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La llama del Suroccidente se extiende: “En el Suroriente también estamos abandonados”

Vecinos y alcaldes denuncian el mal estado de las carreteras, la deficiente conexión a internet y la escasa atención que reciben del Principado y el Estado

La llama del Suroccidente se extiende. El suroriente asturiano también tiene motivos “más que de sobra” para quejarse, afirman los alcaldes. El aislamiento, la precariedad de algunos servicios públicos, el mal estado de muchas carreteras, la deficiente conexión a internet, la escasa atención que recibe del Principado y el Estado… Son algunos de los lamentos de los vecinos y los dirigentes municipales. Indignación callada de momento, a diferencia de lo que ocurre en el Suroccidente, donde los vecinos han protagonizado ya varias movilizaciones por el “abandono” al que está sometida la comarca desde hace décadas. Los regidores del Suroriente subrayan que sus concejos “no están mejor” que los del Suroccidente: “También estamos abandonados”.

Ponga

El agravio se remonta, según los lugareños, a hace un siglo y medio, cuando la salida por carretera a Castilla, prevista hasta entonces por el enclave pongueto de Ventanilla, se construyó por Amieva y Sajambre, por el puerto del Pontón. Los vecinos de Ponga no han olvidado aquella afrenta y culpan a dos hermanos de Sajambre, los Díaz-Caneja y Sosa: Joaquín, que llegó a ser ministro de Gracia y Justicia, y sobre todo Ignacio, que fue obispo de Oviedo.

La carretera del Pontón (de Arriondas a Sahagún de Campos), trazada en 1846, aprobada en 1852, iniciada en 1855 y concluida en la zona asturiana en 1880 y en la leonesa en los primeros años del siglo XX, alejó de Ponga el tráfico hacia la Meseta, que hasta entonces había utilizado preferentemente el más cómodo paso por Ventaniella. Fue así como el concejo se convirtió en un fondo de saco, sin salida a ninguna parte, e inició un declive que aún dura y que le ha hecho perder más del 90 por ciento de su población: de los 4.178 habitantes de 1842 a poco más de 500 en la actualidad, con la particularidad de que más de 200 están empadronados pero en realidad residen fuera del concejo.

Los vecinos de Ponga aseguran que tienen “mil motivos” para quejarse, “dos por habitante”. El lamentable estado de buena parte de las carreteras es el principal lamento. “Abandonada” está la que conduce a Sobremos y Abiegos, con un argayo sin reparar desde hace más de un año la de Cazu, en obras después de treinta años de reclamaciones la de Viboli…

El despoblamiento y el envejecimiento adquieren en Ponga proporciones colosales: hay 17 pueblos vacíos, quedan apenas diez niños en el concejo, la mayor parte de la población está jubilada y son mayoría los pueblos donde casi todos los vecinos superan los 75 años. Las posibilidades de hallar trabajo son mínimas, de ahí el éxodo juvenil. Y las que hay pasan por encontrar empleo en el Ayuntamiento, principal motor del concejo.

El teletrabajo es una quimera porque las conexiones a internet son “muy malas” en la mayor parte del municipio, tal y como ha denunciado reiteradamente la alcaldesa, Marta Alonso, del PSOE. Los vecinos se quejan amargamente de que el último banco que funciona en el concejo lo hace solo cada dos martes, y apenas un par de horas. Y aunque hay un cajero, muchas personas mayores se ven obligadas a pedir ayuda para utilizarlo. ¿El futuro? Quienes conocen el concejo auguran una “debacle” en los próximos años porque desaparecerá un elevadísimo porcentaje de la población. Y no hay relevo.

Amieva

La carretera del Pontón, por la que tanto suspiró Ponga, tampoco “salvó” a Amieva. Ha perdido el 78 por ciento de su población en el último siglo (de 2.772 en 1920 a 616 en el año pasado). Pero es que, además, esa carretera, que conduce a Sahagún de Campos (León), está en muy mal estado. El clamor vecinal y municipal desde Amieva y los concejos vecinos, que se prolonga desde hace medio siglo, no ha obtenido respuesta positiva del Estado que, por contra, sí ha reparado la zona leonesa de la carretera. Un ejemplo del estado del vial es un argayo existente en las inmediaciones de Precendi desde hace meses. Pero hay que sumar los continuos desprendimientos de rocas y los blandones y hundimientos, además de la estrechez de la vía, con zonas en las que difícilmente se cruzan dos vehículos.

Pero hay mucho más: están en mal estado las carreteras de Vis, Argolibiu, Villaverde (autonómica) y San Román. Eso sin hablar de la del pueblo de Amieva, que suma cerca de una decena de hundimientos, sin que el Gobierno del Principado atienda las súplicas del Ayuntamiento para repararla, pues aunque es de titularidad local no hay dinero en las arcas municipales para semejante obra.

También Amieva sufre todos los problemas derivados de la despoblación y el envejecimiento. El alcalde, José Félix Fernández, dice que hay quien le llama loco cuando comenta que lo mejor sería aplicar el “sistema vasco” en Asturias; esto es, que las tres circunscripciones (occidental, central y oriental), lo mismo que Vizcaya, Álava y Guipúzcoa en las elecciones a las Juntas Generales, tengan en la Junta del Principado el mismo número de diputados. “Entonces veríamos cómo atendían a las alas, no como ahora, que el Oriente tiene cinco parlamentarios, y a callar y no levantar la voz o no concurres en las próximas elecciones”, critica.

