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La evolución de la pandemia de coronavirus

¿Qué pasa con la gripe en pandemia? Asturias lleva dos años sin padecerla

Los médicos de familia subrayan que el aislamiento, los retrasos en la atención y los trastornos psíquicos han impedido que la ausencia del virus redunde en beneficios para las personas

Asturias está viviendo el segundo invierno consecutivo sin gripe. Es la primera vez que esto ocurre desde que se vigila en la región una infección de la que llegaron a registrarse 45.808 casos en 2009, año de la irrupción de la gripe A, cuyos efectos terminaron siendo muy inferiores a los inicialmente anunciados. Esa cifra contrasta poderosamente con los 388 casos contabilizados en todo el año pasado, una minucia sin precedentes conocidos. La pandemia de coronavirus ha expulsado al virus de la gripe de manera transitoria.

“Este año está habiendo muy poca circulación. Con el repunte de casos de covid-19, ninguno de los otros virus respiratorios repunta”, señala uno de los mejores conocedores del panorama epidemiológico de Asturias.

“Ha sido perjudicial el sedentarismo favorecido por el cierre de centros deportivos y sociales”

Belén García Busto - Cudillero

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¿Y qué sucederá en los próximos inviernos? ¿Retornará la gripe o ya no volveremos a saber de ella? “En el futuro, se prevé que vuelva a haber ondas gripales, pero no se espera una gran diferencia respecto a otras anteriores. Habrá mayor incidencia en niños, que no les ha dado tiempo a pasar gripes, pero el resto de la población sigue teniendo una inmunidad de gripes repetidas, y no se espera nada raro. Va a depender mucho de las variantes que circulen, ese será el factor básico”, añade el citado experto.

La ausencia de gripe no ha supuesto beneficios para la red sanitaria, pues está sobrecargada por los enfermos de covid. Pero ¿cómo ha repercutido en la gente mayor el hecho de que el virus gripal no acuda a su cita anual? “Estos inviernos han incidido de forma muy negativa, ya que, aunque no padezcan gripe, estamos viendo mucha patología de descompensación de enfermedades crónicas derivada de la crisis sanitaria vivida”, señala Laura López Álvarez, medica de familia del centro de salud de Piedras Blancas (Castrillón), quien precisa que “no solo ha influido la escasez de recursos por nuestra parte para atender a los enfermos crónicos como deberían ser atendidos, sino el miedo de los pacientes a acudir a los centros de salud por temor a contagiarse de covid”.

“Vemos mucha descompensación de enfermedades crónicas derivada de la crisis sanitaria”

Laura López Álvarez - Piedras Blancas

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Al no circular la gripe, las personas mayores y los enfermos crónicos se han ahorrado un factor negativo para su salud. Sin embargo, la realidad es más compleja. “La salud de las personas no se puede compartimentar, y la salud de las personas, no sólo de los mayores, se ha visto enormemente perjudicada por la pandemia. Cierto que podría haber sido peor si coincidiesen las dos patologías, pero afortunadamente no hemos tenido que vivir esa situación”, indica Belén García Busto, médica de familia del centro de salud de Cudillero.

A juicio de la doctora García Busto, a falta de gripe, han sido varios los factores de quebranto de salud de los usuarios del sistema sanitario: “El aislamiento en la vida diaria; la prohibición de acompañamiento durante sus ingresos hospitalarios o consultas por otras causas, que aún se mantiene; la dificultad de acceso a los servicios sanitarios, por saturación o porque ellos mismos se limitan para no correr riesgos; el sedentarismo favorecido por el cierre de centros deportivos y sociales; y, en su momento, la absurda prohibición de actividades deportivas al aire libre, la política del miedo, la culpabilización de la población minimizando los riesgos del transporte público, y las condiciones de trabajo, vivienda y vida y acentuando el riesgo del ocio...”.

“Estamos diagnosticando tumores varios meses después de lo habitual”

Rodrigo Abad - Pola de Siero

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Leonardo Mata, médico del centro de salud de Teatinos (Oviedo), hace hincapié en que “las patologías crónicas han quedado desasistidas”. Y añade: “Los enfermos crónicos y los mayores se resienten especialmente del hecho de que el acto médico, clásicamente considerado, ha quedado banalizado y frivolizado”. El doctor Mata también atribuye un influjo negativo a elementos como “la desinformación, el abandono y la perplejidad del usuario ante un Sistema de Salud inerte, incapaz de reorientar su dinámica”.

Rodrigo Abad, médico del centro de salud de Pola de Siero, coincide con sus colegas en que la desaparición de la gripe en los dos últimos inviernos no ha significado una mejora en la salud de los ciudadanos. Su ausencia ha sido cubierta por los “efectos colaterales” de la pandemia: “En primer lugar, estrés, ansiedad, depresión y patologías de la esfera psíquica. Y también patologías crónicas, cómo falta de control en diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas y retardos en el diagnóstico precoz del cáncer. Estamos diagnosticando tumores varios meses después de lo habitual cuando, desgraciadamente, el cáncer puede estar diseminado de tal modo que ya haya metástasis y sea más complicado el tratamiento”.

De cara a los inviernos venideros, el doctor Abad pronostica que, tras un año con gripe más suave, “hay menos inmunidad global y en los años siguientes generalmente la gripe comienza antes, dura más tiempo y es más severa”. No obstante, también influirán “las medidas de control con la vacunación y los medios que estamos aplicando actualmente, como las mascarillas, la higiene, la utilización de filtros hepa y la ventilación en interiores”, indica el médico sierense.

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