“Ya somos capaces de manipular unidades de unas poquitas moléculas, y ahora las posibilidades son infinitas”. Rodrigo Moreno Botella, profesor de Investigación del Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC y vicepresidente de la Sociedad Española de Materiales (Sociemat), dejó claro en su ponencia de la VII Semana de la Ciencia “Margarita Salas” que la investigación con nanopartículas y la posibilidad de crear materiales nanoestructurados a la carta han revolucionado el mundo. Y, junto a ello, que en nuestra vida cotidiana vivimos rodeados por nanopartículas y coloides. “En ocasiones veo coloides”, bromeó utilizando la conocida frase de la película “El sexto sentido”.

“En poquísimo tiempo se ha abierto tanto el espectro... Ya se están usando nanopuntos, además de nanohílos o nanoplanos”, explicó el profesor Moreno en la segunda conferencia de la Semana de la Ciencia de LA NUEVA ESPAÑA, que cuenta con el patrocinio de Bayer, Asturagua, Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, Telefónica, Unicaja Banco, Fertiberia, Química del Nalón e IEDUCAE, y está subvencionada por el Gobierno del Principado de Asturias.

Rodrigo Moreno Botella expuso de esta forma que el manejo de nanopartículas cada vez se hace a escala más minuciosa y variada. Y recurrió a la historia para explicar lo que ello supone. “Es salvaje, pero si nos paramos a pensar en la historia de la humanidad, los materiales ocupan buena parte de los orígenes (Edad del Hierro, del Bronce...). Luego hay un montón de siglos donde el desarrollo de materiales es pequeño y a mediados del siglo XX se empieza a abrir (con los nanomateriales), y esto no hay quien lo controle ya”, señaló. Y no cejó en su empeño de establecer comparaciones con la historia de la humanidad. “Lo que está pasando es una especie de revolución, como la que hubo en los humanos con la democracia. Esto es un paso a la democracia en los materiales. Estamos acostumbrados a que un material sea nanométrico, unas poquitas partículas en superficie y una masa silenciosa debajo. Pero al jugar con las nanopartículas está todo el mundo en la superficie, y todo el mundo quiere hacerse notar y está en lucha”, relató.

De hecho, explicó Moreno, la alta movilidad e inestabilidad de las nanopartículas plantea continuos retos. “Entramos en la era de los compuestos. Yo soy partidario de los materiales nanoestructurados. El grafeno, por ejemplo, solo no vale mucho, pero con otros materiales sí”, recalcó antes de añadir: “Nos dimos cuenta de que aumentaban muchísimo las propiedades mecánicas de una cerámica añadiendo un 5% de nanopartículas; vamos a materiales híbridos, combinando distintos tipos de nanopartículas, tamaños, formas... El problema es que son como conejillos y están moviéndose e intentando ligar todo el rato, por eso es difícil mantenerlas dispersas. Este es el problema de las nanoestructuras. Por eso los grafenos, en la práctica, no están sirviendo para tanto como se decía, porque no somos capaces de dispersarlos mejor”, expuso el químico, doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid y que fue presentado por María Fernández, delegada institucional del CSIC en Asturias y directora del Ipla-CSIC.

No quiso restar, eso sí, potencialidad al grafeno, uno de los materiales del futuro, aunque ya no se hable tanto de él como hace unos años. “Cuando surge una cosa de verdadero impacto todo el mundo se dedica a eso. Y luego las cosas vuelven a su sitio. Pero el grafeno sigue teniendo ese gran potencial y ya tiene aplicaciones: biomedicina, trazadores... El colchón viscoelástico tiene grafeno. Hay muchos más dispositivos que lo llevan de lo que creemos. Y está en la electrónica, en condensadores y supercondensadores. Tiene unas perspectivas enormes y ya se está empezando a aplicar”, afirmó Moreno Botella, que se refirió a algún otro material en concreto. “Cuando se dopa debidamente el vidrio podemos modificar sus cualidades”, ejemplificó.

