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¿Fin de la “pax barbónica”? los reveses en las primarias locales reviven el debate interno

El Presidente y Gimena Llamedo se apresuran a restar importancia a la derrota de los candidatos más próximos a la dirección de la FSA en Gijón y Llanes

Fin de la “pax barbónica”: los reveses en las primarias locales reviven el debate interno

Fin de la “pax barbónica”: los reveses en las primarias locales reviven el debate interno

Vicente Montes

Vicente Montes

La “pax barbónica”, la insípida vida orgánica de la Federación Socialista Asturiana (FSA) en lo que va de legislatura, era un espejismo. Dos candidaturas, en Gijón y Llanes, han logrado imponerse en las primarias a las bendecidas por el oficialismo de la dirección regional socialista. Pero eso no anticipa (aún) ninguna crisis: al contrario, devuelve la FSA a su estado natural, el del debate interno. Dirigentes de la vieja guardia creen que a partir de ahora la vida del partido “se va a animar” y que la actual dirección tendrá que empezar a acostumbrarse a escuchar otras voces.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, se apresuró ayer a tratar de ahogar cualquier idea de que los resultados en las primarias de Gijón y Llanes supongan ninguna quiebra en el monolítico liderazgo autonómico. Quizás el repetido mensaje suene un poco a “excusatio non petita”. La vicesecretaria general de Organización del PSOE asturiano, Gimena Llamedo, era en teoría la encargada de medir las fuerzas locales; de hecho, quien presidía la gestora de Llanes donde Antonio Trevín cosechó su victoria. La número dos del PSOE asturiano aseguró ayer que “la unidad y la fortaleza de la FSA no son incompatibles con la pluralidad interna, y más cuando el debate baja a cuestiones locales”.

Militantes de la AMSO se plantean una lista alternativa en Oviedo para forzar primarias

“El camino de la unidad lo ha marcado el 33 congreso de la FSA”, recalcó ayer Barbón en las redes sociales, resaltando el apoyo obtenido por la actual Ejecutiva autonómica (el 97%) en el último cónclave autonómico. El presidente recalcó que “en la gran mayoría de agrupaciones socialistas solo habrá una candidatura” y que en las “muy pocas” en las que se está eligiendo entre dos candidaturas “es cierto que los resultados están siendo muy ajustados”. Barbón llamó a que “una vez votado” la militancia “cierre filas y reme juntos”. “A nivel autonómico está clara esa posición y es así, con ese 97%”. En resumen: aquí no pasa nada.

Pero lo que sí ocurre es que el resultado de Gijón y Llanes desdibuja esa aparente uniformidad. Un elemento importante será lo que ocurra en la Agrupación Municipal Socialista de Oviedo (AMSO), donde según fuentes del PSOE se prepara una candidatura dispuesta a enfrentarse al actual secretario general, Iván Piñuela, quien aún no ha despejado si se presentará. Si ahí se produjese un vuelco, el mosaico sería aún más diverso: las principales agrupaciones de Asturias (Gijón, Oviedo y Avilés) estarían en manos de sectores no entregados inicialmente al sanchismo.

Pero lo cierto es que ninguno de los dos reveses del aparato del partido en las primarias de Gijón y Llanes se dirige hacia Barbón, aunque ambos puedan poner fin al monólogo interno. Las dos confrontaciones deben leerse en clave local, principalmente. En Gijón, en todo caso, el descontento que ha aupado a José Ramón García “Monchu” a la secretaría general local se dirigía fundamentalmente hacia la gestión de la agrupación y la de la alcaldesa, Ana González, quien salvo cisma tiene garantizado repetir como candidata a la Alcaldía (por estatutos los alcaldes repiten salvo que el 51% del total de censo de militantes lo veten). En Llanes, Antonio Trevín logró aglutinar votos porque la militancia lo ve como más sólido candidato a la Alcaldía para desbancar Enrique Riestra, de Vecinos por Llanes. Había también desgaste de los actuales líderes socialistas locales tras varapalos judiciales. Pero ninguno de los dos nuevos secretarios generales locales se integra en el “sanchismo puro” que ha venido dominando en la FSA, si bien es cierto que Barbón sí ha sabido ir integrando a dirigentes que en su día fueron partidarios de Susana Díaz.

Choque de listas en Parres, concejo de Gimena Llamedo, donde el partido trata de evitar el enfrentamiento

El debate interno ha sido la tónica habitual en el PSOE asturiano, incluso en los momentos más calmados. Las familias siempre se han manifestado, con sus matices. Pero la severa fractura interna que vivió el partido en 2016 y la posterior victoria de Pedro Sánchez tuvieron consecuencias. El ascenso de Sánchez arrolló la disidencia, terminó por asumir a dirigentes “reconvertibles” y silenció al resto. Como añadido, la pandemia clausuró las agrupaciones locales, habitual espacio de encendidas asambleas que perdieron fuelle con los encuentros telemáticos. Pero ahora, pasado el tiempo, las aguas retoman sus cauces.

Los resultados locales pueden revelar una FSA ligeramente distinta a la que hasta ahora ha dirigido Barbón, aunque probablemente no se manifieste hasta las próximas elecciones locales y autonómicas, cuando las agrupaciones pedirán influir en listas municipales y regionales. También animará los comités autonómicos, propiciando intervenciones que no siempre serán una repetición del mensaje oficial. La evolución de las expectativas electorales podrá intensificar o atenuar este hecho.

En todo caso, los resultados de Gijón y Llanes evidencian un cálculo desacertado del aparato de la FSA ya que en ambos escenarios los que fueron a la postre vencedores denunciaron interferencias y alguna zancadilla. En los corrillos del partido ya se pone la mirada en la agrupación de Parres, precisamente la de la secretaria de Organización, Gimena Llamedo, donde concurren dos candidaturas, después de que el actual alcalde, Emilio García Longo, anunciase que no optará a la reelección. Víctor Rodríguez Caldevilla, quien en su día no se alineó con Pedro Sánchez, compite con la militante Ana María Suárez Álvarez. Fuentes de la FSA niegan que haya maniobra del partido detrás de la lista que se enfrenta a Caldevilla, quien aparentemente tiene el respaldo mayoritario de las dos principales corrientes locales. Y con más razón y para evitar lecturas perversas, la FSA pone distancia y trata de propiciar que confluya una única candidatura.

Llamedo anima a las agrupaciones a tomar como ejemplo “el trabajo de la FSA desde 2017”. La secretaría general de Barbón convivió meses con la presidencia en el Principado de Javier Fernández. “No basta ganar por algo más del 50%, el reto está en unirse todos después”, recalcó. Eso sí, seguramente la dirección regional de la FSA tendrá que empezar a practicar más juego de cintura y aprender a convivir con una música interna distinta del unísono.

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