejores o peores, pero, a su juicio, son la mejor fórmula para llegar al cliente porque, opina, ver el ganado en persona nunca será igual que a través de las nuevas tecnologías. “Veo positivo que se mantengan”, concluye.

Salvación

“Las ferias siempre fueron la salvación de los ganaderos”. Así de rotundo es Manuel Capellín, propietario de 30 vacas en Caleao, en el concejo de Caso. El ganadero explica que “en las ferias hay más compradores y eso hace subir los precios”. La otra opción “son los intermediarios que vienen a casa a comprar y esos van por zonas, no se pisan unos a otros, por lo que no hay competencia y por tanto bajan los precios”. En las ferias, sin embargo “hay compradores de toda Asturias y de otras regiones, como Galicia”, apunta Capellín.

No es reacio a las ventas por internet. “He vendido muchos animales así y también los he comprado, de hecho acabo de llegar de Villablino de comprar un toro que habíamos visto por internet”, explica. De todos modos en su opinión, la red es son para compras muy determinadas, “para una vaca o un semental concreto, para ganado de vida, no de carne ni de leche”, apunta.

Lo mismo opina Melva Armayor, de Rioseco, en Sobrescobio. La ganadera cree que “las ferias no se pueden perder, es una tradición de siempre. Internet está bien para algunas cosas”, reconoce, pero subraya que “no es lo mismo ver al animal en una foto o en un vídeo que verlo en directo en una feria”.  

Abel Fernández es ganadero en Sotres (Cabrales). Y está convencido de que los certámenes deben seguir: “En casa se vende, pero la feria tira mucho”. Tiene cabras, vacas y ovejas. Desde su punto de vista, una feria es la mejor forma para que los tratantes conozcan el ganado, porque “por internet hay mucha gente que pregunta, pero luego no terminan de comprar”. Por eso piensa que, de momento, no están abocadas al cierre. “Sale rentable si lo llevas a las que están cerca de casa. Aunque cada vez hay más exigencias. Por poner un ejemplo, el Seprona hace más inspecciones de salubridad en los remolques, pero no pone puntos para la desinfección. Nosotros, aquí, el más cerca que tenemos está en Gijón y eso sí que sale caro”. 

 Jesús Alonso Vicente Suárez sí considera que las ferias están destinadas a extinguirse, pero que no es una cuestión solo de este tipo de celebraciones, sino de la ganadería en general. “Si la situación continúa así, no vamos a quedar ninguno”, presagia, desesperado. Porque con la subida de precios, trasladar a un animal a un evento como este no sale rentable. “Yo sigo vendiendo en casa, pero no por internet. Lo hacemos de paisano a paisano”, explica. Porque en este tipo de negocios, es muy importante ver al animal antes de comprarlo. “Yo creo que la gente lo hace porque siempre se hizo así, es lo de toda la vida, pero no es beneficioso. Sale muy caro entre el transporte, el papeleo necesario y todo lo demás”, señala. Pero, aunque internet ha facilitado las cosas a la hora de relacionarse con los tratantes, considera que nunca va a sustituir las relaciones interpersonales. “Yo creo que antes se termina con la ganadería”, valora. 

Adrián Iglesias atiende al teléfono a LA NUEVA ESPAÑA mientras está trabajando. No tiene mucho tiempo, así que su valoración respecto al futuro de las ferias es escueta pero directa “Siguen siendo importantes, porque para comprar un animal hay que verlo en directo”, señala. No cree que hayan dejado de tener sentido o utilidad, porque “aglutinan a muchos animales, y cada tratante puede elegir lo que busca o necesita”. Sin embargo, tiene que reconocer que internet ha facilitado bastante las cosas. De hecho, se ha creado hasta una plataforma que pone en contacto a tratantes con ganaderos. “Siempre hay que asumir un coste cuando se va a las ferias. Son tradición y se van a seguir manteniendo. Pero el sector está sufriendo una grave crisis a todos los niveles, sobre todo con la subida del precio de los piensos. No es rentable en general, y está trayendo mucha agonía”, indica.

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