El profesor Moreno dejó claro que las nanopartículas nos rodean en la vida cotidiana y, especialmente, los coloides, que son “un sistema formado por dos o más fases, normalmente una fluida (continua) y otra dispersa en forma de partículas de diámetro entre un nanómetro y una micra”. Esos sistemas de nanopartículas están presentes desde que comienza la jornada diaria. “Uno se despereza, ve que hay niebla, los coches echan humo, toma un café con leche, incluso una tostada con mantequilla... Nos afeitamos, y nos lavamos con champú y gel, nos echamos desodorantes, usamos pasta de dientes... Todo eso son coloides. Es un término poco conocido pero nos rodean, nos invaden”, explicó Rodrigo Moreno, que hizo un interesante repaso a las aplicaciones de nanopartículas y coloides con las que las personas se encuentran frecuentemente: tensoactivos, detergentes o prendas que rechazan el agua, como el Gore-tex.

Pero también se refirió a que la nanotecnología, origen de la revolución actual en los materiales, no es nada nuevo, puesto que ya hubo casos hace siglos. “Se creó en el siglo IV por los romanos, con la copa de Licurgo: cuando no hay luz no se ve nada; cuando la encendemos y se transmite de una forma, la copa se ve verde, y desde el otro lado es roja. Esto es porque contiene nanopartículas de oro y plata en el vidrio que producen efectos de dispersión de la luz, que atrapan y hacen ver unas coloraciones determinadas”, explicó el químico, de quien María Fernández destacó su importante labor de “transferencia de la ciencia a la sociedad y al mundo de la empresa”.

Rodrigo Moreno Botella, en Semana de la Ciencia “Margarita Salas”

La crisis del clima y su incidencia en la salud, mañana

La Semana de la Ciencia de LA NUEVA ESPAÑA acoge mañana, a las 19.30 horas, una charla con Cristina Linares Gil y Julio Díaz Jiménez, que hablarán sobre la repercusión del cambio climático en la salud. Ambos investigadores, codirectores de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano en la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos II, se cuentan entre los principales especialistas europeos en su campo. El público puede interaccionar con los ponentes enviando preguntas al correo eventos@lne.es

El jueves la ponencia llevará por título "Nuevos retos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama en la sanidad pública", y estará impartida por Ana Lluch, catedrática emérita de la Universitat de València. Llucha es, además, coordinadora del Grupo de Investigación de Biología en cáncer de mama-INCLIVA.

El viernes cerrará la Semana de la Ciencia Javier García Martínez, catedrático de Química de la Universidad de Alicante y presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC). Su ponencia lleva por título "Química circular: cómo construir una nueva economía a escala molecular".

Organizada con el patrocinio de Bayer, Asturagua, Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, Telefónica, Unicaja Banco, Fertiberia, Química del Nalón e IEDUCAE, y subvencionada por el Gobierno del Principado de Asturias, la iniciativa plantea cinco sesiones a las siete y media de la tarde, una al día de lunes a viernes, en formato presencial y retransmitidas a través de www.lne.es.

Cristina Linares: “Las olas de calor y de frío tienen graves consecuencias para la salud pública”


Cristina Linares Gil es bióloga y doctora en Medicina especializada en el estudio de factores ambientales.

–El cambio climático tiene implicaciones en la salud, ¿en qué se manifiesta?

–El cambio climático es el conjunto de fenómenos consecuencia del calentamiento global generado por el hombre y es uno de los desafíos ambientales y sociales más urgentes y trascendentales a los que se enfrenta la humanidad. A escala global, influye sobre diversos sectores y alcanza su máximo exponente en el área de la salud. Por ejemplo, las olas de calor y de frío tienen graves consecuencias para la salud pública. La crisis climática es una crisis de salud.

–¿Qué podemos hacer para miti­garlo?

–Por una parte, soluciones de tipo tecnológico, como el incremento en el uso de las energías limpias, renovables o menos contaminantes. La clave es descarbonizar sectores como el transporte y la producción de electricidad. Por otra parte, hay que reducir el consumo y hacerlo más sostenible. También hay que informar de los numerosos beneficios de la acción climática en la salud y el bienestar de las poblaciones y utilizarlo como argumento de acción climática, así como elaborar, desarrollar e implementar planes estatales de adaptación al cambio climático en salud. Esto implica la detección geográfica de vulnerabilidades según su grado de impacto, descender a nivel local es fundamental para adecuarse a las características de la población.

–¿En qué materias investiga actualmente?

–Uno de los campos con mayor interés científico es el de la influencia de los efectos del cambio climático sobre la salud mental de las poblaciones afectadas que, constituyendo una parte importante de la carga de enfermedad asociada a los efectos del cambio climático, está poco analizada actualmente. Trabajo sobre los impactos de las sequías, las olas de calor o la contaminación atmosférica química.

