Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Esto es lo que opinan las familias sobre los test de antígenos, que ahora servirán como prueba para llevar (o no) a los niños a clase

Los padres de alumnos recelan de las nuevas medidas de Salud y se quejan de no poder conciliar: “¿Qué hago con mi hijo infectado si tengo que trabajar?”

Test de antígenos en una farmacia.

Los últimos cambios introducidos por Salud para gestionar casos de covid en los centros escolares asturianos tampoco agradan a las familias. Los directores de colegio están que trinan desde que el Principado les comunicase este martes que a partir de ahora tendrán que ser ellos, y no el Sespa, quienes confinen aulas –a partir de cinco positivos o del 20% del estudiantado contagiado–, y deberán aceptar como pruebas los test de antígenos hechos en casa. Las federaciones de padres de alumnos no ven con buenos ojos que cada vez “se cargue de más responsabilidad” a los centros, que “ya tienen lo suyo”, y recelan de los test de antígenos: “Fallan muchísimo”. No obstante, lo que más les preocupa a las familias son problemas de conciliación. “Si no eres positivo, no te dan la baja. ¿Qué hacemos con nuestros niños contagiados?”, protestan.

La FAPA “Miguel Virgós”, que integra a asociaciones de madres y padres de toda Asturias, ve en las nuevas medidas de Salud “un intento por normalizar” la pandemia. Aun así, expresa su presidenta, Gema Valdés, el problema de la conciliación sigue estando ahí. “Si desaparecen los contactos estrechos, puede darse la circunstancia de que un niño dé positivo y su madre no y tenga que ir al trabajo. ¿Quién se queda con el menor? O al revés: la madre se contagia y el pequeño no. ¿Quién le lleva al colegio?”, expone. Valdés cree que todo esto del covid acabará desembocando en “el uso del Dalsy y en callar un positivo como pasa con enfermedades habituales”.

Entrando más en detalle en las novedades del protocolo covid para centros escolares, las familias afirman que para ellas “no tiene mayor importancia” que a partir de ahora confinen aulas los equipos directivos en lugar de Salud. No obstante, se solidarizan con los profesores. “Aunque están intentando desahogar la atención primaria, están por otro lado sobresaturando a los centros educativos, que ya tienen lo suyo. Será complicado llevar las clases con cierta normalidad durante un tiempo porque no habrá niños suficientes en las aulas muchos días”, expresa Gema Valdés. Sobre los test de antígenos, la presidenta de la FAPA “Miguel Virgós” confiesa que “nos tienen a todos locos haciéndolos ante el mínimo síntoma y no parecen que sean muy fiables”. “Fallan muchísimo, tanto en positivos como en negativos”, remata.

María Gutiérrez, al frente de la FAPA Xixón, incide también en la conciliación, un problema “que ya veníamos arrastrando y que el covid agravó”. “Si no eres positivo, no te dan la baja. ¿Qué haces entonces con tu niño confinado? No lo están gestionando bien. En esta ola han primado la economía a la salud. Es todo un poco locura, un caos”, manifiesta. Las asociaciones de padres de alumnos de Gijón están en contra de que se cargue a los centros educativos cada vez con más responsabilidades. “Un director no puede ser quien cierre una aula. Además, tal y como somos las familias, habrá algunas que vean bien ese confinamiento y otras que no, y se les tirarán encima. Tiene que haber un criterio general”, declara Gutiérrez.

La decisión de Salud de dar por válidos los test de antígenos también genera polémica. María Gutiérrez está confinada con sus tres hijos y, según cuenta, ella dio negativo en los test y positivo en una PCR. “Los test son ambiguos. Imagínate que lleve a clase a mi hijo que dio negativo y, al final, resulta que era positivo y todo el aula acaba confinada”, advierte. Sobre la posibilidad de que esta medida abra la puerta a padres con miedo al covid a no llevar a sus hijos a clase, Gutiérrez dice que “ya hay muchas familias que lo están haciendo tras las vacaciones de Navidad a raíz de este boom de contagios”.

Compartir el artículo

stats