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Sube el pan en Asturias: la crisis de la harina ucraniana y el precio de la energía obligan a subir el precio de las barras entre 5 y 20 céntimos

“Lo hacemos para sobrevivir”, explican los empresarios, que atribuyen el incremento a la carestía de su principal materia prima

Leonardo Peña, en la panadería Cervantes de Avilés. | Miki López

La invasión ucraniana y la crisis energética hacen subir el pan. Panaderos asturianos se han visto en la obligación de incrementar el precio del que es considerado uno de los alimentos básicos entre 5 y 20 céntimos para tratar de cuadrar números: “Con las subidas de la harina, de la luz y del gas tenemos que hacerlo para tratar de sobrevivir”.

Pablo Arenas, con dos panaderías en Avilés, subió el precio del pan 5 céntimos a comienzos de año. Ahora, con la escalada en los costes de las materias primas, este empresario, que tiene 14 empleados, se ve en la obligación de incrementar el precio en otros 5 céntimos. “Desde octubre hasta ahora, el precio de la tonelada de harina ha aumentado en 190 euros”, señala el panadero, que calcula que consume unas 15 toneladas mensuales de la principal materia prima del pan.

La factura de la harina no es lo único que ha subido en el negocio de Arenas. También la factura del gasoil de los hornos, que ha pasado de 1.600 a 2.500 euros; el del carburante de las furgonetas de reparto; el de la luz de sus establecimientos... “Calculo que en estos meses tengo 6.000 euros más de gasto mensual”, afirma con franqueza el empresario, quien lamenta que de no haberse evaporado con la inflación, ese dinero se reinvertiría en el propio negocio.

Ante este panorama, Arenas ha decidido que a mediados de este mes colgará un cartel en sus establecimientos en el que explicará que por motivos ajenos a la empresa subirá el precio de las barras en 5 céntimos. “Con esto no paliamos las subidas pero la amortiguamos un poco y así tampoco sometemos a mucha presión a los clientes”, afirma el emprendedor, que en los últimos dos años, desde el inicio de la pandemia, no había tocado el precio del producto en sus establecimientos de la calle Cervantes y de la plaza de la Merced.

En el despacho de pan de Margarita Torralbo, en la ovetense calle de Bermúdez de Castro, la barra de medio ya ha subido 20 céntimos. “Llevaba tres años sin moverse el precio”, afirma la propietaria del establecimiento, que entiende que a los panaderos no les queda otra que aumentar el precio para soportar la inflación en las materias primas. También asegura que, hasta ahora, los clientes se han mostrado comprensivos con estos incrementos. “Todos tenemos un tope, pero el 99 por ciento entiende que es normal”, asegura.

José Luis Salinas es de los que todavía aguanta el tirón aunque, reconoce, no sabe hasta cuándo. “La tonelada de harina ha subido recientemente unos 100 euros. Y a eso tenemos que sumarle la incertidumbre de que como la cosa siga así no sabemos de dónde va a venir la harina, que hasta ahora se traía de Ucrania”, explica.

A los costes de la materia prima, Salinas tiene que sumar también la subida en los precios del carburante, ya que en su panadería reparten por la zona rural. “Estamos aguantando como podemos. A base de mucho trabajo entre mi mujer y yo”, afirma el panadero, que lleva cinco años sin subir el precio del pan, pero que no descarta tener que hacerlo a corto plazo: “Así es difícil resistir”.

Un cartel en un restaurante turco de Avilés.

La inflación en las materias primas no solo se hace sentir en las panaderías. En los últimos días es habitual encontrar precios modificados a bolígrafo en cartas de bares y restaurantes. Han sido muchos lo que han tenido que actualizar los precios antes de llevar las cartas a la imprenta para garantizar la viabilidad de sus negocios. Esta cadena de subidas ha llegado hasta los establecimientos de comida callejera, donde con carteles se anunciaba la subida de platos, como los kebabs, que llevaban años congelados.

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