–¿El medio ambiente urbano se resiente más que otros ecosistemas por el calentamiento global?

–El cambio climático es ya una amenaza emergente considerable para la salud pública mundial y modifica la manera en que debemos considerar la protección de las poblaciones vulnerables. Hay circunstancias que incrementan la vulnerabilidad, como la ubicación geográfica y las desigualdades socioeconómicas. La diferente incidencia en las distintas regiones, en las personas con distintos niveles socioeconómicos y la posibilidad de adaptarse a los cambios producidos van a ser esenciales para que las poblaciones minimicen los impactos en salud derivados del calentamiento global.

–¿Cómo valora la Semana de la Ciencia de LA NUEVA ESPAÑA?

–Me parece imprescindible invertir en programas y actividades de educación ambiental y educación para la salud relacionadas con la adaptación de la población a la crisis climática. Visibilizar los impactos del cambio climático y trasladar los conocimientos científicos a la población general de manera divulgativa forma parte importante de la tarea investigadora.

Julio Díaz Jiménez: “El cambio climático es irreversible, pero podemos hacer que su impacto sea menor”


Julio Díaz Jiménez, doctor en Ciencias Físicas, lleva más de 25 años dedicándose al estudio del medio ambiente y su relación con la salud.

–¿Somos conscientes de todos los riesgos que entraña el cambio climático para la salud?

–Es evidente que la población general no es consciente de los impactos que el cambio climático tiene en su salud. Se piensa que el cambio climático es algo que va a ocurrir, no algo que ya está ocurriendo, y se percibe como algo relacionado con la pérdida de biodiversidad, como mucho, con un aumento de las temperaturas y de las olas de calor, pero no con su salud.

–¿Nada más lejos de la realidad?

–El cambio climático se relaciona con el aumento del nivel del mar; con eventos meteorológicos extremos como tornados y huracanes; con sequías que cada vez van a ser más prolongadas e intensas; con un mayor número de incendios forestales, con pérdida de biodiversidad, con problemas de acceso al agua; con enfermedades relacionadas con la calidad del agua y de los alimentos, con mayor número de enfermedades alimentarias; con escasez de alimentos, con migraciones; con olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, pero también con olas de frío; con aumento de la contaminación atmosférica... Es decir, muchos eventos que de una u otra forma repercuten en la salud tanto a nivel global como a nivel local.

–¿Queda tiempo para revertir la situación?

–El cambio climático es irreversible, pero sí se puede hacer que su impacto sea más o menos grave. Un modo es emitir gases de efecto invernadero en la menor cantidad posible. No es lo mismo que la temperatura media del planeta suba 1,5 grados o que suba 3 grados. Pero también con políticas de adaptación. Hay que seguir implantando políticas de consumo de energías fósiles lo más restrictivas posibles y, sobre todo, reducir el consumo de energía, venga de fuentes renovables o no. A esto hay que añadir una política más ambiciosa en temas de adaptación.

–Usted es especialista en esa adaptación...

–Una de las líneas en las que estamos trabajando es la de la adaptación al calor. Ya sabemos qué provincias españolas se han adaptado al calor. Ahora queremos ver qué factores influyen en esa adaptación para incidir sobre ellos y conseguir una mayor adaptación. También analizamos el impacto de la sequía en la salud.

–¿La situación en España respecto al calentamiento global es mejor o peor que en otros países del entorno?

–Los países mediterráneos se van a ver más afectados por el cambio climático que otros estados de Europa. Si la temperatura media diaria a nivel global ya ha subido cerca de 1,2 grados en relación a los niveles preindustriales, en los países del Mediterráneo esta subida está por encima de 1,5 grados.

–¿Le hace ilusión acudir a la Semana de la Ciencia de LA NUEVA ESPAÑA?

–Todas las iniciativas destinadas a transmitir información a la sociedad me parecen de gran importancia. Esta Semana de la Ciencia es un gran acierto y me siento muy honrado de participar en ella esta tarde. 

Loading...
Unicaja Banco
Bayer
Instituto Oftalmológica Fernández-Vega
Asturagua
Telefónica
IEDUCAE
iasturias
Gobierno del Principado de Asturias
Fertiberia
Química del Nalón
Unicaja Banco
Bayer
Instituto Oftalmológica Fernández-Vega
Asturagua
Telefónica
IEDUCAE
iasturias
Gobierno del Principado de Asturias
Fertiberia
Química del Nalón