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Tres senderistas hallan un urogallo muerto cerca de Las Veigas (Cangas del Narcea)

El ave, un macho en celo aparentemente sano, no presentaba signos externos de violencia

El urogallo muerto.

El urogallo muerto. / LNE

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Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Tres senderistas que realizaban una ruta por los bosques de Rengos, cerca de Las Veigas, en el concejo de Cangas del Narcea, a muy poca distancia del bosque de Muniellos, realizaron en la tarde de este domingo un hallazgo poco común. Iban caminando por una pista cuando observaron en el talud, a unos tres metros de distancia, que había un ave muerta, que resulto ser un ejemplar de urogallo, la especie amenazada de extinción en la península Ibérica.

El ave, un macho que exhibía el típico plumaje propio de la época de celo, estaba aparentemente sano y no presentaba daños que indicasen una muerte violenta. Los senderistas se pusieron en contacto con los servicios del Principado para que se hiciesen cargo del ejemplar fallecido, por si fuese necesario la realización de una necropsia para descartar que hubiese sido envenenado.

El urogallo está muy entero, con el plumaje intacto, sin ninguna evidencia de que haya sido depredado”, aseguró uno de los senderistas. Estos no escondían su pesar. “Encontrar un urogallo muerto, tal como está la especie en la cordillera Cantábrica, siempre es una mala noticia”, indicaron.

A pesar de que el urogallo suele ser bastante esquivo y moverse sobre todo en horas nocturnas, en época de celo, que dura unos pocos días en primavera, se dejan ver fácilmente en zonas poco habituales, frecuentadas a veces por personas. De hecho, el ave fue encontrada no muy lejos de la AS-15 y el túnel del Rañadoiro. Ese contacto con seres humanos puede generar mucho estrés y alteración en el animal, y se han documentado casos de urogallos en celo que murieron tras ser acosados por turistas.

Los especialistas relacionan el acercamiento de los urogallos a zonas frecuentadas por el ser humano con la pérdida de hábitats adecuados para la especie, por interferencias de hombre o por desequilibrios demográficos en sus poblaciones, consecuencia del declive que están sufriendo. Este severo declive es especialmente acentuado en la población cantábrica, lo que motivó su declaración en 2018 como “especie en situación crítica”.

En 2019, se estimó el tamaño de toda la población cantábrica en 191 individuos (entre 165 y 222) con 60 (de 48 a 78) hembras y 131 (de 109 a 157) machos. Desde la década de 1970, se ha producido una reducción del 83 por ciento del área ocupada por el urogallo en la cordillera Cantábrica.

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