Peñamellera Baja

“Hay una falta de mantenimiento total en las carreteras”, asegura el alcalde, José Manuel Fernández. La que une Panes con Puertas (Llanes) “aparece año tras año en los Presupuestos autonómico, pero ahí siguen los argayos”. La inversión autonómica y estatal en el concejo es “cero”. Así que las únicas reparaciones son “las que hace el Ayuntamiento”. Confía en que en unas semanas comience por fin, con dos décadas de retraso, la mejora de la carretera de La Hermida, que conduce de Panes al valle de Liébana, en Cantabria.

Se oyen muchas quejas en el valle bajo peñamellerano dirigidas a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), porque desde la riada de noviembre “no ha hecho nada de nada, ni ha reparado las escolleras, ni las pistas, ni los paseos…”, denuncia el Alcalde.

En cuanto a las conexiones a internet, el prometido Plan de Extensión de la Banda Ancha (PEBA) establecía que la fibra llegaría en 2021 a todo el concejo, pero “no se ha hecho nada de nada”. Así que solo hay fibra en una parte de la capital del concejo, “pero porque la llevó una empresa privada”. Otro proyecto prometido desde hace más de un decenio y que aparece cada año en los Presupuestos del Estado pero que nunca se acaba de acometer es la travesía de Panes. Otra deuda “histórica”: el centro de día reclamado para esa localidad.

El Alcalde resume la “realidad” en dos frases: “Peñamellera Baja no ha aparecido en los Presupuestos del Principado en lo que va de legislatura. Es una legislatura en blanco, la peor de mi vida política. Estamos abandonados”. Lleva 22 años y medio como regidor en un concejo con algo más de 1.200 habitantes, que llegó a superar los 4.300 en el censo de 1920.

Peñamellera Alta

La perseverancia del alcalde, José Antonio Roque, en sus peticiones al Principado ha permitido la reforma integral de la carretera de Llonín, una reivindicación histórica del concejo. Ahora deben atenderse otras. Por ejemplo, la de Oceño, con dos argayos por reparar, y la de Cáraves, con blandones y hundimientos, y esperanza de que se reparen este año. Pero, la que más atención –e inversión– necesita es la que une Arenas de Cabrales y Niserias, que atraviesa el valle alto peñamellerano por la falda del Cuera. “Esta muy fastidiada porque el terreno es inestable”, y aunque se están ejecutando algunas mejoras, hay argayos que permanecen sin reparar desde la riada de hace tres años. “Falta mantenimiento”, señala el regidor.

Roque subraya que quizá el principal problema del concejo es la nefasta conexión a internet. No hay fibra, “ni nada que se le parezca”, en todo el concejo. Es más, en Oceño ni siquiera hay cobertura de teléfono móvil, y el fijo falla continuamente durante los veranos, por lo que resulta imposible cobrar la mayor parte del tiempo a través del datáfono. “Solo hay que ver cómo están los postes telefónicos, muchos cayendo, otros perdidos entre árboles… A ver si este año, por fin, llega la fibra”, clama el Alcalde, porque en la actualidad muchos vecinos se ven obligados a acercarse a Panes para buscar redes wifi y conectarse a internet.

Otro problema: la ausencia de transporte público en la carretera de Arenas a Niserias por Alles obliga a muchos vecinos de la mayor parte de los pueblos de Peñamellera Alta, sobre todo a las personas mayores, a depender de familiares, de amigos o del taxi. “Muchos vecinos tuvieron que ir a vacunarse a Cangas de Onís o a Ribadesella en taxi”, resalta Roque. Tampoco hay en el concejo entidades bancarias, ni cajeros, ni oficinas de correos… De ahí, quizá, la marcha de los pocos jóvenes y que el concejo sume poco más de 500 habitantes, casi 2.000 menos que un siglo atrás.

Onís

Situado entre tres “gigantes” turísticos –Llanes, Cangas de Onís y Cabrales– el concejo oniense está consiguiendo mantenerse desde hace años por encima de los 700 habitantes (llegó a superar los 2.300 hace un siglo) y ha logrado hacerse un hueco en el sector terciario: suma en la actualidad 1.700 plazas de alojamiento y unas 100.000 pernoctaciones al año. La lucha del alcalde, José Manuel Abeledo, por aplicar una tasa turística, como ocurre en la mayor parte de Europa, no ha tenido éxito hasta ahora.

Las quejas en el municipio oniense tienen que ver con las carreteras. La principal, la que va de Cangas de Onís a Panes y atraviesa el concejo de oeste a este, está en mal estado, sobre todo hasta Ortigueru, en Cabrales, y en especial en la zona de La Robellada.

El “problema”, dice el regidor, llegará en cinco o diez años, “cuando todas las carreteras estén desarmadas y no haya dinero para mantenerlas”. En la actualidad centra sus esfuerzos en tramitar proyectos para que se reparen los treinta argayos que registran las carreteras del concejo. A más largo plazo su principal lucha será atraer población, porque de momento “no hay forma de hacer que la gente venga”.

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